Una abuela de 105 años muy coqueta y divertida

Vicente López
Luisa Brígida Rivera vivió siempre en Florida. Junto a su hija de 82 y su nieta de 65, celebró su cumpleaños llena de vitalidad.

Clarín
1.2.2015

“¿Por qué tienen que decir mi verdadera edad?”, le pregunta entre risas Luisa Brígida Rivera, de 105 años, a su hija Elizabeth, de 82, y a su nieta Cristina, de 65. Es que el humor y la buena salud son las principales características de la mujer más longeva del Partido –o una de ellas– según la organización Fundadores y Pioneros de Vicente López. “Los médicos están sorprendidos. Cada vez que me hacen un chequeo vuelven al hospital a contarle a sus colegas lo bien que estoy”, cuenta orgullosa Luisa.

Hay tres cosas que a la vecina no le pueden faltar para salir a caminar por las calles de “su” Florida, barrio donde nació y vivió toda la vida: las uñas pintadas –se las hace un peluquero cada 15 días–, unos aros colgantes y los labios de color rosado. “Es una mujer coqueta y le encanta verse bien. Siempre cuidó mucho su imagen”, resaltan en la familia. Luisa tiene una hija, tres nietos, ocho bisnietos, 12 tataranietos y cuatro sobrinos, que cada 19 de enero se juntan para festejar su cumpleaños. “Cuando cumplió 100 le pidió a su nieto menor que la lleve en moto para recordar su juventud. Ella es una adolescente atrapada en el cuerpo de una anciana”, explica Elizabeth.

Luisa cursó sus estudios en la Primaria 12 de Vicente López y se casó por primera vez a los 20 años con Alcides Roussel, fundador del Boxing Club de Florida. El era un boxeador amateur y todos recuerdan cuando trajo a Justo Suárez, el “Torito” de Mataderos, a pelear al Partido. “Hasta el día de hoy, miro y comento las peleas que pasan por televisión. Si pudiera volver a nacer, sería deportista”, señala Luisa. Quedó viuda de muy joven, a los 24 años, y crió a su única hija, Elizabeth, trabajando de cocinera. Luego fue empleada en una fábrica textil donde llegó a ser jefa del taller de costura. “Sigue tejiendo. De hecho le vendió algunas prendas a sus vecinos. Tiene muy buen pulso y una vista sorprendente. Todas las semanas lee Clarín y la revista Pronto sin anteojos”, cuenta su nieta Cristina.

Presenció momentos que marcaron la historia del Partido: la famosa nevada de 1918, la Avenida Maipú en sus tres etapas (la de barro –por la cual ella y sus padres se transportaban con carros tirados por bueyes para entregar las verduras cosechadas en sus tierras–, la empedrada y la asfaltada), los inicios del Cine Teatro York y la construcción de la Torre Ader. “Con mamá íbamos a caballo a lavar la ropa al río. El agua estaba limpia y nos bañábamos”, recuerda.

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