La población envejece y el desafío previsional desvela al mundo

En 1950 había siete personas en edad de trabajar por cada adulto mayor en Estados Unidos. Para 2030 habrá sólo tres. Desde 1950, el número de personas de 65 años o más en Estados Unidos aumentó de 8 a 12 por ciento. Según la Oficina de Censos de ese país, el número de personas de 55 años y más aumentará a 73% en 2020, mientras que el número de trabajadores jóvenes crecerá sólo 5 por ciento. A esta tendencia se la suele llamar el tsunami de plata.

Por Andrés Hatum | Para LA NACION
Domingo 09 de noviembre de 2014

Otros países también enfrentan una fuerza de trabajo que envejece. Por ejemplo, en 2020 Japón tendrá la misma proporción de su población por encima de los 65 años que Estados Unidos en 2030. Y mientras los norteamericanos de más de 65 constituirán más de 16% de la población en 10 años, Alemania está envejeciendo aún más rápido: más de un quinto del país (21,6%) tendrá más de 65 para 2020.

Uno de los factores que contribuyen al envejecimiento de la fuerza laboral es que la gente vive más. Dada la perspectiva de vivir durante décadas con los fondos de retiro cada vez más reducidos, la gente mayor -por lo general- planea seguir trabajando más allá de la edad de jubilación.

Así, las organizaciones tienen un enorme desafío: deben equilibrar la necesidad de incorporar nuevos talentos y el hecho de que sus empleados quieran trabajar más tiempo.

Una compañía que trata de lidiar con la fuerza laboral que envejece es BMW. En lo que la Harvard Business Review llama un experimento en “desactivar la bomba de tiempo demográfica”, decidió buscar formas de planificar por anticipado.

En una de las grandes plantas automotrices de BMW se espera que la edad promedio de los empleados suba de 39 a 47 años para 2017. Como una fuerza laboral de mayor edad se asocia con una reducción en la productividad, esta tendencia pone en riesgo la futura competitividad de la empresa. Sin embargo, en BMW, alentar a los trabajadores mayores a retirarse antes o seguir otras formas tradicionales de reducción de la edad de la fuerza de trabajo no es deseable. Una razón es que los trabajadores de más edad tienen más paciencia y habilidades que provienen de la experiencia.

Pero los trabajadores mayores tienen menos flexibilidad, fuerza y vista, atributos que son “verdaderos pasivos en una línea de producción que depende de la ingeniería de precisión y mucho trabajo duro”. Entonces: ¿cómo debería adaptar BMW el proceso de producción para dar cabida a esta fuerza laboral?

En un proyecto piloto en la planta automotriz, la empresa hizo 70 cambios pequeños para aumentar la productividad en el lugar de trabajo. Por ejemplo, para bajar la posibilidad de errores así como el esfuerzo físico, se hicieron cambios en una variedad de cosas desde los zapatos que usaban los empleados de la línea hasta el material de los pisos en que estaban parados. Además se dio a algunos empleados un lugar para sentarse, al mismo tiempo que se mejoraron y renovaron las herramientas y se introdujeron pantallas de computadoras más grandes.

BMW dice que, en total, el proyecto cuesta sólo unos US$ 50.000, incluido el tiempo perdido. ¿Los resultados? La productividad aumentó un 7 por ciento. El ausentismo cayó por debajo del promedio de la planta, y la tasa de defectos de la línea de ensamblaje se redujo a cero.

Las empresas siguen usando un modelo anticuado para lidiar con los empleados que envejecen. Este modelo supone que la gente debe obtener aumentos de salario y ascensos sobre la base de la edad y luego irse cuando llega el momento del retiro. Las compañías han enfrentado típicamente las cargas de este modelo recortando periódicamente a los trabajadores más viejos o alentándolos a un retiro temprano. La creatividad en la forma en que las organizaciones gestionan el futuro de su fuerza laboral que envejece será fundamental.

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