“Manda el cerebro, pero el corazón es el órgano de la vida”

POR NORA SÁNCHEZ

La cardióloga platense Liliana Grinfeld se formó con Favaloro en Estados Unidos pero hace su trabajo en Almagro. Cómo es la salud de los porteños.

Clarín
3/4/14

Acaba de volver de China y, pese al jet lag y el cansancio, la cardióloga Liliana Grinfeld atiende pacientes en su consultorio de Almagro. Mientras revisa un electrocardiograma, sus manos se mueven replicando el ritmo del corazón. Aprendió la cualidad del trabajo arduo de René Favaloro, con quien colaboró en la Fundación y, antes en la Cleveland Clinic, en los Estados Unidos. Allí hizo su residencia en hemodinamia y fue contratada. Pero un día Favaloro le dijo que iba a volver a la Argentina y le pidió que lo acompañara. Ella lo siguió y, en 1978, fue la primera en hacer una angioplastia en el país.

¿Qué influencia tuvo su papá cardiólogo en su carrera?

Mucha. En la época de él, el médico iba a domicilio y tenía una relación personalizada con su paciente. Era el consejero y el psicólogo. Yo me enamoré de esa relación. A los 7 años, iba con papá al hospital y escuchaba desde la puerta de la sala cómo aconsejaba a sus pacientes. La consulta de primera vez duraba una hora, no 15 minutos como hoy. Yo también les dedico tiempo a mis pacientes. Me gusta entender lo que les está pasando. No es sólo el dolor de pecho, porque ese dolor está además en una persona angustiada.

¿Cuánto afectan el amor y el desamor al corazón?

El amor provoca la liberación de endorfinas, que son neurohormonas que actúan sobre las estructuras cerebrales que elevan el ánimo. El amor y la actitud positiva mejoran cualquier patología. Y la depresión es un factor importante de riesgo cardiovascular en los pacientes con problemas cardíacos. También lo son la pérdida de un familiar o del trabajo o una mudanza.

¿Los vaivenes de ánimo afectan igual al hombre que la mujer?

Los afectan igual, aunque hormonalmente la mujer es más emocional. Hay pocas diferencias entre el hombre de las cavernas y nosotros. Y la naturaleza ha hecho que las mujeres tengamos más hormonas porque tenemos que proteger a la cría. Por eso reaccionamos distinto que el hombre. Por ejemplo, lloramos más, y esto es genético.

Usted fue la primera mujer en presidir la Sociedad Argentina de Cardiología y la Fundación Cardiológica Argentina. ¿Es machista el mundo de la medicina?

Hay un poco de machismo. En principio, los hombres tratan de que las mujeres no compitamos con ellos en esos puestos. También pasa que presidir una sociedad científica te absorbe mucho tiempo. Entonces las mismas mujeres prefieren no hacerlo. En mi caso, fue difícil, porque una está ausente en momentos importantes de los hijos. Tengo dos, uno de 40 y otra de 29, más tres del primer matrimonio de mi marido. El también es cardiólogo.

¿Se subestima la cardiopatía en la mujer?

El promedio de vida de la humanidad cambió desde la aparición de los antibióticos y las vacunas. A principios del siglo XX, no superaba los 60 años. Esa es la edad en que aparece la enfermedad cardiovascular en la mujer. Antes no se enfermaba del corazón, porque se moría de otra cosa. El hombre sí y por eso la cardiopatía isquémica fue descrita por el hombre para el hombre. Los síntomas clásicos son el dolor de pecho y en los brazos. O el que se provoca con un ejercicio y se va con el descanso. Pero la mujer tiene otros distintos, que fueron percibidos hace 20 años. Siente falta de aire, transpiración de golpe o palpitaciones. Son síntomas vagos. Si los tenés, hay que ir al médico.

¿Por qué se cree que el alma de una persona reside en el corazón?

Frente a una emoción no sentís que el cerebro te late, pero sí te late más fuerte el corazón. Por eso se creyó que era el órgano de la emoción. Pero el corazón está subrogado al cerebro, que larga transmisores que preparan al cuerpo para recibir una noticia buena o mala. Por eso uno siente ese latido. Como sé esto, no tengo fantasías filosóficas.

¿Cómo define al corazón?

Es el único órgano que no puede detenerse por más de pocos segundos. Se puede acabar la función cerebral conciente y podés estar un mes en coma, pero el cerebro se recupera. Pero si el corazón se para, se acaba la vida. Por eso creo que es el órgano de la vida.

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