Cuando los “viejos” vienen marchando

Inspiraron estas reflexiones los comentarios escuchados en diversos medios y entre colegas, acerca de la gran cantidad de personas mayores que se notó en la marcha del 18f. Me llevó a preguntarme por qué esto sorprende. La gente grande (los que pudieron ir) está mostrando que participa, que se siente involucrada en la vida pública, que es capaz de superar limitaciones físicas, por formar parte de algo que la conmueve, que la moviliza, que le toca.

Graciela Zarebski
Clarin.com Opinión 24/02/15

Se siente comprometida y actúa en consecuencia. ¡Qué lejos estamos de la década de los ´60, en la cual prevalecía la Teoría del Desapego, según la cual lo esperable –y deseable- al llegar a la vejez, era desentenderse del mundo externo por no considerarse en condiciones de adecuarse a los cambios, e incluso por defensa personal. Hoy sabemos – y la marcha muestra que los viejos lo saben- que se trata justamente de lo contrario: la defensa de lo personal, es decir, de sostener la propia identidad a través del paso del tiempo, pasa por involucrarse, por comprometerse, por participar. Renovar el sentido de la vida es una tarea esencial en el envejecimiento y cuando ese sentido va acompañado por una tarea de re-construcción colectiva emprendida junto a los jóvenes, el beneficio y el enriquecimiento son mutuos.

Porque así como había jóvenes que acompañaban e incluso sostenían a algunos de muy avanzada edad, también los viejos estaban sosteniendo con su presencia a los jóvenes. Porque sostenían la continuidad histórica entre generaciones.

Desde aquel 25 de mayo de paraguas frente al Cabildo — donde seguramente no encontraríamos muchos mayores, ya que no les daba el físico para llegar a vivir esa patriada – hasta nuestras últimas décadas, en las cuales estos viejos actuales, entonces jóvenes, marcharon tal vez por esas mismas plazas y calles, el reclamo por la identidad compartida es un legado que va pasando de generación en generación. Somos ¨tejidos que andan¨ dice Eduardo Galeano. Esas mismas calles y plazas albergaron gestas heroicas aunque también desilusiones. Pero aún así, atravesando desilusiones, el deseo no cesa y se renueva. Los viejos de la marcha expresan que es superando desilusiones y duelos, renovando el compromiso con la vida, como se soportan inclemencias y limitaciones. El organismo desgastado por tantos años vividos se fortalece y renueva su tejido interno en la medida del entramado comprometido con la vida de otros, porque es llevado por un ser que se sigue construyendo, que asume la tarea de seguir haciéndose humano hasta el fin de sus días. También muestran que en los viejos, la sociedad argentina cuenta con una “reserva humana” que sostiene el presente y alienta un futuro para los jóvenes. Al decir de Aída Bornik en uno de sus ¨Cuentitos¨, el mensaje a los jóvenes es: ¨Crecé Tranquilo¨. Y en este caso agregaría: Y seguí participando …

Graciela Zarebski es vicedecana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Maimónides, Directora del Posgrado y Maestría en Psicogerontología y Directora de Licenciatura en Gerontología a Distancia

http://www.clarin.com/opinion/Marcha_del_18F-participacion_civica-tercera_edad_0_1309669059.html