Un creador desesperante

Tiene 84 años y sigue fiel a sus obsesiones. Hablo de Jean-Luc Godard…

POR JORGE CARNEVALE
Revista Ñ
29.12.2014

Tiene 84 años y sigue fiel a sus obsesiones. Hablo de Jean-Luc Godard. Un amigo cinéfilo me dijo una vez: “Su cine me enloquece, pero no me animaría a tomar un café con él”. Tenía razón. Es un tipo que intimida. Nunca lo vi sonreir pero seguí hasta donde pude su filmografía como un pichicho fiel. A los de mi generación Sin aliento nos trastornó la vida. El guión era de Truffaut y la supervisión, de Chabrol, pero Godard palpitaba en cada fotograma de ese filme anárquico y romántico que pulverizaba la manera de narrar en imágenes y reinventaba el cine. En 1968 aterrizamos con mi amigo Nicolás Casullo en el mayo francés. Guillermo Mordillo, dibujante argentino que paraba en el mismo hotel que nosotros en el Boul Mich, nos informó que había visto a Godard junto a su mujer de entonces, Anne Wiazenski, filmando con su camarita ahí en pleno St.Michel las corridas de los estudiantes. Alguien me chimentó que en un cine de los suburbios pasaban Weekend y que Godard solía asomarse entre las funciones. Vi la película en una salita que parecía un galpón. Eramos cuatro gatos, la proyección era horrible y de Godard ni una pista. Nos dijeron que debía estar en el Festival de Cine y rumbeamos a Cannes en un autito prestado. No sabíamos que, dadas las circunstancias por las que atravesaba Francia, el Festival se había suspendido.

Con el primer Godard, lloramos junto a Ana Karinna cuando mira con los ojos mojados el sufrimiento de la Falconetti en el filme de Dreyer. Después se prostituye y la matan en ese final seco y desdramatizado de Vivir su vida. Godard odia la lágrima fácil y apela al disparate a la hora de la tragedia, como cuando Belmondo se ata una ristra de cartuchos de dinamita en la cabeza, enciende la mecha y luego se arrepiente, tarde, en Pierrot le fou. El anarquismo de Godard no le impide ser piadoso con sus criaturas, como Akim Tamirof cantándole a Madame Du Barry y Madame Recamier antes de sucumbir en Alphaville. Como es imposible descifrar el humor de Godard, cuando aparece en la pantalla no sabemos si es él o un personaje. El Universo Godard está plagado de citas culteranas. De citas para entendidos o para nadie. Desde hace décadas, la circulación de sus filmes es errática. Hace 10 años cayó Nuestra música por estas playas y supimos que no iba a cambiar. En su momento, filmó con Bardot, con Fritz Lang, con Jane Fonda, Delon, y hasta con Daniel Cohn Bendit en Viento del Este, un western maoísta. Ahora llega sorpresivamente Adiós al lenguaje. No vi la película pero noto el desconcierto en las crónicas de turno. Alguien recomienda no buscar explicaciones, dejarse llevar de una manera sensorial. Otro cita a Rilke: “El mundo sólo puede ser conocido por la mirada del animal”. Hacerle caso.

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