Ser padres después de los 50

Cada vez más hombres vuelven a cambiar pañales a una edad en que, décadas atrás, sólo podían pensar en ser abuelos. Sus motivaciones para volver a empezar, la relación con sus hijos mayores y los cambios que la nueva paternidad trajo a sus vidas.

Gabriela Ensinck
Revista Apertura
15.7.2014

Hace algunos años, ver a un hombre en sus 50 y tantos paseando con un bebé en el cochecito no daba lugar a equívocos: era el abuelo. Pero hoy todo cambió: cada vez hay más varones que, pasada la mitad de la vida, reinciden en la paternidad. Lo hacen –claro está– de la mano de mujeres más jóvenes, a quienes generalmente se unen en segundas nupcias y que no han tenido hijos todavía. En este volver a empezar, ellos deben conciliar su relación con el trabajo, sus hijos más grandes y los planes a futuro, que cambian radicalmente con la llegada del bebé.

undefined

“Es lo mejor que te puede pasar en la vida”, confesó el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri (54) –feliz padre de Antonia, de dos años– en un tuit dedicado al conductor Marcelo Tinelli (55) cuando nació su hijo Lorenzo (dos meses y medio). Es que, la paternidad de los hombres maduros parece ser una inyección de felicidad y energía en el momento menos pensado. “Rejuvenecés o te internás”, sentencia Horacio Allevato (50), gerente de una pyme y papá de los mellizos Benjamín y Mateo (de 5 meses) y de Leila (29), de su primer matrimonio, del cual enviudó. “Después de los mellizos, siento que a Dios no le puedo pedir más nada. Llegaron después de 14 años de búsqueda y tratamientos junto a mi esposa Sandra”, cuenta el múltiple padre. “Es cierto que voy sin dormir al trabajo, y que muchas veces vuelvo a casa ‘molido’, pero una sonrisa de ellos me hace olvidar esos contratiempos. Su llegada cambió todo: siento que recuperé la familia. Mi hija mayor, que se había ido a vivir sola y me visitaba de vez en cuando, ahora viene casi todos los días para estar con sus hermanos. Y mi esposa es la mujer más feliz del mundo porque pudo cumplir su deseo, después de tantos años de esperar”, describe.

Motivos para reincidir

“Es como empezar todo de nuevo… Pero también es muy distinto”, resume Roberto Parodi (67), oceanógrafo y papá de Marco (8 años), de su actual matrimonio. Antes, había debutado en las lides de la paternidad con María José (44) y María Soledad (42), quienes ya le dieron tres nietos (9, 8 y 6 años). “Con mis hijas mayores creo que fui una sola vez al pediatra, y con Marco voy a todas las consultas. También estuve en el curso de preparación y en la sala de partos, algo que me perdí con las chicas porque, antes, al varón lo dejaban afuera”, compara. Para Roberto, la decisión de volver a ser padre tuvo que ver con el deseo de su segunda esposa, Gabriela, de 45 años. “Ella lo planteó y lo conversamos mucho. Mi mayor temor era pensar cuántos años más voy a poder acompañar y criar a mi hijo. Pero ahora que lo tengo, no pienso en qué va a pasar: lo disfruto y me doy lujos que con mis hijas nunca pude, como ir a la cancha y gritar como locos el triunfo de River”, confiesa.

undefined

A veces, tener hijos y nietos de la misma edad, provoca situaciones irrisorias: “Un día, mi nieto le dijo a su otra abuela, mi exesposa: ‘Marco está del tomate… ¡Le dice papá al abuelo Roberto!’”, cuenta, riéndose un poco de sí mismo. Es que el límite entre la paternidad y el abuelazgo “no está tan claro. Lo más difícil es separar los roles. Porque siempre que veo a mis nietos estoy con mi hijo, y además ellos se llevan muy bien. Pero no puedo tratarlos de manera diferente: educar a uno y malcriar a los otros. Así que soy un poco cascarrabias con todos: les marco los límites pero no con órdenes ni gritos, sino explicándoles por qué es importante comer bien, ser educados en el juego… Me preocupa dejarles una buena enseñanza, más allá de cumplir con mis responsabilidades”.

Los padres maduros en las reuniones del colegio y el jardín de infantes ya no son ninguna rareza. “El incremento de separaciones y divorcios, la tendencia a formar nuevos hogares, la prolongación de la vida, el deseo de la nueva pareja –generalmente más joven– de ser madre y la realización personal”, son algunos factores que explican este fenómeno, describe la psicóloga Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Detrás de este proyecto también suele haber “una búsqueda de reparación o compensación de relaciones conflictivas con los hijos previos, que tal vez nacieron en etapas de inmadurez emocional”, apunta Guraieb. Para el psiconalista Enrique Novelli, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), la paternidad en la mitad de la vida es cada vez más frecuente “porque los hombres de 50 y las mujeres de 40 ya no son lo que eran antes. Hoy están en plena actividad, encarando nuevos proyectos, se sienten jóvenes y son vistos socialmente como tales”. Según Novelli, “la paternidad en esta etapa no es sólo una cuestión de ricos y famosos. Muchas mujeres en sus 30 buscan parejas mayores porque están más asentados y dispuestos a una relación seria. Tener un hijo responde tanto a un anhelo de la mujer que aún no fue madre, como a un deseo del varón de mostrarse activo sexualmente y con capacidad de engendrar”.

