El olvido, un mecanismo de la memoria

El acto de olvidar no siempre es negativo. ¿Qué procesos cerebrales intervienen? El prestigioso neurocientífico argentino Facundo Manes explica las razones del por qué en #CerebrosenRed para Infobae.

martes 23 de junio 2015

Aunque parezca contradictorio, el olvido es uno de los aspectos más prominentes de la memoria. El prestigioso neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes, creador del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro, propone indagar en el tema con “Cerebros en red”.

“El escritor argentino Jorge Luis Borges describió mejor que nadie la importancia del olvido en la memoria en su célebre cuento ‘Funes el memorioso’. Funes tenía una enorme desgracia: recordaba todo. Esto más que una virtud era un gran problema”, asegura Manes.

Es que según explica el neurocientífico, el acto de olvidar no siempre es pernicioso. “El olvido permite desembarazarnos, permite que eliminemos mucha información que carece de utilidad. Es un proceso fisiológico que requiere gasto de energía”.

También se utiliza para ciertos hechos traumáticos de la vida que no se desean recordar. Para eso, existen mecanismos cerebrales inhibitorios que permiten subdividir ciertas memorias. “Durantes estos procesos, se produce una gran activación del área frontal y una menor activación de un área crítica para la memoria, el hipocampo”.

Manes aclara que hay otros olvidos que se realizan de forma involuntaria. “En estos casos, el cerebro en forma automática torna inaccesible la evocación de ciertos recuerdos. Esto no ocurre con recuerdos vinculados a emociones muy fuertes”.

El olvido es una ventana que nos ayuda a comprender uno de los aspectos más misteriosos del cerebro humano: nuestra memoria

La serie #CerebrosenRed propone ir develando estos enigmas con información, estadísticas y documentos exclusivos acerca del funcionamiento del órgano más fundamental de nuestro cuerpo.

http://www.infobae.com/2015/06/23/1736963-el-olvido-un-mecanismo-la-memoria