Una mujer sin edad

Leo por ahí que Catherine Deneuve tiene 70 años. Debe tratarse de un error o del apuro del autor de la nota por fijar un dato improcedente. Porque la Deneuve no tiene edad ni la tendrá…

POR JORGE CARNEVALE
Revista Ñ
9.4.2014

En su última película, Ella se va, dirigida por Emmanuelle Bercot, encarna a una mujer que, al descubrir la infidelidad de su pareja, abandona el restaurante que dirige y el mundo que conoce para largarse al camino. Quien escribe estas líneas siempre la admiró de manera incondicional pero empezó a inquietarse cuando la vio en una escena íntima, acaso innecesaria, con Fanny Ardant en 8 mujeres. También le preocupó descubrirla como amiga de Björk, protagonista de un controvertido título de Lars von Triers. Todo indicaba que le estaba llegando el tiempo de retirarse y temblé. Descubrí a Deneuve a mediados de los 60 en esa apuesta altísima que se mandó Roman Polanski en Repulsión. Allí se haccía cargo de una manicura esquizofrénica que acababa despachándose a dos tipos a navajazo limpio en un departamento londinense, durante un fin de semana en soledad. Quienes la habían adorado en Los paraguas de Cherburgo no podían digerir esa imagen. Para tranquilizar conciencias retornó al musical romántico en Señoritas de Rochefort, junto a su hermana Françoise Dorleac, una vez más dirigida por Jacques Demy. La fama de mujer helada le cayó con la repentina muerte de su hermana en un accidente. Cuenta la leyenda que estaba filmando y no interrumpió esa jornada de rodaje. Le construyeron una imagen de mujer inaccesible que es injusta, como lo señala su directora Bercot, subrayando su calidez. En una de las ediciones del Festival de Mar del Plata integró el jurado oficial junto a Leonardo Favio y otros notables. En los ratos libres acostumbraba ir a tomar café al local de una conocida marca de alfajores en la esquina de Rivadavia y el bulevar. En ese sitio me la topé una tarde de frío y pudo más mi timidez que la experiencia y los recursos de periodista. Porque, cómo se encara a una mujer así. Preferí seguir admirándola a la distancia y ver en ella a Marion, la empresaria de ese teatro de los suburbios parisinos durante la guerra, que esconde a su marido y director en los sótanos del establecimiento, mientras libra combates diarios con el pérfido y patético censor Daxiat. Todo esto lo enhebró Truffaut en El último subte. La mujer sin edad, diáfana, amorosa y distante, siguió viviendo y filmando. Tuvo una hija con Mastroianni y hasta rodó en E.E.UU. un policial olvidable. Sabíamos que el tiempo pasa para todos, pero rogábamos que la justicia que protege a las estrellas la librara de esas contingencias. Hace poco, una revista europea la volvió a juntar con Polanski para una entrevista mutua. En las fotos, él aparecía sentado en el suelo, como un chico, casi adorándola.

http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/Catherine-Deneuve-mujer-edad_0_1114688561.html