Día Mundial Contra el Cáncer

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Las ONGs lanzaron la campaña Por Qué hay que hablar de Cáncer, preocupadas por el aumento de la enfermedad en la Argentina. Cada año mueren en el país unas 60.000 personas debido a tumores, y se prevé que el número de afectados seguirá creciendo. Para 2030 se calcula que habrá 62% más casos en el mundo. Asociaciones de pacientes enfatizaron la necesidad de eliminar las barreras que encuentran los pacientes para tratarse: burocracia, demoras, desinformación. Los más perjudicados son los pacientes de escasos recursos.

El cáncer es un tema prioritario de salud pública en el mundo: a medida que disminuyen las muertes por enfermedades infecciosas, surgen enfermedades no transmisibles (ENT), tales como las tumorales.

Urgente24
4.2.2015

Hoy miércoles 04/02, la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer 2015. Este año el lema global es “A nuestro alcance”; y uno de los sublemas es “Tratamiento para todos – Está en nuestras manos”.
En línea con la iniciativa, una coalición de asociaciones de pacientes oncológicos de Argentina se sumó a este reclamo proponiendo hablar más de cáncer, como la mejor estrategia para superar las barreras de acceso a los tratamientos en nuestro país, en especial para los que menos tienen. La coalición integrada por Fundación Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico (ACIAPO), la Asociación Civil de Lucha contra el Cáncer de Ovario (ACILCO), Linfomas Argentinas, Fundación Pacientes con Cáncer de Pulmón (FPCP), Fundación Tzedaka y Movimiento de Ayuda Cáncer de Mama (MACMA) realizó el reclamo en el marco de la campaña “Por qué hay que hablar de cáncer”, preocupadas por el hecho de que en el país el número de personas con cáncer es cada vez mayor, y sin embargo, persisten las trabas que impiden u obstaculizan el acceso al tratamiento. La campaña tiene como objetivo instalar el cáncer en el centro de la agenda pública de salud.

“Tenemos que hablar de cáncer porque en el futuro cercano será uno de los principales problemas de salud pública. Y si hoy tenemos dificultades para el control de la enfermedad (en cuanto a registrar casos, políticas de control, presupuesto y administración de recursos), imaginémonos qué va a pasar cuando la carga de la enfermedad crezca”, explicó el Lic. Ignacio Zervino, director de Relaciones Institucionales de ACIAPO.

Él agregó: “Aunque Argentina es un país con amplia cobertura de salud pública, y se han logrado avances como un Instituto Nacional del Cáncer (INC) de excelencia, los pacientes son cada vez más, y el acceso se dificulta debido a hechos tales como la excesiva distancia hasta el centro de atención, que conlleva el inconveniente de los traslados, los gastos de viaje y alojamiento o la falta de educación para comprender cómo seguir un esquema de tratamiento”.

Por su parte, Pedro Czanyo, presidente de FPCP, aseguró: “Una de las principales cuestiones a vencer es el miedo al cáncer. Y hablar de Cáncer es perder ese miedo y llegar a más gente para prevenir y generar conductas saludables”, y agrega que “el cáncer debe ser una prioridad en la agenda de la salud en el mundo”.

Según el INC, Argentina se encuentra dentro del rango de países con incidencia de cáncer media-alta, es decir que cada año habrá 2 casos nuevos cada 1.000 habitantes. La enfermedad causa en el país 60 mil muertes anuales, de las cuales más del 90% se produce en personas mayores de 44 años de edad[1].

En una enfermedad como el cáncer, la atención es tan importante como la motivación para seguir el tratamiento. Haydee A. Gonzalez, presidente de Linfomas Argentina, declaró: “Estas trabas, que incluyen retrasos, dilaciones, falta de respuestas, afectan a los pacientes y los desalientan. Sobre todo a los más carenciados, a aquellos que no tienen posibilidad de reclamar ya sea por desconocimiento de sus derechos o por falta de recursos. Lo más lamentable es que muchos terminan abandonando el tratamiento o vuelven al médico cuando la enfermedad ha avanzado tanto que sólo les resta recurrir a tratamientos paliativos”.

