ALZHEIMER: la quinta enfermedad que más amenaza a los argentinos

Se estima que 24 millones de personas en el mundo padecen mal de Alzheimer, de las cuales 400.000 son de Argentina. Es la causa más común de demencia y afecta a personas de 60 años o más, especialmente a mujeres. Sin embargo, tal vez el ejemplo más claro que se viene a la mente para graficar esta problemática es el personaje de Norma Alejandro, en la película “El hijo de la novia”, en la que la mujer tenía severos problemas para recordar las acciones que realizaba así como también para reconocer a sus familiares.

Por María Belén Gutierrez Sieiro – Diario Popular Salud

La enfermedad se caracteriza por ser una alteración neurodegenerativa primaria, que está asociada a la demencia. Cuando una persona padece esta patología, experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro y una pérdida progresiva, pero constante, de una sustancia química vital para el funcionamiento cerebral llamada acetilcolin, la cual permite que las células nerviosas se comuniquen entre sí. Además, está implicada en actividades mentales vinculadas al aprendizaje, memoria y pensamiento.
Se estima que un 40 por ciento de los pacientes tiene antecedentes familiares de la enfermedad. Y a pesar de que es cierto que afecta a personas mayores, no es una enfermedad excluyente de ancianos. De hecho, hay pacientes de 40 y 50 años afectadas por demencias.
En un ranking elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación, el Alzheimer es la quinta enfermedad que más amenaza a los argentinos, después de las enfermedades infecciosas, el cáncer, la diabetes y las deficiencias en la alimentación.
Si bien no es causal de muerte, se cree que cuando se la diagnostica ya estuvo presente entre 10 a 15 años antes y tiene una expectativa de vida de 2 a 20 años.
En la actualidad, existen fármacos que permiten modular la intensidad de los síntomas y hasta enlentecer el avance de la enfermedad por algunos años. La rehabilitación cognitiva por medio de ejercicios, juegos, musicoterapia y actividades físicas, también forma parte del tratamiento, pero -hasta el momento- no existe cura para este mal.
Una buena alimentación puede también disminuir el riesgo de desarrollar esta afección, y varios nutrientes, tales como la vitamina B12, B3, C o el DHA (ácido graso de la familia de los Omega-3) parecen estar relacionadas con esta reducción. De hecho, estudios científicos han demostrado que una ingesta alta de pescado, una buena fuente de DHA, además de disminuir el riesgo de desarrollar demencia tipo Alzheimer, a su vez desacelera el deterioro cognitivo normal relacionado con la edad. Asimismo, también reduce el riesgo de desarrollar demencia por cualquier causa.
“Este ácido graso que se encuentra en elevadas concentraciones (10% del peso seco del cerebro) es fundamental para un adecuado funcionamiento cerebral, además de proteger las neuronas. Lamentablemente, con el envejecimiento este ácido graso disminuye en el cerebro, y cuando una persona padece de la enfermedad de Alzheimer aumenta aún más la perdida de DHA”, explicó el doctor chileno, Rodrigo Valenzuela, especialista en Nutrición y Alimentos.

Aprender a vivir con Alzheimer
“Es importante que el paciente no considere a la enfermedad como una atadura sino como un aprendizaje que pone en práctica estrategias para poder sortearlas. Uno debe pensar: tengo una enfermedad, NO SOY la enfermedad”, sostiene Norma de Nardi, Secretaria de la Comisión Directiva de ALMA (Asociación Lucha contra el Mal de Alzheimer y alteraciones semejantes). La entidad es una organización sin fines de lucro que fue creada por familiares de enfermos para ayudar a otros familiares a sobrellevar este camino.
“No tenga miedos,- sostiene de Nardi- con la detección de la enfermedad no se acaba la vida, aún hay muchas cosas que puede realizar el individuo por él y por su entorno. No pierda tiempo y actué ya, respetando las indicaciones del profesional y manteniéndose todo lo activo que le sea posible (con tareas de estimulación neurocognitivas, actividades físicas y sociales)”.
Por eso es muy importante que el paciente no se deje estar. La detección y el tratamiento adecuado permiten enlentecer el avance de la enfermedad y, por ende, garantizarle una mejor calidad de vida. No lo olvide.