Una guía con los chequeos anuales según tu edad

La única forma de prevenir en materia de salud es anticiparse. Aquí, una guía con los chequeos anuales según la edad y algunos consejos saludables.

por Virginia Poblet
Revista Susana
14.3.2014

Buena alimentacion, ejercicio físico, alegría, descanso adecuado y nada de estrés son los pilares para mantener un cuerpo sano. Además, para chequear que el organismo está en el equilibrio deseado, es preciso hacerse una serie de estudios médicos básicos a lo largo de la vida. Lo óptimo es contar por lo menos con un médico clínico de cabecera, un ginecólogo y un odontólogo con los que te sientas en confianza y que te conozcan bien para que te indiquen qué es lo mejor para vos.

Básico para todos: visitar al oftalmólogo cada dos años para prevenir anomalías de la vista. Ir al odontólogo cada seis meses. Por lo demás, estos son los estudios que suelen requerirse de acuerdo con la edad:

Entre los 20 y los 35 años
• Sangre: para detectar anemia, infecciones, glucosa, leucemia u otro tipo de cáncer.

• Colesterol: suele estar incluido en el examen de sangre. Por lo menos hay que hacerse uno a partir de los 20 años. El colesterol es óptimo si mide de 200 para abajo, pero si está en 240 o más, ¡cuidado!, tu médico probablemente indicará que debes hacer un cambio de hábitos. También se hace al menos una vez durante el embarazo.

• Presión arterial: se recomienda medirla cada dos años si ronda los 120/80. Si está entre 120/80 y 130/89, habrá que hacerse el examen cada año; pero si es superior, el especialista te indicará métodos para bajarla. A las embarazadas se les toma la presión en cada visita al obstetra.

• Peso: este es un examen de rutina. Tanto el exceso de kilos como el faltante traen problemas de salud. Como con la presión arterial, si estás esperando un hijo, el obstetra te pesará cada vez que lo visites.

• Orina: se suele solicitar cada dos años para detectar infecciones urinarias, controlar la diabetes y ver cómo funcionan los riñones. Te lo harán hacer al menos una vez durante el embarazo.

• Papanicolau y colposcopia: con el pap se detectan algunas infecciones vaginales; la colposcopia observa el estado del tejido del cuello uterino. Todas debemos hacernos este estudio a partir de iniciadas las relaciones sexuales una vez al año y de por vida.

• Lunares: pedile al dermatólogo que los mire. Si hay alguno con colores diferentes o de forma extraña te indicará un estudio más exhaustivo.

ENTRE LOS 36 Y LOS 65 AÑOS
En esta etapa las mujeres tenemos grandes cambios hormonales; pasamos de la fertilidad a la menopausia, un cambio que sucede en algún momento entre los 40 y los 50 años. Los exámenes clínicos ahora se suelen hacer anualmente. A los estudios anteriores hay que agregar:

• Mamografía: a partir de los 40 años, todos los años para detectar si hay tumores. No te olvides de pedir el tapa tiroides que te cubre el cuello al hacerse la radiografía, ya que existe la posibilidad de que los rayos inciten a desarrollar cáncer.

• Ecografía mamaria: suele indicarse a partir de los 45 años, pero queda a criterio del ginecólogo.

• Ecografía transvaginal: con este examen se estudia el útero, los ovarios y las trompas de Falopio con detalle y se observa si hay quistes o tumores. Se lo solicita a las embarazadas y en forma anual a quienes tengan más de 50 años.

• Examen colorrectal: a partir de los 50 años hay que hacerse pruebas para descartar o detectar cáncer de colon y de recto. El especialista indicará hacerse una vez al año el examen de sangre oculta en heces y una sigmoidoscopía cada 5 años para observar la parte inferior del colon. Algunos profesionales incluyen una colonoscopía (con la que pueden mirar todo el colon) cada 10 años.

• Diabetes A1c: es habitual que se solicite cada 3 años a partir de los 45. Este examen informa la cantidad que hubo de glucosa en sangre entre las 8 y las 12 semanas anteriores al estudio.