No obstante, si bien el varón no tiene un límite biológico en su fertilidad tan marcado como la mujer, lo cierto es que “a partir de los 50 años hay una declinación en la calidad y cantidad de su producción espermática”, advierte el médico especialista en fertilidad Sergio Pasqualini, director del Instituto Halitus. “El declinar de la fertilidad masculina es mucho más paulatino que en la mujer, pero depende de cada persona. Por lo tanto, sería conveniente realizar un espermograma a partir de los 30 años y, si el resultado muestra que está por debajo del promedio de su edad, podría preverse una criopreservación. De todos modos, como el factor más importante para la concepción es la calidad de los óvulos femeninos, y ésta se encuentra relacionada directamente con la edad, siempre tendrán mayores posibilidades las parejas en las que la mujer sea más joven”, plantea el médico.

Cambia, todo cambia

“Creí que me las sabía todas y, al final, no sabía nada”, confiesa con resignación el periodista Daniel Dátola (53), padre de Yasmina (28), Emiliano (25) e Isabella (2). Esta nueva experiencia de paternidad con su segunda esposa lo llevó a escribir Otra vez papá (después de los 50), libro donde relata, con humor, anécdotas y reflexiones de la paternidad tardía. “De pronto, me vi llegando a la playa hecho un ekeko, con bebé en brazos, bolso, sombrilla, cochecito y un salvavidas de Hello Kitty colgado del cuello porque ya no me daban las manos”, confiesa. La reacción de sus hijos más grandes cuando se enteraron que iban a tener una hermanita “fue la mejor. Lo atribuyo a que nunca dejé de darles ‘bola’ a ellos. Cuando eran más chicos y ya estábamos separados, viajaba más de una hora por día para verlos 10 minutos mientras los buscaba en el colegio y los llevaba a la casa de la mamá”.

undefined

Hombre orquesta. Pettinato divide su tiempo entre la radio, el saxo y sus hijos. Foto: Clase Ejecutiva.

Con la nueva paternidad, llegaron vivencias desconocidas para su generación, como los baby showers, las ecografías en 3D y 4D y los cursos preparto “a los que antes no te invitaban”. Sin arrepentimiento, Dátola reconoce que la mayoría de sus amigos le dicen que ni locos tendrían otro hijo, justo ahora que se pueden dedicar a viajar y disfrutar la vida. “Era lo que yo pensaba antes de conocer a mi actual mujer. Y ahora pienso que dentro de poco tiempo me tendré que levantar de nuevo a las 7 para llevar a mi hija al jardín, disfrazarme de árbol para un acto y elegir qué obras infantiles de teatro vamos a ver durante las vacaciones de invierno. Cuanto más edad tenés, te guiás más por el sentimiento que por las convicciones. Con mis hijos más grandes, sabía que tenían que dormirse sólos en su cuna. Ahora, mi hija tiene una habitación que parece un spa, pero duerme en nuestro cuarto. Hoy estoy convencido que no es el exceso de mimos lo que trae problemas a los chicos, sino la falta de amor”, concluye.

Señores papis

Marcelo Tinelli (55) es padre de Micaela y Candelaria, con su primera esposa, Soledad Aquino; de Francisco y Juanita, con Paula Robles; y de Lorenzo (2 meses y medio), con Guillermina Valdés. “Es uno de los días más hermosos y maravillosos de mi vida. Nació Lorenzo. Pesó 2.650 kg. Es divino”, tuiteó el conductor. Otro caso es el de Mauricio Macri (54). El jefe de Gobierno porteño es padre de Agustina (31), Jimena (27) y Francisco (24); a los que se sumó Antonia (2) con su tercera esposa, Juliana Awada. “Estoy ‘chocho’ con Antonia. Es lo más lindo que me pasó en la vida”, compartió en las redes sociales. El cómico Dady Brieva (56) también integra el grupo: padre de los adolescentes Bruno y Franco, con su nueva pareja ya trajo al mundo a Felipe y Rosario, de uno y tres años. “Somos padres guapos, con niveles de colesterol controlados y con una real posibilidad de que la pelvis nos funcione para algo más que evitar que se nos escape el pis”, sinceró. 

http://www.apertura.com/clase/Ser-padres-despues-de-los-50-20140715-0007.html