Tienen más de 60 y no paran: estudian, trabajan y se casan

Nueva vejez. Edad dorada. Mayores modernos. Los títulos siguen. Todos tratan de abordar esta nueva etapa que antes no existía, o al menos no para la mayoría. Pero de un tiempo a esta parte todo ha cambiado. Se le han agregado, en promedio, 20 años a la vida. En el mundo, los mayores de 60 años ya son el doble que en 1980. La Organización Mundial de la salud estima que en 2050 habrá dos mil millones de 60 años. En Argentina los mayores de 60 son casi 6 millones (el 15% de la población). Pero no se trata de sobrevivir sino de vivir bien. Y está ocurriendo. Nuevos estudios aseguran que el 60% de las personas de 65 no se sienten viejos. Y que viven como los que tenían 45 años cuatro décadas atrás. Muchos siguen trabajando (el 9% de los trabajadores tiene más de 65 años), estudiando (hay 85.000 mayores cursando distintos niveles) y casándose: el año pasado lo hicieron 802 porteños mayores de 65. Ni hablar de los que se le animan al gimnasio o se lanzan a viajar.

Clarín 25.5.2014

“Hoy, más gente vive más años que en ningún otro momento de la historia. Paralelamente al aumento de la esperanza de vida surge la necesidad y el deseo de vivir con mayor plenitud y salud esos años. El tedio, la rutina, el aislamiento y la inactividad, así como los prejuicios que siguen en el imaginario social, son enemigos del envejecimiento”, dice Graciela Zarebski, directora de la Licenciatura en Gerontología y de la Maestría en Psicogerontología de la Universidad Maimónides. Tiene una batería de consejos para enfrentar de manera positiva esta nueva etapa. Uno es: “Toda la vida vamos armando nuestro modo de envejecer y para llegar a ser un viejo sabio hay que ser sabio antes. Seamos lúcidos a tiempo”.

Etapa incierta si las hay.

Ricardo Iacub, psicólogo especialista en vejez, habla de “los nuevos descubridores”, ya que esta vejez no tiene nada que ver con las anteriores. Ni siquiera con la de los padres, que vivieron limitados en las elecciones cotidianas, apegados a costumbres tradicionales y conservadoras: “La vida se ha vuelto tan dinámica que las referencias sobre el modo de vivir de los antecesores son poco útiles. ¿Acaso se puede ser abuelo como antes o transitar la vida de la misma manera? Ni hablar del sexo, los viajes, las salidas, los estudios o los deportes, que en otra generación hubiesen sido mal vistos. Los nuevos y modernos mayores experimentan cierto desconcierto y piensan que son jóvenes en cuerpos de mayores, aunque son mayores con expectativas y sueños que hoy no tienen edad y por eso a veces se sienten raros si les dicen a sus hijos que están ocupados y no tienen tiempo para sus nietos, o si redescubren una actividad, un grupo, o una pareja que les devuelve las ganas de vivir”.

Juan Hitzig, médico gerontólogo, tiene una hipótesis: “Los de 65 representan el grupo paradigmático de los niños del baby boom nacidos entre 1945 y 1950.

Son los adolescentes de la década del 60, la revolución estudiantil de Cohn Benditt, Woodstock, el Di Tella, los Beatles, Kennedy, el Che Guevara… Una generación que cambió a la sociedad, abrió las puertas a la igualdad y la protesta social. Los adolescentes de hoy tienen en sus cuartos los posters de héroes y rockeros del 60. Esta generación tan pujante y creativa está cumpliendo su última misión social: mostrar un nuevo estilo de envejece r”.

La edad cronológica ya no define nada. Lo repiten todos los especialistas. Claudia Jaroslavsky, del Programa de Envejecimiento Activo y Salud para Adultos Mayores del Ministerio de Salud de la Nación, también. “Hoy el objetivo es mejorar la salud de los mayores. Miles de personas tienen aún un curso de vida por delante y deben aprovecharlo. El estilo de vida y el medio ambiente tienen un papel preponderante”. Sobre la idea del autocuidado, el Ministerio lanzó el manual “Claves para un buen envejecer”, que ayuda a ejercer mayor control sobre uno mismo.

En un reciente y muy buen documental sobre su vida, Tony Bennett desliza, sabio y humilde : “Aquí estoy, a mis 85 años, y siento que vuelvo a empezar. Cuando veo todo el conocimiento que todavía me gustaría adquirir, estudio más ahora que en toda mi vida”.

Como en casi todo lo vital, influye la genética, las condiciones socioeconómicas, y la actitud.

http://www.clarin.com/sociedad/Va-vuelta_0_1144085736.html