• Tiroides: el primer examen lo hace el médico palpando el cuello para detectar si la glándula tiroides tiene un tamaño normal o verificar si hay nódulos. Algunos prescriben un análisis de laboratorio. En cualquier caso, hay que revisarla en algún momento a partir de los 60 años.

• Densitometría ósea: sirve para medir la densidad de calcio de los huesos; detecta la posible presencia de osteoporosis y de riesgo de fracturas óseas. ¿Cuándo hacérselo? Varios médicos lo recomiendan a partir de los 50 ya que a muchas mujeres los cambios hormonales de la menopausia les juegan malas pasadas con sus huesos; otros lo indican a partir de los 65 años. Tu doctor determinará cuál es el mejor momento para realizarlo de acuerdo a tu historia clínica.

• Radiografía de tórax: cada dos años las no fumadoras y en forma anual las fumadoras.

• Prueba de esfuerzo ergométrica: para ver cómo anda el sistema cardiovascular. Tu médico dirá cuándo y cada cuánto tenés que hacerla.

DE LOS 66 AÑOS EN ADELANTE
Todos los estudios anteriores. Lo óptimo es hacerse los clínicos cada seis meses, que serán más detallados y personalizados.

• Control gastrointestinal:se solicitarán gastroscopías y colonoscopías cada 5 años.

TIPS INDISPENSABLES PARA UN CUERPO SANO
• Mantener el peso adecuado:el sedentarismo y la glotonería son enemigos de la calidad de vida ya que generan depresión, ansiedad y problemas físicos.

• Dormir: durante el descanso nocturno el cuerpo repone energías y hormonas, entre otras cosas. A quienes les cuesta conciliar el sueño, eviten tomar pastillas sin visitar antes al médico y contarle que se tiene este problema. Hay soluciones mejores.

• Buenas rutinas: tomar dos litros de agua por día, comer sano, hacer ejercicio y mantener una actitud positiva.

AUTOEXAMEN DE MAMAS

Nada mejor que conocer tu cuerpo para saber si algo no está del todo bien. Con estos pasos sencillos verificás en pocos minutos si tus senos están sanos. Si encontrás alguna anomalía ni lo dudes, llamá a tu ginecólogo.

¿Cómo se ven? Estudiá los cambios:

• Parate sin ropa frente al espejo y con tus brazos relajados a los costados observá si hay hoyuelos, salpullidos o marcas que antes no estaban. También, si hay una diferencia anormal de tamaño entre uno y otro o si hay algún cambio en los pezones.

• Luego poné tus manos sobre las caderas y presioná hacia abajo para tensionar los músculos de tus pechos. A continuación, incliná tu espalda hacia adelante y volvé a mirar. Después, con la espalda recta, levantá tus brazos y juntá las palmas de las manos detrás de la cabeza.

¿Notás algo distinto? ¿Cómo se sienten?

• Recostada en tu cama, poné una almohada pequeña o una toalla doblada debajo de tu hombro derecho para revisar ese pecho.

• Presioná suavemente tu pezón con los dedos para ver si está soltando líquido.

• Colocá tu mano derecha sobre tu cadera y con los tres dedos del medio de la izquierda, palpá la axila y la clavícula para ver si hay algún cambio como una bolita dura, piel gruesa o dolor al hacerlo.

• Ahora poné el brazo derecho detrás de la cabeza. Con la parte de abajo de los tres dedos de la mano izquierda, hacete como un masaje, varias presiones circulares suaves sobre tu seno de abajo hacia arriba. Empezá por la derecha y terminá hacia la izquierda.

• Ahora palpá haciendo líneas desde afuera del seno hacia el pezón. Al terminar la primera línea mové tus dedos en el sentido de las agujas del reloj y arrancá con la siguiente. Hacelo hasta cubrir todo el seno derecho.

• Por último, palpalo haciendo movimientos circulares con tus dedos. Hacés una ronda, te acercás un poco más al centro, hacés otra y así hasta llegar al pezón. Que no quede espacio por examinar.

• Ahora le toca al pecho izquierdo

http://www.revistasusana.com/1670910-una-guia-con-los-chequeos-anuales-segun-la-edad-y-necesidad