La jubilación: etapa de libertad y desafíos.

Especialistas destacan que si bien en algunas personas el pasaje del trabajo a la jubilación puede convertirse en una jubilopatía, hay mucha gente que lo transforma en un camino positivo.

Por Natalia Muñiz

Diario Popular, 20 de setiembre de 2015.

Durante décadas uno dedica gran parte del tiempo al estudio, al trabajo, la familia, con sus horarios, jerarquías, responsabilidades. Así pasan los años cumpliendo jornadas rutinarias, roles laborales y sociales, hasta que un día llega el momento de la jubilación y se da cuenta que no se fue preparando para esa etapa de la vida donde el tiempo libre abunda, la incertidumbre acecha, los replanteos se hacen presentes y se torna imperioso buscar nuevos lugares y proyectos.
Es una nueva etapa de libertad, modificaciones, llena de desafíos y también, de oportunidades.
Consultado por este diario en el marco de conmemorarse hoy el Día del Jubilado, el doctor en Psicología Ricardo Iacub manifestó que la jubilación presenta “una reestructuración que supone pensarnos desde otro lugar” y para lo cual uno no siempre está preparado.
“Damos por sentado que la gente se prepara sola para poder hacer frente a este pasaje tan complejo entre el trabajo y la jubilación. Y si hay una etapa en la que uno verdaderamente no tiene demasiados recursos históricos es esta”, advirtió.
En este marco, el profesional explicó: “Entre la educación y el trabajo hay continuidades muy fuertes en cuanto a tiempo, rutina, decisiones de otros acerca de cómo uno debe adaptarse a ciertas cosas y, de repente, llega esta etapa de apertura, posibilidades, de una libertad para lo cual no todo el mundo está preparado”.

.-“Tener libertad”

Asimismo destacó que “una de las cuestiones que la gente le sorprende es cuánto se enojó con la rutina y resulta que el día que no la tiene, no sabe cómo estructurar la jornada o el día se le hace demasiado largo”.
Sin embargo, el trabajo no solo establece una rutina, sino que “hay un montón de otras cosas que nos brindaba sin darnos cuenta: una identidad, un rol profesional, relaciones sociales, compañeros”, enumeró Iacub, quien este año presentó su sexto libro: “Todo lo que usted siempre quiso saber sobre su jubilación y nunca se animó a preguntar”, de Editorial Paidós.
Asimismo señaló que suele ocurrir que “cuando uno se jubila tiene que empezar a buscar amigos, roles y muchas veces carecemos de recursos para ver de qué manera podemos reorganizar nuestro tiempo, pensar cuáles son nuestros deseos, qué queremos hacer”.
Al respecto explicó: “Un proyecto implica compromiso con uno, con el tiempo de uno, con sus recursos, posibilidades”.
“Cuando vemos por qué en ciertas edades un proyecto es más fácil es porque nos resulta obligatorio. Cuando vamos a trabajar, tenemos que trabajar. Cuando vamos a estudiar, hay que estudiar. Pero cuando no tenemos esto que nos obliga, se vuelve más difícil de manejar, pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que también se nos puede volver una posibilidad maravillosa de poder, por primera vez en la vida, tener libertad y de hacer lo que a uno se le dé la gana”, afirmó.

.- Los objetivos

Iacub, profesor de las facultades de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Mar del Plata, remarcó que con la jubilación “hay que reestructurar cuestiones como la rutina, la organización del día, los objetivos vitales, las metas, hacia dónde vamos. Situaciones que cuando trabajamos no tenemos que pensar porque están los objetivos claros, lo mismo que cuando se está al cuidado de los hijos. La vida se estructura en relación a objetivos externos y más allá que a veces nos fastidien, nos estresen, hay que seguir y nos así funcionamos”.
De igual forma indicó que en algunas personas el pasaje a la jubilación “puede convertirse en una jubilopatía, es decir, en un lugar de enfermedad física, mental, con niveles de depresión, ansiedad. Pero también hay mucha gente que lo convierte en una posibilidad positiva y pudo dar una vuelta. De hecho, las investigaciones demuestran que pasados los dos, tres años, la gente no quiere volver a trabajar y si vuelve lo haría acotadamente, en un trabajo a medio tiempo, acomodando las cosas de una manera que le resulte mucho más grato. Y es un aprendizaje”.

.- Recuadro: “Después de un tiempo, se le encuentra el gusto”

El doctor en Psicología Ricardo Iacub destacó que al jubilarse uno puede transitar una situación crítica pero aclaró que se trata de “una crisis más que un trauma”.
“Que alguno se vuelva traumático, caiga en una jubilopatía, es una cuestión; pero a la mayoría de las personas no les pasa. Y después de un tiempo le encuentra el gusto y no quieren saber nada más” con jornadas intensas de trabajo, señaló.
Asimismo el profesional indicó que “hay mucha gente que esta etapa la considera una posibilidad, especialmente para quienes el trabajo no fue el eje central de su vida, y mucho más para las mujeres que los varones”, dado que por un modelo patriarcal ellas debieron cumplir dobles jornadas -trabajo afuera y dentro del hogar-, y también porque “desarrollaron mayores habilidades sociales”.