Los ochenta años de Brigitte Bardot

En el día de su cumpleaños, una entrevista con la actriz que abandonó el cine para dedicarse a los animales

La Nación
Domingo 28 de septiembre de 2014

-Señora Bardot, ¿cómo piensa festejar sus 80 años?

-Con mi marido y mis animales. Nadie más.

Dicen que Brigitte Bardot era una mujer testaruda también en su primera vida, la que tuvo como actriz. Pero esa terquedad viene del amor a los animales que, desde hace décadas, desconcierta a muchos, como si en la comparación B.B. desvalorizara al resto de nosotros, pobres seres humanos.

“Pero el sufrimiento no cambia. Es igual para los hombres, las mujeres, los niños, los ancianos, los animales. Todos sufren un mismo dolor. Cada uno se las ingenia como puede para sobrellevarlo. Yo no puedo evitar una guerra, pero sí puedo hacer todo lo que esté a mi alcance para evitar que los animales sean maltratados”, le decía algunos años atrás al Corriere.

En todo este tiempo, B.B. no cambió, más allá de negarse a ser fotografiada y aceptar sólo reportajes a distancia.

-¿Pasará el cumpleaños en La Madrague, su residencia de Saint-Tropez?

-Sí, en casa y con mi esposo Bernard D’Ormale. La vivienda pertenece a mi Fundación, yo la doné, pero con el derecho de residir allí hasta el final. La única obligación es pagar los gastos. La verdad es que yo vivo en la casa de mis animales. Son unos 30. Yo soy su huésped.

-¿Algún hecho la llevó voluntariamente a abandonar el cine, a cambiar de vida?

-Sí. Fue durante el rodaje de Colinot, el seductor, el último de mi carrera, aunque en ese momento no lo sabía. En el set había una pequeña cabra y su dueña pidió que me apurara a terminar una escena. “El domingo es la comunión de mi sobrino y queremos asarla para la fiesta”, dijo. Decidí comprarla y se quedó conmigo. La llevé atada con una cuerda a la habitación de mi hotel cinco estrellas. Se armó un escándalo. Ese día tomé la decisión de terminar con el cine y dedicarme a ayudar a los animales. Fue en junio de 1973 y tenía 38 años.

-Desde ese momento, según su mirada, ¿qué ocurrió con las acciones en defensa de los animales? ¿Avanzaron o se mantuvieron en el mismo lugar?

-En los últimos 40 años, la opinión pública tomó conciencia de ciertos horrores que hasta allí se ignoraban por completo. Sin embargo, los métodos de cría, transporte y sacrificio de los animales son cada vez más crueles.

-Usted recurrió a sus influencias para llamar la atención de varios presidentes: Giscard d’Estaign, Mitterrand, Chirac, Sarkozy, Hollande. ¿Quién la escuchó mejor?

-La primera vez que fui al Palacio del Eliseo fue por una invitación del general De Gaulle, en 1967. Era una invitación a un grupo de artistas. Llegué despeinada, con pantalones y chaqueta de húsar. Todos me miraban, pero no le pedí nada. A los que llegaron después sí, y todos me prometieron que iban a intervenir. Ninguno cumplió. Todavía estoy esperando una respuesta del gobierno a la carta que envié el 6 de septiembre. Sería el mejor regalo de cumpleaños.

-¿Qué dice esa carta?

-Mi última voluntad. Le pido al presidente Hollande que prohíba el sacrificio ritual de los animales, es decir, aturdirlos antes de desangrarlos y matarlos, sin excepciones religiosas para la carne halal y la kosher. Y también le pido que se trate a los caballos exclusivamente como animales de acompañamiento para que dejen de matarlos y usarlos como alimento. Si no consigo ganar estas dos batallas, mi vida habrá sido un fracaso.

-Usted abandonó su vida de celebridad, pero sigue siendo un ícono de la moda, de la publicidad y hasta de la literatura. El mito que lleva su nombre sigue siendo muy fuerte. ¿De verdad le resulta indiferente?

-Yo soy la primera sorprendida frente a todo eso. Esta agitación de los medios por mi cumpleaños me aturde. Miro esas cosas con bastante distancia. Me siento lejos de ellas, pero debo admitir que puedo llegar a conmoverme bastante.

-¿Podría contar cómo pasa cada día de su vida?

-Cada vez que hay un problema con los animales les escribo a los ministros, a los intendentes, a los gobernadores. También a jefes de Estado extranjeros. Recibo más respuestas del extranjero que de Francia. Por la noche, estoy con mis animales y miro televisión.

-Usted, las rosas y Gunter Sachs. ¿Recuerda aquel día?

-¿Cómo no recordarlo? Centenares de rosas que caían del cielo, lanzadas por Gunter desde un helicóptero. Tardé horas en juntarlas, una por una, en el jardín de La Madrague.

-¿Vuelve a ver sus películas?

-Muy raramente. No me gusta revisar el pasado.

-¿Alguna película nueva que le haya interesado o gustado?

-El cine ya no me interesa. Lo encuentro decadente.

-¿Y cuál es su mayor sueño?

-El que voy a tener esta noche. Besos para todos. Adiós..

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