Hipertensión: atribuyen hasta unos 700.000 casos al consumo de alcohol

Preocupa a los especialistas el riesgo cardiovascular asociado al abuso de la bebida; un problema que se extiende a personas cada vez más jóvenes
Por Fabiola Czubaj | LA NACION Lunes 18 de mayo de 2015

Cruzar la línea considerada aceptable para beber alcohol no sólo puede generar un problema al volante. También aumenta el riesgo de ser hipertenso. De hecho, superar las dos copas diarias de vino o una lata de cerveza, por ejemplo, estaría detrás de la aparición de la hipertensión en hasta unos 700.000 argentinos.

Así surge de un cruce de estadísticas que hizo la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA). En nuestro país, la III Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que el Ministerio de Salud difundió el año pasado, reveló que hay 10 millones de hipertensos y que apenas un 58% de esa población está bajo tratamiento. Una proporción bastante alta, de acuerdo con los especialistas, es atribuible al exceso con la bebida.

“El alcohol, en exceso, está entre los factores de riesgo modificables para la aparición de la hipertensión arterial. Es la causa de entre el 5 y el 7% de los casos. Es evidente, entonces, que la tasa de hipertensión inducida por el alcohol supera a la de las llamadas hipertensiones secundarias (de causa conocida)”, explicó el cardiólogo Claudio Bellido, profesor adjunto de medicina interna de la UBA, en el último congreso de la SAHA en Tucumán. Allí se trató la relación entre el consumo de sustancias psicoactivas y los factores de riesgo cardiovascular.

“Existen creencias en la población y, también, entre los profesionales de la salud, que conspiran contra el manejo clínico adecuado del paciente cardiovascular. Una es, justamente, que el alcohol protege contra la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular (ACV). Los datos demuestran que, efectivamente, la morbimortalidad es menor en las personas que consumen no más de una o dos unidades de vino por día. Pero a partir de las tres copas diarias, sabemos que la curva de riesgo asciende rápidamente”, confirmó a LA NACION por vía electrónica Juan Carlos Negrete, profesor emérito del Departamento de Psiquiatría de la Universidad McGill, Canadá, y ex consultor de la OMS/OPS en alcoholismo, drogadicción y salud mental.

El alcohol pertenece al grupo de drogas o sustancias psicoactivas. Con el tabaco está entre las llamadas drogas “legales”. Sin embargo, su abuso es tan nocivo como el del resto de esas drogas. “A dosis bajas de consumo, como un vaso pequeño de vino tinto o una lata de cerveza por día, el alcohol tiene un efecto protector en cuanto a la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio, es decir que previene la muerte por ambas condiciones. Pero en otras cantidades, el panorama cambia. Las dosis mayores son claramente perjudiciales, sobre todo para el ACV y la enfermedad isquémica del corazón”, indicó Ariel Bardach, médico clínico y epidemiólogo del Centro Cochrane Argentino del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), una entidad afiliada a la Facultad de Medicina de la UBA.

Su investigación, aún en curso, analiza la carga de la enfermedad cardio y cerebrovascular asociada con el consumo de alcohol en el país. La tendencia adelanta un escenario preocupante: “El consumo episódico alto (emborracharse una vez por semana, por ejemplo) eleva el riego de morir por un ACV, en especial, del tipo hemorrágico (por la ruptura de un vaso)”.

En cuanto a la edad de consumo, que de acuerdo con el presidente de la SAHA, Felipe Inserra, “está extendiendo el riesgo cardiovascular a pacientes cada vez más jóvenes”, el estudio de Bardach muestra que el mayor riesgo cardiovascular está apareciendo entre los 20 y 45 años.

En la última encuesta nacional de la Sedronar reveló en 2011 que 1 de cada 2 adolescentes de entre 13 y 17 años consume alcohol; el 65% ingiere cinco tragos o más cada vez.

“Los consumidores, tanto de alcohol como de otras drogas, en general no consideran necesario o importante revelar esos hábitos al médico que cuida sus problemas cardiovasculares. Y muchos médicos tampoco se interesan por preguntar -dijo Negrete-. En primer lugar, porque les resulta incomodo tocar el tema o porque no se imaginan que un paciente suyo pueda tener un problema así, y, finalmente, porque no quieren preguntar sobre algo que no se sienten motivados o capacitados para tratar..

http://www.lanacion.com.ar/1793731-hipertension-atribuyen-hasta-unos-700000-casos-al-consumo-de-alcohol