La abuelita disponible y sin nada que hacer es hoy la figurita difícil

Según Roxi es un programa que habla de maternidad. Y el tema de la “abuelez” no podía quedar afuera. Cuando hicimos los ocho capítulos de la serie web, las seguidoras pedían: “¡Roxi hablá de los abuelos!” Y en esta nueva etapa, en la serie de televisión que se emite los sábados por Lifetime, ya con más tiempo para explayarnos en veintisiete capítulos de media hora, pudimos encarar el tema.

Por Julieta Otero y Azul Lombardía | Para LA NACION
Sábado 04 de julio de 2015 |

Episodio 9, “La Abuelez líquida”: Roxi y Fabián necesitan a alguien que cuide a Clarita para ir a una charla en la facultad. Necesitan una abuelita con tiempo libre, con la que se pueda contar de un minuto para otro, que aparezca mágicamente a domicilio y que tenga el poder de jugar, cocinar, dormir a la nena y desaparecer con las doce campanadas. Pero en el álbum de la madre colapsada, hoy la abuelita disponible es la figurita difícil. Cuando Roxi intenta contar con su madre y su suegra, que encima viven lejos, se encuentra con que ellas tienen sus planes, son jóvenes y activas y disponen de su agenda tanto como Roxi de la suya. Lo máximo que consiguen es llevarle a Clarita desde Villa del Parque a Haedo e ir a buscarla, agotados, al terminar con todo. Ahí es que Roxi empieza a añorar a esos abuelitos de los años 80, que se dedicaban a nosotros: nos buscaban de la escuela, nos daban la comida, nos llevaban de vacaciones, eran todo amor y tiempo, horas de juego, y le daban a nuestros padres el espacio de intimidad que tanto necesita la pareja. Roxi canta “queremos abuelos pilas que nos resuelvan la vida, que no laburen ni tengan vida social, que se dediquen a sus nietos cuidar.” Pero también se imagina un futuro en el que Clarita le pide que cuide a su nieta y ella y Fabián no le atienden el teléfono porque están entretenidos mirando una peli y “ya se la cuidamos hace quince días, qué demandante es esa chica”. La realidad es que nosotros tampoco vamos a ser esos abuelos que pedimos para nuestros hijos. Los tiempos cambiaron, las mujeres trabajamos, queremos salir los fines de semana aunque tengamos hijos o nietos, y muchas ni siquiera sabemos cocinar. Y así somos felices. Se gana, se pierde. La crianza ya no es tribal, no está contenida por una red de mujeres de familia, esas abuelas, tías y vecinas que pueden enseñar el oficio y recetas. Ahora, en soledad, leemos libros que nos enseñan lo que antes se aprendía con el cuerpo y el calor humano: a sostener, a abrazar, a calmar un cólico. Pero también somos más libres y estamos eligiendo cada día de nuestra vida cómo queremos vivir. Esa es la historia que queremos contar en Roxi, llena de contradicciones, sin conclusiones, con más preguntas que respuestas. Nosotras, en nuestra vida real, tenemos unas madres-abuelitas todo terreno para nuestras hijas. Y tuvimos unas abuelas de lujo. Ojalá estemos a la altura cuando lleguemos al oficio.

Guionistas de la serie Según Roxy

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