El Lic. Zervino coincidió: “Los pacientes suelen transitar un camino errático de esperas prolongadas, indiferencia del sistema, y en algunos casos dependen exclusivamente de alternativas como que el propio Hospital tenga la medicación necesaria en stock, una donación de alguna asociación de pacientes, o incluso poder acceder a la medicación a través de Desarrollo Social de Nación, en los contados casos en que logran obtener una negativa formal por parte de la Provincia”.

La coalición de ONGs por el cáncer pide mejorar el asesoramiento y la asistencia, educar al paciente, mantener bancos de drogas oncológicas y eliminar barreras burocráticas.

Con prevención y tratamiento se puede evitar un tercio de las muertes

Un tema no menor es reducir el costo económico del cáncer para las personas, familias y economías. Según la UICC[2], “en muchos países los sistemas sanitarios con pocos recursos y la falta de protección social hacen aumentar las diferencias existentes en el acceso a los servicios oncológicos y elevan el riesgo financiero”. Asimismo, “para los pacientes de cáncer y sus cuidadores el problema económico al que se enfrentan es importante, y el impacto de las muertes y la discapacidad relacionadas con esta enfermedad en el ámbito laboral afecta a la productividad y desarrollo nacionales. Se estima que solo el costo del cáncer llegue a alcanzar los 458.000 millones de dólares anuales en 2030”.

Más de un tercio de las muertes por cáncer se pueden evitar, y muchos tumores malignos son curables si se detectan y se tratan a tiempo. La UICC enfatiza que “todos tenemos derecho a recibir tratamientos y servicios de atención del cáncer efectivos y de calidad, en igualdad de condiciones y sin que nos causen dificultades económicas”.

Entre los objetivos de la Declaración Mundial sobre el Cáncer para lograr en 2025 se destacan los de reforzar los sistemas sanitarios, mejorar el acceso a diagnóstico, tratamiento, medicación, rehabilitación y cuidados paliativos de calidad, y lograr el acceso universal a los servicios de tratamiento del dolor y de control del sufrimiento físico y psicológico.

Es por ello que la UICC subraya que el rol del Estado, a través de directrices y políticas nacionales, es fundamental para brindar una respuesta coordinada ante el avance del cáncer. Sólo así el “Tratamiento para todos” será posible.

Por su parte el Ing. Elías Benveniste, fundador y presidente de ACILCO, explicó: “La falta de información en la comunidad sobre síntomas y factores de riesgo tiene como consecuencia la detección tardía de la enfermedad limitando las posibilidades de cura. En el caso del Cáncer de Ovario, 7 de cada 10 mujeres no son diagnosticadas a tiempo, colocando a este tipo de cáncer como el 5º más mortal”. Y sobre el cáncer de ovario agregó: “Es sólo a través del conocimiento y de la difusión de esta enfermedad que se puede lograr reducir la cantidad de muertes y mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas”.

Menos infecciones, más cáncer

El cáncer es un tema prioritario de salud pública en el mundo: a medida que disminuyen las muertes por enfermedades infecciosas, surgen enfermedades no transmisibles (ENT), tales como las tumorales.

Las consecuencias son peores en los países más pobres: se ha demostrado que la probabilidad de morir por esta enfermedad es 1,6 veces mayor en los países de bajos ingresos[3]. La tasa de mortalidad para todos los cánceres en países de bajos ingresos es de 74,5%, mientras que en países de altos ingresos es de apenas 46,3 por ciento. Y se estima que en 2030, el mundo en vías de desarrollo soportará el 70% de la carga mundial de cáncer.[4]

Las ENT, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer, representan más del 69% de muertes en América Latina. Pero en la región la inversión en salud se enfocó en la prevención y el tratamiento de las enfermedades infecciosas. Sin embargo, muchos de estos países están logrando una mayor esperanza de vida y adoptando un estilo de vida similar al de los países desarrollados, lo que conduce a un rápido aumento del número de pacientes con cáncer, una carga económica para la que no están preparados. Las organizaciones reclaman que los presupuestos de salud acompañen la realidad epidemiológica.