Trastorno bipolar: un lugar entre la depresión y la manía

Enmarcado dentro de los desórdenes afectivos, la bipolaridad presenta una sintomatología que alterna entre estados de ánimo opuestos. El médico psiquiatra Miguel Ekizian repasa para Infobae sus principales características y tratamientos

Por: Dr. Daniel Stamboulian
Infobae.com
JUEVES 29 DE ENERO 2015

Es una afección en la cual una persona atraviesa períodos de depresión y otros en los que está extremadamente feliz o malhumorado o irritable. Además de estos altibajos en el estado anímico, también pueden aparecer cambios extremos en la actividad y los niveles de energía. Hoy, a esta enfermedad se la conoce como trastorno bipolar aunque, durante mucho tiempo, se la llamó psicosis maníaco-depresiva.

“Se trata de un cuadro médico psiquiátrico que afecta al humor de las personas que las lleva a un plano positivo máximo, en el que el paciente se desnaturaliza por su euforia, su insomnio, excitabilidad, grandilocuencia, megalomanía, en la que siente que todo lo puede y todo lo sabe. Esta etapa puede durar semanas o algunos meses para después caer, al poco tiempo, en un cuadro depresivo que puede ser intermedio o muy negativo en el que se establece una depresión orgánica muy fuerte, incluso con ideas suicidas en la que hay que ayudar y tratar al paciente para que pueda volver a su condición normal”, indica a Infobae el doctor Miguel Ekizian, médico psiquiatra y psicoterapeuta.

Más allá de los cambios de humor

Aunque puede estar precedida por un evento psicológico disparador, esta patología es de causa orgánica. El trastorno bipolar es una afección cerebral en la que se produce una alteración de los mecanismos bioquímicos que regulan las emociones y el humor. “Una vez que se instala, se activa ese regulador biológico que empieza a fallar y debemos ayudarlo desde distintas fuentes para que vuelva a funcionar con normalidad”, asevera el experto.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, este cuadro afecta al 4% de la población, tanto a hombres como mujeres alrededor de los 20 a 25 años en adelante. “Por tratarse de una enfermedad crónica, la que la palabra “curar”, al igual que en casi toda la medicina, cada vez se usa menos ya que la persona puede estar controlada gracias a la ayuda médica para que pueda estar bien y sostener ese estado en el tiempo”, agrega Ekizian.

La enfermedad a la medida del paciente

Hay diferentes tipos de énfasis clínicos del trastorno bipolar. Una vez iniciado, cada persona lo desarrolla de manera diferente. Hoy se pueden detectar estadíos que los llaman el “espectro bipolar”. Hay sujetos que básicamente “suben y bajan” por igual. Otros por cada episodio de euforia, que puede durar semanas y hasta meses y que presentan grandes momentos depresivos. A otros se los llama cicladores rápidos, porque alternan períodos realmente cortos entre un estado y otro.

Herramientas para combatirla

El trastorno bipolar es, entonces, una patología psiquiátrica que tiene una base orgánica. Al consultar al especialista sobre los métodos de tratamiento para contener a la persona afectada, el médico psiquiatra señala que “hay mucho por hacer”. Gracias al aporte de la ciencia, hoy se puede atemperar, amenizar y hacer que estas diferencias en el humor sean más pequeñas y acerquen al paciente al equilibrio. Para ello, “contamos con la droga madre que es el litio y un arsenal terapéutico integrado por el ácido valpróico, la carbamazepina, el topiramato, la lamotrigina y el gabapentin, entre otros, que son un conjunto de fármacos que permiten un sostén psíquico y biológico que permiten que el paciente medicado pueda estar bien y rendir de la mejor manera en sus distintos quehaceres cotidianos”, señala Ekizian.

Según el médico psiquiatra, distintas personalidades del arte y de la política que han padecido la enfermedad de alguna manera y lo hicieron público, colaboraron para que se conozca más y sea más natural detectarla.

El universo del paciente

Respecto al tratamiento, el especialista reconoce la importancia de pensar en los tres aspectos que conforman al ser humano. “Somos una triple unidad conformada por un espíritu, una mente y un cuerpo funcionando en situación, en la que resulta tremendamente importante trabajar de modo conjunto con la familia, relacionándose con los padres, la pareja y los hijos del paciente. Muchas veces trabajamos con el entorno de la persona que padece un trastorno bipolar porque nos ayuda a que el paciente aprenda a advertir precozmente los cambios en el humor para poder tratarse a tiempo”, destaca.

Uno de los errores más grandes es suspender la medicación sin la indicación médica. Esto hace que se pierda el equilibrio que aportan los fármacos que ayudan a que el cerebro, la mente y la forma de comportarse del paciente puedan estar nivelados y en armonía.

Buscar un propósito

“También podemos trabajar desde lo espiritual, porque es fundamental encontrar el sentido de la vida y el propósito de por qué vivimos. En ese sentido es importante saber que Dios nos ha puesto con un sentido en esta vida y que, a través del mismo podemos ser útiles para nosotros mismos y para los demás”, puntualiza Ekizian.

“Hay que trabajar mucho este concepto espiritual y también la psicoeducación a nivel mental para conocer nuestra mente, yendo al pasado para poder ordenarlo, no porque allí esté la solución, sino para mirar para adelante a partir de allí buscando mejores conductas y equilibrio con los seres con los que el paciente se relaciona”, agregó.

Desde lo físico, es muy positivo cuidar el cuerpo, tenerlo en ritmo, evitar el sedentarismo y darle un sentido. También es muy importante la posibilidad del “insight”, es decir mirarse para adentro, para aprender desde lo positivo a acompañar cada día de la mejor forma.

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