La clave no es llegar, sino cómo se llega

Ya se habla popularmente de la “cuarta edad” para referirse a las personas que tienen más de 80 años y para diferenciarlas de las que superan los 60, a las que se ubica como “tercera edad”. Hoy muchos más pueden llegar a los 100 años, e incluso superarlos, porque hay condiciones de vida sanitarias, ambientales y cuestiones de personalidad que favorecen que una persona supere los 100. El desarrollo de vacunas, métodos de diagnóstico temprano y tratamientos contribuyeron a controlar mejor muchas enfermedades. Pero también hay factores, como la actitud de cada persona y su calidad de vida.

Dra. Graciela Zarebski
Clarín
7.7.15

Un caso significativo es lo que sucede en Okinawa, Japón, donde se encuentra el mayor porcentaje de población centenaria del mundo (con relación a su población total). Allí no sólo se verifica un mayor índice de expectativa de vida, sino un buen estado de salud, que hace que la población se mantenga vital durante más tiempo y con autonomía. Una de las claves es que las personas mayores se mantienen activas y también las personas de otras edades las consideran útiles para la comunidad. Para enfrentar el aumento de años de la población, es fundamental que los que rodean a la persona mayor reconozcan su valor y que ella se sienta escuchada y valorada.

Debemos prepararnos para lograr un envejecimiento saludable, armando nuestra reserva desde joven –no solo económica– sino también una reserva cognitiva, emocional, vincular, corporal y espiritual. Además, el sistema de salud debería estar mejor preparado, con mayor presupuesto para brindar servicios para este sector de la población y para la formación de especialistas en el tema. Hay que poner el foco en programas preventivos que ayuden a las personas a envejecer mejor.

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