Deliciosas cosas de la edad

“¿Quién querría ir a ver una película sobre un grupo de jubilados británicos en la India?”, se preguntaban algunos antes del estreno de El exótico hotel Marigold hace poco más de tres años. Para colmo, en Gran Bretaña la fecha casi coincidió con la de la presentación de Avengers: Los vengadores, con su ejército de superhéroes y su oferta de acción al por mayor. Nadie podía imaginar que alguna competencia sería posible entre un film casi minúsculo frente a semejante gigante. Pero la desproporción no resultó tanta y el asunto fue que con el correr de los días la historia de los viejitos del Marigold resistió el acoso y se mantuvo firme en el top ten británico durante semanas y semanas.

Por Fernando López | LA NACION Domingo 10 de mayo de 2015

El sorpresivo éxito se replicó en mercados tan diversos como Japón, Nueva Zelanda, Alemania y Rusia Nadie, ni el director John Madden -el mismo de Shakespeare apasionado-, ni el productor Graham Broadbent, ni el guionista Ol Parker, que había adaptado libremente una novela (These Foolish Things, de Deborah Moggach), salía de su sorpresa. Y fue justamente el libretista quien confesó que la del Marigold era la última historia que habría esperado pudiera contagiarse de la actual fiebre de las secuelas, no sólo porque ya no había una novela original en la que basarse sino también por la propia condición de los personajes. Al contrario. Cuenta que la edad era motivo de bromas permanentes en un elenco tan avanzado en años como éste que encabezan Judi Dench y Maggie Smith, ambas nacidas en diciembre de 1934, y que a la hora de las despedidas la frase más oída era “Nos vemos otra vez en la India para la secuela”.

Pero lo que era un chiste entre ellos empezó a convertirse en realidad cuando todos advirtieron que el cierre de la primera película era más un comienzo que un final, que el cuento terminaba anunciando una boda -la del joven dueño del hotel y su bella prometida- y que los viajeros habían decidido finalmente instalarse en ese rincón de la India donde habían empezado a vivir la que prometía ser la mejor etapa de sus vidas. Por su parte, Parker opinó que todavía había facetas de los personajes que valía la pena descubrir, y que tal como lo concibieron ya no se trataba de un film y su prolongación sino de la segunda parte de una misma historia.

“¿Cuántas nuevas vidas podemos tener?, se preguntaba el personaje de Judi Dench?” Y la respuesta podía ser “Tantas como nos gusten, mientras podamos”. Ese “mientras podamos” planea sobre el film, subraya Madden, para quien toda comedia que se precie de tal debe partir de la aceptación de la realidad: “Los chistes -ha dicho- permiten decir de un modo aceptable cosas que no lo serían dichas en serio”.

En el fondo -también lo dice Madden- el film es una celebración de los años, y en eso está de acuerdo Judi Dench, aunque ella personalmente opina que “no hay nada de bueno en tener esta edad. Alguien me decía hace poco que gracias a los años, yo tenía ahora tanta riqueza de conocimientos; yo le contesté que por mi parte, preferiría ser joven y no saber nada”.

El humor fue una constante en la temporada que el elenco pasó filmando en Jaipur, y la edad, uno de los temas que lo alimentaba con mayor frecuencia. “La pasamos tan bien que todos queríamos volver” coincidieron. Las primeras señales vinieron cuando seis semanas después del estreno, la película estaba ganando el dinero que nadie había previsto, incluido el estudio.

Cuando le insinuaron la posibilidad de reanudar la historia, la primera reacción de Ol Parker fue de rechazo. Después, lo pensó de nuevo. “Quizás esto signifique el comienzo de algo”, se dijo cuando reflexionó sobre el punto en que había dejado a sus personajes, algo así como el principio de una nueva vida. Entonces, habló con todos los actores prometiéndose que si alguno de los cuatro principales -Maggie Smith, Bill Nighy, Judi Dench y Dev Patel- decía que no, ni se pondría a escribir.

Pero todos dieron su acuerdo. Habían pasado nueve semanas inolvidables en el rodaje. Y en enero de 2014, pasarían otras ocho ó nueve para completar el de El exótico hotel Marigold 2, que acaba de estrenar Fox. “Lo más encantador de trabajar en otro país -resumía Dench- es que uno no se siente como un turista: se va adueñando del entorno, se siente un poco propietario, como si viviera allí. Por eso había algo parecido a una familia entre los que integrábamos el elenco. Eso quizá también lo percibe el público y ahí debe de estar una de las claves que explican la buena recepción que tuvo la película. Además, hay que tener en cuenta que el común denominador es el hotel pero que todos los personajes viven sus vidas separadamente. “En ese sentido, -agrega- es un film muy democrático: todos tienen oportunidad de lucirse.”.

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