5 de Mayo – Día Internacional del Celíaco

La enfermedad celíaca es un trastorno sistémico de base autoinmune inducido por la ingesta de gluten y otras prolaminas.

Se caracteriza por la presencia de una combinación variable de manifestaciones clínicas dependientes del gluten, anticuerpos específicos, haplotipos HLA DQ2 o DQ8 y enteropatía, y constituye el trastorno gastrointestinal inflamatorio más frecuente en los países occidentales.

La celiaquía es una enfermedad hereditaria y autoinmunitaria en la cual la superficie absortiva del intestino delgado resulta dañada debido a la intolerancia al gluten, proteína que se encuentra en el trigo, avena, cebada y centeno, cuyo principal componente es la gliadina. Esto afecta la capacidad del intestino para absorber los nutrientes en forma adecuada.

Se desconoce la causa exacta de la enfermedad celiaca. En su patogenia intervienen factores ambientales, genéticos e inmunológicos.

La celiaquía es considerada la enfermedad intestinal crónica más frecuente. A pesar de que aun no hay registro de casos, estudios preliminares en nuestro país indican una prevalencia de aproximadamente 1: 200. Sin embargo actualmente se calcula que una de cada 100 personas es celíaca.

La enfermedad puede presentarse en cualquier momento de la vida desde la lactancia hasta la adultez avanzada.

Aquellas personas con familiares que padezcan la enfermedad están en mayor riesgo de padecerla.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se realiza a través del dosaje de anticuerpos específicos en sangre y el definitivo a través de la biopsia intestinal que se debe efectuar antes de iniciar el tratamiento.

La detección temprana y el tratamiento oportuno revisten fundamental importancia para evitar complicaciones secundarias de esta patología.

Hasta el momento, no existe terapia farmacológica para tratar la enfermedad. Una vez diagnosticada, la sintomatología revierte con una dieta estricta de alimentos libres de gluten, que deberá mantenerse de por vida (el gluten se encuentra presente en los cereales de trigo, avena cebada y centeno TACC, y sus derivados). Por esa razón, las personas celiacas deben evitar estos cereales y todos aquellos productos elaborados en base a ellos, como son harinas de trigo, avena, cebada y centeno, y todos sus derivados.

También deben omitirse aquellos alimentos industrializados que puedan tener gluten en su composición, ya sea como espesante, estabilizante, etc.; y medicamentos que puedan contener gluten como excipiente (en este caso es necesario consultar al médico).

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