Advertencia sobre las dietas vegetarianas mal planificadas

Los vegetarianos y veganos se multiplican por el mundo. Y el país que se ufana de tener la mejor carne del planeta tampoco escapa a la tendencia. Se estima que entre el uno y el dos por ciento de la población es vegana o vegetariana. Así las cosas, la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) salió por primera vez a dar su opinión sobre el asunto. Y si bien reconoce los beneficios de este tipo de alimentación, también advierte sus carencias y recomienda asesorarse.

Clarín
4.4.14

“El vegetarianismo cada vez cobra más adeptos y la SAN, como entidad rectora de la nutrición en nuestro país, no puede estar ajena al respecto”, explica César Casávola, presidente del organismo. El documento elaborado por el Grupo de Trabajo Alimentos hace énfasis en los dos grupos principales de vegetarianos: los ovolactovegetarianos (no comen carnes pero sí huevo, leche y sus derivados) y los veganos (rechazan todo alimento de origen animal y sólo aceptan lo que proviene del reino vegetal).

A los ovolactovegetarianos no se los considera una población de riesgo, “ya que con los derivados de animales que agregan a su dieta suplen perfectamente la carencia proteica que una alimentación basada exclusivamente en vegetales les pudiera ocasionar”, asegura Raúl Sandro Murray, vicepresidente de la SAN. Pero advierte: “ Hay que poner un cuidado especial en los veganos, dado que existen nutrientes cuya carencia es potencialmente preocupante en este tipo de alimentación”. Menciona la vitamina B12, los ácidos grasos omega 3, el hierro, el calcio, la vitamina D, el zinc, las proteínas y el iodo.

La falta de vitamina B12 lleva a sufrir anemia megaloblástica, que puede derivar en alteraciones neurológicas difíciles de revertir. Por eso, en el caso de la vitamina B12, la SAN asegura que “es imprescindible la incorporación de alimentos fortificados y suplementos dietarios, ya que no existen fuentes confiables dentro del reino vegetal y su déficit puede producir anemia y alteraciones neurológicas”.

La SAN resalta los riesgos de esta carencia en las veganas embarazadas y en las que están planificando un embarazo, por las consecuencias que puede traer a la salud del feto y el recién nacido.

El trabajo reconoce los beneficios: “El patrón de dieta vegetariana está asociada con un perfil más favorable de factores de riesgo metabólicos como lípidos, hipertensión, diabetes tipo 2, sobrepeso y un menor riesgo de muerte por enfermedad isquémica cardíaca y tienden a tener un menor riesgo de sufrir cáncer en relación a la población general”. Pero advierte: “ Las dietas vegetarianas restrictivas y mal planificadas pueden ser insuficientes en nutrientes e incluso perjudiciales para la salud a largo plazo ”. Por eso, concluye, hay que asesorarse para que la dieta vegetariana sea nutritiva y adecuada.

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