Demencia organizada en Francia

¿Quiénes prepararon psicológica y emocionalmente a los que perpetraron el ataque a una revista de sátira? ¿Quiénes alimentan económicamente a todo este grupo? ¿Quién los arma? ¿Quiénes se benefician de su accionar? Parece estar claro quiénes los prepararon psicológica y emocionalmente. El ISIS o Al Qaeda. ¿Son lo mismo aunque sean distintos? Es decir ¿la consecuencia de su accionar es igual?

Lo que mueve a estos grupos, ¿Es un fanatismo religioso o usan este argumento como bandera para conseguir gloria y poder? Debe quedarnos claro que ni el Islam ni el Cristianismo ni el Judaísmo ni la mayoría de las religiones incitan a matar a los que no piensan igual. Si desde la doctrina, estas religiones no prestigian ni avalan el matar a otros, los que así actúan en nombre de un credo, deben ser claramente desestimados y deslegitimados por su accionar. No debe quedar el menor atisbo de duda el rechazo a este accionar de todos los que profesan la misma fe. En otro momento vendrá la explicación comprensiva de si algún accionar de terceros los llevó a este acto de barbarie. Tenemos que tener claros cuales son los valores absolutos para todos los seres humanos, valores que nos permiten convivir y subsistir como especie y como personas en todo su significado. El respeto a la vida es un valor absoluto.

En segundo lugar analicemos quienes alimentan el accionar de estos grupos, los sostienen y los arman. ¿Es muy difícil averiguarlo en un mundo tan transparente? ¿No debiera caer sobre ellos todo el peso de la sanción internacional? ¿No debieran los organismos internacionales exponer claramente su condena y el porqué de ella?

Por último, expresado lo anterior y aislados los grupos de destrucción, que lo único que consiguen con su accionar es aumentar la espiral de violencia y el surgimiento de pensamientos, actitudes y acciones xenófobas, hay que tratar las causas que favorecen este tipo de actitudes y comportamientos. Acá va un llamado a todos los intervinientes en situaciones que producen discriminación, sojuzgamiento, desesperanza de conseguir una vida digna. A todos los que, por acción u omisión, con su accionar, estimulan la violencia, impiden o dificultan el acceso a medios de subsistencia, progreso y posibilidad de ejercer los derechos que toda persona tiene, simplemente por ser persona. Me refiero a comunidades que se mueren de hambre en sus países y desean emigrar a otros más prósperos para poder vivir y crecer como personas, a grupos humanos que, en sus mismos países, no se los considera con los mismos derechos que a los demás. Es un llamado a todos los que ejercen un poder sobre otros. Un llamado a entender que toda persona debe ser respetada y estimulada, necesita querer y ser querida para sentir que la vida vale la pena ser vivida, teniendo objetivos de vida que nos haga sentir mejores. Descubrir los valores básicos de la solidaridad. El dar y recibir son dos caras de una misma moneda, pero dar sin espera r la devolución. Dar entendiendo la necesidad del otro. Si el egoísta supiera lo bien que se siente dando, hasta por egoísmo lo haría. Todo esto aleja a las personas de la desesperanza de una vida vacía, sin objetivos, en la que la prédica del odio y la destrucción del otro le da la falsa sensación de glorificar una vida vacía.

Dr. René Knopoff.
Director de la Especialización en Gerontología Social de la Universidad Maimónides.