El exceso de sal, ese vicio que deja a los argentinos al borde de la hipertensión arterial

En el país se consume el doble de sodio de lo recomendado por la OMS; especialistas explicaron las terribles consecuencias en enfermedades cardíacas y renales

Por Víctor Ingrassia | LA NACION 16.5.2014

Primero usada como conservador de alimentos y hoy utilizada como condimento en las comidas, la sal carga con la peor reputación y, bien justificada está, si se la pone frente a un enemigo silencioso: la hipertensión arterial .

Esta patología, que afecta entre el 25 y el 30 por ciento de la población mundial, constituye uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio, los accidentes cerebrovasculares (ACV) y la insuficiencia cardíaca, entre otras.

El doctor Ricardo Iglesias, médico cardiólogo y ex presidente de la Fundación Cardiológica Argentina , explicó a LA NACION que existe una estrecha relación entre la ingesta de sal en la dieta y la presión arterial: “Con un alto consumo de sal, se detecta un claro incremento de la presión arterial con las consiguientes complicaciones que esto acarrea”.

El dato no debe pasar desapercibido ya que, según la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo , 1 de cada 4 argentinos agrega sal a las comidas, y el 40 % lo hace antes de probarla.

La campaña “Menos sal, más vida”, promovida por el Ministerio de Salud de la Nación , describe que más del 60% de la sal que consumimos proviene de alimentos procesados. La iniciativa prioriza cuatro grupos de alimentos para la reducción de sodio (productos cárnicos y derivados, farináceos -cereales, legumbres, tubérculos y frutos secos-, quesos, sopas, aderezos y conservas), sin incluir a aguas y bebidas sin alcohol, por no presentar éstas un riesgo.

“La sal es la única roca mineral comestible por el ser humano y es posiblemente el condimento más antiguo empleado por el hombre. Su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia en diversas fases, moviendo las economías, siendo objeto de impuestos y hasta el origen de algunas guerras”, afirmó Iglesias.

Pero agregó que el valor que tuvo en la antigüedad ha dejado de ser tal “debido a la conciencia que ha generado su relación con la hipertensión arterial y la descompensación en cuadros clínicos de insuficiencia cardíaca, renal o hepática”.

El excesivo consumo de sal es un enemigo para la salud por las serias consecuencias en enfermedades cardíacas y renales. Foto: Archivo
“Cada gramo de sal contiene entre un 40% y un 60% de sodio, un nutriente esencial que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener el agua para conseguir un buen nivel de hidratación”, explicó a LA NACION el doctor Jorge Tartaglione, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

Las necesidades diarias de sal recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son de 4 a 6 gramos por día, lo que equivale a 1.6 gramos de sodio. En la Argentina, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el consumo de sal por persona ronda los 12 gramos diarios, el doble del valor máximo recomendado. En cuanto a las personas con hipertensión, se recomienda 2 gramos.

“El principal desafío es volver a nuestra condición natural, no agregando sal a las comidas y tratar de evitar aquellos alimentos con alto contenido, tarea que no es fácil ya que se deben realizar modificaciones en la conducta alimenticia”, precisó el especialista.

ENEMIGO SILENCIOSO Y MORTAL

“La hipertensión es el aumento de la presión ejercida de la sangre sobre las paredes de las arterias. Esto puede ocurrir por el aumento del volumen sanguíneo debido a excesos de consumo de sal y agua superiores a la capacidad de excreción del riñón. También este aumento de tensión ocurre por la contracción de las arterias achicándose el lugar por donde circula la sangre. Este mecanismo lo conocemos con el nombre de vaso constricción”, explicó a LA NACION la doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica y endocrinóloga.

Es vital controlarse la presión una vez por año, por lo menos. Foto: Archivo
El doctor Alberto Villamil, médico cardiólogo del Instituto Cardivascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que la presión tiene dos componentes, la presión sistólica o máxima y la presión diastólica o mínima.

“Cuando nos informan el valor de presión siempre se dice primero la máxima y luego la mínima (Ej.: 140/90 ó 14/9 como se dice habitualmente). Se considera normal una presión a 140/90 aunque el valor “ideal” es de 120/80 o menos. Pero en personas mayores de 65 años es frecuente detectar una elevada presión máxima con una presión mínima normal (Ej. 180/80), pero esto no es una condición normal y de hecho constituye un factor de riesgo de enfermedad y muerte. Hoy sabemos que la presión en los ancianos, al igual que en los adultos más jóvenes, no debe ser mayor a 140/90″, completó el experto.

De acuerdo a la causa la hipertensión puede dividirse en primaria y secundaria. “La primaria o esencial, es la más común (90 % de los casos). No tiene causa conocida y depende de múltiples factores como la herencia, la alimentación (consumo de sal, alcohol, grasas), la práctica o no de deportes, la presencia de diabetes, gota u otras enfermedades”, enfatizó Villamil.

