Noventa y pico: los cuasi centenarios son más… y están cada vez mejor

Los mayores de 90 son el grupo poblacional que más creció entre censos en la Argentina; en una década, se incrementó en un 35%, y los mayores de 95 son 45% más

Por Evangelina Himitian | LA NACION Miércoles 20 de mayo de 2015

El juez Carlos Fayt no está solo. El club de los cuasi centenarios incrementó en sólo una década un 35% su cantidad de miembros en el país. Los especialistas señalan que cada vez son más los argentinos que traspasan la barrera de los 90 en “plena actividad” y en buenas condiciones de salud.

Los últimos datos indican que hace cinco años -cuando se realizó el último censo- vivían unas 129.778 personas de 90 años o más. Además, se relevaron unos 4308 habitantes de la misma edad que el juez: 97 años, aunque la gran mayoría son mujeres: 3494 contra 814 hombres.

Si bien la mayor parte de este grupo apenas supera los noventa y pico, la población de 95 años para arriba es la que más creció entre una década y otra. Para darse una idea, la cantidad de habitantes de 97 años se incrementó entre un censo y otro un 43 por ciento.

Rosalía Jones tiene 92 años y desde hace una década, cuando falleció su marido, dejó Trevelin, el pueblo patagónico en el que nació y se crió, para mudarse con su hija a Berazategui. Pero los años no le impidieron seguir en actividad. Sale de compras, visita amigos, cocina para su familia… Puede ir al supermercado sola con la seguridad de que va a poder manejarse con soltura. “Y nadie la va a pasar con la plata”, cuenta Jessica, su nieta.

Hasta el año pasado, Delfina Alba, de 90 años, esperaba los fines de semana para ir a bailar con sus amigas. Ahora, en cambio, como se convirtió en tatarabuela, prefiere quedarse a jugar con Tobías, de un año y dos meses, cuando la viene a visitar. Se va a la peluquería, se viste bien y se prepara para ese encuentro. ¿Cuál es su clave para una vida larga y feliz? Ella dice que su fe y su familia. Tuvo una vida dura, cuenta, pero siempre se sintió muy contenida y “rodeada de buena onda”, dice.

Dorotea Duisberg egresó hace dos años del club de los cuasi centenarios. Tiene 102 años y reparte su año en tres. El verano lo pasa en Pinamar, donde maneja un Ford Fiesta, administra una inmobiliaria y sale a nadar a mar abierto todos los días en el balneario Bacota -y mantiene en vilo a los guardavidas-. En mayo, parte hacia Santiago de Chile, donde vive su hijo, y en septiembre vuela a Suiza, a visitar a su hija. ¿Cuál es su secreto? “Tuve suerte. Nunca me enfermé. Pero además, nunca dije «esto no lo puedo hacer». Así que camino todos los días un poco, ando en bicicleta a diario, leo, converso, me mantengo activa”, revela.

“A nivel mundial, el segmento de la población que está experimentando un crecimiento más rápido es el más viejo. La proporción de centenarios es la que más rápido crece en la población, seguida del grupo de 80 a 99 años”, indica un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). “Con el tiempo, al eliminar las principales epidemias de enfermedades infecciosas, el número de personas mayores comenzó a ascender. Se prevé que en el siglo XXI la creciente población de personas mayores de 85 años creará importantes crisis económicas, de recursos médicos y éticas tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo”, señala el informe.

Los especialistas argentinos coinciden en que en los próximos años deberán abocarse a investigar a este grupo porque es poco lo que se sabe específicamente de ellos.

Desde hace algunos años que España viene impulsando una investigación específica sobre el incremento de este grupo poblacional, que desde 1990 viene creciendo a un promedio de 10% anual. En los últimos diez años, en ese país se duplicó el número absoluto de personas de noventa años y más. España es el segundo país en longevidad de Europa, detrás de Suiza. Tiene casi 400.000 personas mayores de 90 años.

Luego de una serie de estudios específicos sobre este grupo, los especialistas concluyeron que hay dos factores determinantes: la genética y una actitud positiva, que alarga la vida de forma considerable.

Enrique Amadasi es doctor en sociología y coordinador del capítulo adultos mayores del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Y coincide.

“No cualquiera llega a los 90. Sin hacer una lectura darwinista, quien llega a esa edad es alguien que ha podido cuidar su vida mejor que el resto. Y esto tiene que ver tanto con aspectos económicos y de acceso a recursos como también con aspectos de la personalidad y el contexto social y familiar. Aquellos que en la edad adulta no se sintieron infelices, prescindibles o solos y tuvieron una red social que los contuvo son los que van a llegar y en mejores condiciones a los 90”, apunta.

Los investigadores ponen la lupa en cómo se transita la edad adulta. Aquellos que no ejercieron una vejez pasiva, sino que entre los 70 años y los 90 se mantuvieron activos son los que tienen mayores chances de unirse al club de los cuasi centenarios.

“La longevidad es uno de los hechos sociales de nuestro tiempo. Que aumente el número de longevos se debe al aumento de la esperanza de vida al nacer y a las mejores condiciones sociales. Las regiones del mundo más desarrolladas son las que tienen habitantes más longevos y en mejores condiciones”, explica la socióloga María Inés Passanante, ex investigadora del Indec, actualmente a cargo de Ancianidad y Familia, en la UCA.

“Debemos desterrar la idea de que una persona porque tenga edad avanzada va a tener un estado de deterioro físico o mental. Hay suficientes pruebas en la historia de pensadores que han dado grandes obras después de los 90, como Bertrand Russell, que a los 98 escribió su última obra. La vejez es el correlato de la propia vida. El que siempre ha sido activo seguirá siendo activo hasta el último de sus días.”

TRES EJEMPLOS DE VIDA ACTIVA

94 años. Anthony Brutto

Tiene 94 años y se acaba de graduar en la Universidad de Virginia Occidental, en los Estados Unidos. Anteayer, Brutto obtuvo su título en Artes, 75 años después de haber ingresado a la universidad, y su caso se volvió una historia viral en Internet. El hombre había ingresado por primera vez a la casa de altos estudios en 1939 para estudiar ingeniería cuando la matrícula costaba 50 dólares. Cambió dos veces de carrera y tuvo que suspender sus estudios para sumarse a la Fuerza Aérea de su país y luchar en la Segunda Guerra Mundial. Gracias a la insistencia de su hija consiguió graduarse

91 años Emma Moronsini

Nada se interpuso entre ella y su objetivo. A los 91 años, Emma Moronsini consiguió lo que se propuso: caminó 1200 kilómetros durante tres meses para unir San Miguel de Tucumán con la basílica de Luján. Emma no oyó a los médicos y mucho menos a aquellos que le decían que era una locura y que no iba a llegar (aunque ya lo había hecho en otros países). Con paso firme y diligente, llevando su valija con carrito a cuestas, caminó y caminó hasta que llegó, el 19 de marzo último. Una multitud recibió en Luján a esta abuela italiana que desde hace 25 años realiza este tipo de proezas en todo el continente

97 años. Carlos Fayt

Nació el 1° de febrero de 1918 y desde 1983 integra la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es abogado, doctor en jurisprudencia, escritor, académico, docente universitario. Publicó 33 libros, el último, La naturaleza del peronismo, reeditado en 2007. Su currículum vitae tiene trece páginas sin anexos. En las últimas semanas se convirtió en el blanco de críticas por parte del gobierno nacional, que cuestiona su capacidad para ejercer como ministro de la Corte, debido a sus 97 años. Ayer, por segunda vez en la semana, participó de los acuerdos de la Corte que realizan habitualmente los martes

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