Gracias a la Vida

Joan Baez: “No me interesa la nostalgia de los ‘60”

A los 73, la cantante estadounidense de folk vuelve para tocar jueves y viernes en el Gran Rex, como parte de su “Gracias a la vida Tour”.

04.03.2014
Por Eduardo Slusarczuk
Clarín

“Tuve que demorar cinco minutos el llamado porque me puse a escuchar la versión de Mercedes Sosa de Gracias a la vida, y me largué a llorar. Me emocionó mucho volver a escucharla”, dice Joan Baez apenas se establece la comunicación.

Y enseguida completa: “Pensando en mi tour por Sudamérica, se me ocurrió revisar algunas cosas de Mercedes, para ver qué canciones puedo incluir en mis presentaciones.” Para esta cantante de 73 años -figura icónica de la escena de los ‘60, descubridora y pareja de Bob Dylan, marca registrada de la música folk, de la canción de protesta, de los movimientos pacifistas y de la defensa de los derechos humanos-, la conexión con la Negra es una referencia ineludible en su vínculo con la Argentina, donde volverá a cantar -el jueves y el viernes-, cuatro décadas después de su única presentación pública en nuestro país.

“Aquella vez, ella me salvó de una parte del público, que se enejó conmigo cuando comencé a reivindicar la no violencia. Era algo que no querían escuchar; comenzaron a abuchearme, y ahí salió Mercedes en mi auxilio. Se paró en el escenario, retó a los que estaban silbándome y comenzó a cantar No nos moverán -canción que Baez grabó en el álbum Gracias a la vida (1974)-, mientras arengaba a la gente para que la cantara cada vez más fuerte”, cuenta.

¿Mantuvieron un contacto fluido, luego de ese primer encuentro?

No muy fluido, pero compartimos una gira por Alemania (junto al pianista local Konstantin Weker, en 1988), en la que tuve la oportunidad de compartir el escenario con ella en varias ocasiones.

En su siguiente visita, en 1981, ni siquiera tuvo la posibilidad de salir al escenario. Una conferencia de prensa interrumpida por un par de amenazas de bomba, una ronda en la Plaza de Mayo junto a las Madres también frustrada por advertencias nada amigables, un muy poco elegante desalojo del hotel en el que se hospedaba, y la “falta de disponibilidad” de salas dieron por tierra con su idea original.

“Mi intención era hacer un recital, pero fue imposible. Recuerdo haber hecho todo lo que pude para que mi visita resultara útil. Me encontré con las Madres de los desaparecidos, con Adolfo Pérez Esquivel, pero no sabía que sería ‘prohibida’. Y la cuestión de ir a un lugar y generar problemas de ese tipo es muy delicada”, explica Baez.

¿Por qué “delicada”?

Porque uno va, arma el lío y se va. Pero allí queda gente que luego tiene que enfrentar otros riesgos.

¿No sintió temor por su seguridad, en ese momento?

En general, la gente que transita la vida como lo hago yo, a veces hace cosas estúpidas, sin darse cuenta de los riesgos que está corriendo. En situaciones de ese tipo, uno suele no ser consciente de la opresión, como sí lo son quienes la viven día a día.

¿El hecho de haber sido considerada como una abanderada de la canción de protesta, no le resultó un corset algo estrecho para su propuesta artística?

Sí. Creo que es una mirada equivocada y algo estrecha. La protesta, mi militancia por la no violencia y mi activismo político y social es sólo una parte de mi vida. Y como artista, no me interesa estar asociada a la nostalgia de los ‘60. Pero no me importa demasiado cómo me rotulen.

En ese sentido, ¿hay canciones de las llamadas ‘de protesta’ que le provoque incomodidad cantarlas?

Sí, y en ese caso prefiero no incluirlas en mis recitales. por ejemplo, no me siento cómoda cantando We Shall Overcome (Venceremos) aquí; porque es un acto de pura nostalgia. Pero la sensación es diferente si la canto en América Latina.

¿Por qué?

Porque en ese caso es parte de mi propia nostalgia; me recuerda las veces que estuve allí, el trabajo que hice y pone en evidencia los cambios que hubo.

Son muchos los músicos que sostienen que durante los ‘60 se sentían protagonistas de un cambio posible; y que la música era una herramienta esencial en la transmisión de esas ideas. ¿Cree que la música aún tiene ese poder?

La clave está en el comienzo de tu pregunta. La del ‘60 fue una década sorprendente: de protesta, de sacrificio, de riesgos, de música y compositores, que nunca se repitió. En parte, creo, porque al finalizar la guerra de Vietnam muchos de sus opositores no tenían idea de qué hacer con ellos mismos. Yo también estuve algo confundida sobre qué dirección tomar. Pero tuve la suerte de que mi activismo por la no violencia hubiera comenzado mucho antes de la guerra; y eso me ayudó a seguir. Aun a pesar de la pérdida de la sensación de comunidad, que había sido tan importante en aquel momento. Una sensación que recién volví a experimentar durante los discursos de campaña de Barack Obama, quien habría sido un gran líder de un movimiento, si no hubiera entrado a la Casa Blanca como presidente.

Es paradójica esa pérdida de idea comunitaria en tiempos en los que, a través de las redes sociales, la humanidad está más comunicada que nunca.

Es que el problema no es estar comunicados o no estarlo. El tema es qué comunicamos.

¿Qué opinión tiene de la gestión de Barack Obama?

Ha hecho algunas cosas buenas. Pero, por más que trate de luchar por sus sueños, de producir un cambio, debe luchar contra una enorme oposición de la derecha, y todo se torna extenuante.

A usted no le parece ir mucho mejor, a juzgar por la situación del mundo. ¿No se cansa de pelear por sueños que tantas veces terminan frustrados?

(Risas) Es cierto que el mundo está yéndose al infierno. Estamos viviendo un tiempo de desastres naturales: huracanes, tornados e inundaciones, debido al cambio climático. El tema es qué hacemos con esto. Creo que debemos retomar la idea de comunidad. Crear una comunidad de dos, de tres, de cinco; y a partir de ahí tratar de llamar la atención sobre el cuidado del mundo, sobre el amor.

¿Cree que es posible?

Creo que es posible intentarlo. Si vamos a sobrevivir o no, es otra cuestión.

http://www.clarin.com/espectaculos/musica/interesa-nostalgia_0_1095490561.html