“La secundaria es aquella en la cual existe una causa específica para la misma, como enfermedad renal, algunos tumores de las glándulas suprarrenales, obstrucción de las arterias renales o de la aorta, o el consumo crónico de cocaína, de algunos medicamentos como corticoides, anticonceptivos y descongestivos nasales y la ingesta excesiva de alcohol. En estos casos es muy importante su detección ya que puede ser curada, contrariamente a lo que ocurre en la hipertensión esencial que solo puede ser controlada, pero no curada”, completó.

Se trata de uno de los principales motivos de consulta médica y de uso de medicamentos en todo el mundo. Sufre esta enfermedad entre el 25 y el 30% de la población adulta en general y entre el 60 y el 70 % de los mayores de 65 años.

“La hipertensión arterial causa daños principalmente en el corazón, el cerebro, el riñón, la retina y las arterias en general; además aumenta el riesgo de sufrir diferentes enfermedades como un ACV, arteriosclerosis, infarto de miocardio y otras afecciones cardiovasculares”, afirmó el doctor Felipe Inserra, médico especialista en Nefrología y presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).

Hoy se sabe que existe una relación directa entre la presión arterial elevada y la ocurrencia de estas enfermedades cardiovasculares y muerte, es decir cuánto más alta es la presión arterial mayor es la probabilidad de enfermar o morir. Por ello, es importante de la prevención de la hipertensión arterial midiendo nuestra presión por lo menos una vez al año”, agregó Inserra.

El experto explicó que “los factores que más influyen en el desarrollo de HTA son el sobrepeso (sobre todo la obesidad abdominal), una dieta rica en sal (no sólo la sal que se agrega a las comidas sino todos los alimentos industrializados que contienen en su composición sodio, incluso aquellos que son dulces) y la falta de actividad física diaria. Otro factor determinante es la carga hereditaria (la presencia de un padre hipertenso aumenta entre 2 y 4 veces la posibilidad que los hijos desarrollen la enfermedad)”.

En la Argentina el 53,4% de la población tiene sobrepeso y obesidad, según datos del Ministerio de Salud. Por lo tanto, también es necesario crear conciencia sobre la importancia que tiene controlar el peso, llevar una dieta restringida en sal, pero rica en fibra (frutas y verduras) y mantener una actividad física moderada y regular, como así también bajar el estrés en la vida cotidiana.

CONSECUENCIAS MORTALES

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la hipertensión arterial causa la muerte anualmente a 9,4 millones de personas en el mundo y es responsable del 45 por ciento de los ataques de corazón y del 51 por ciento de los derrames cerebrales.

Según los últimos datos con los que cuenta la OMS, el 40 por ciento de los adultos de más 25 años en el mundo padece hipertensión, es decir, uno de cada tres adultos, o más de mil millones de personas, cuando en 1980 esta dolencia afectaba a 600 millones de personas mayores de 25 años.

El informe de la OMS indica que “no sólo afecta el hecho de que en los países menos desarrollados viven muchas más personas que en el mundo rico, sino que tiene sistemas de salud más débiles, por lo que la mayoría de los casos de hipertensión no son diagnosticados, ni controlados ni tratados”.

LEY FAVORABLE

La Argentina se convirtió el año pasado en el segundo país del mundo (después de Sudáfrica) en aprobar una ley integral con este objetivo. Esta ley establece una línea de tiempo para que la industria de alimentos procesados reduzca la sal en sus productos, requiere etiquetas nutricionales que adviertan sobre los riesgos de excederse en el consumo de sal, limita el tamaño de los paquetes de sal, y establece penas por no cumplir con la norma.

Se necesitan más campañas públicas para educar a la gente sobre un consumo responsable de la sal
“El problema del consumo de sal es a nivel mundial, ya que la gente la utiliza desproporcionadamente, lo que implica un grave daño a la salud. Por ejemplo, al cocinar, utilizamos una gran cantidad innecesaria de sal, ya que varios de los comestibles pre-elaborados ya vienen salados. Es necesario bajar el nivel de sal en las comidas, ya sea cuando se cocinan, como cuando se sirve a la mesa y se la sala para comer”, explicó a este medio el médico Douglas Balentine, miembro de la Asociación del Corazón, en EE.UU.

“Los consumidores no tienen un panorama general claro de las consecuencias negativas de la ingesta abusiva de la sal. La gente a nivel general considera que la sal debe reducirse, pero a nivel individual, cuando se les pregunta sobre sus hábitos, considera que la cantidad de sal que utiliza está bien”, puntualizó Balentine.

“Es un desafío muy grande para educar y poner en práctica. Igualmente vemos cada vez más gente preocupada por saber los efectos dañinos de la sal y cómo mejorar sus hábitos alimenticios”, agregó el especialista..

http://www.lanacion.com.ar/1691670-el-exceso-de-sal-principal-enemigo-frente-a-la-hipertension-arterial