El mito del ACV masculino

Contra lo que suele creerse, las mujeres tienen más alta presión arterial que los hombres. También inciden la hipertensión y la diabetes del embarazo. Además, cuando las mujeres sufren ACV, o cualquier otro problema cardiovascular, la mortalidad es mayor porque la atención que reciben es peor.

Por Pedro Lipcovich
Página/12
16.3.2014

Las mujeres tienen más riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares (ACV) que los hombres. Así lo revela un documento conjunto de las asociaciones médicas norteamericanas del corazón y del ACV. Contra lo que suele suponerse, las mujeres tienen más alta presión arterial que los hombres. También inciden la hipertensión y la diabetes del embarazo, que desde hace muy poco –y sólo por parte de los médicos actualizados– empiezan a incluirse entre los datos que el clínico debe indagar aunque ya hayan pasado muchos años. Otro factor de riesgo importante es el uso de anticonceptivos orales en mujeres que tienen hipertensión o que fuman. Una mujer que fuma no debería usar anticonceptivos orales, porque esa combinación contribuye al hecho de que –otro dato del documento– el ACV entre mujeres jóvenes esté en aumento. Los tratamientos hormonales en la menopausia también incrementan el riesgo. Además, las mujeres padecen más migrañas, diabetes, depresión y estrés. Pero, además, cuando las mujeres sufren ACV, o cualquier otro problema cardiovascular, la mortalidad es mayor que en los hombres, y una de las principales causas es que la atención que reciben es de más baja calidad.

El documento Guía para la prevención del ACV en mujeres, publicado en la revista Stroke, fue producido conjuntamente por la American Heart Association y la American Stroke Association. Advierte que “las mujeres son desproporcionadamente afectadas por el ACV”, el cual en Estados Unidos es “la tercera causa de muerte para las mujeres, y sólo la quinta para los hombres. El 53,5 por ciento de los 795.000 casos anuales de ACV ocurre entre mujeres, es decir, 55.000 más casos de ACV en mujeres que en hombres”.

“En la Argentina, los casos anuales de ACV son aproximadamente 80.000, y también son más las mujeres: entre el 52 y el 55 por ciento, según el año”, observó Melina Huerín –secretaria técnica del Consejo de Epidemiología y Prevención de la Sociedad Argentina de Cardiología e integrante del Programa Corazón y Mujer de la Fundación Cardiológica Argentina–, quien acompañó a Página/12 en la lectura de la Guía…, que también es nueva para los especialistas argentinos.

El texto agrega que el 2,8 por ciento de la población de Estados Unidos ha padecido un ACV, proporción que se compone de 3,8 millones de mujeres y 3 millones de hombres; casi la mitad de ellos tienen discapacidades, es decir: 200.000 más mujeres que hombres con discapacidad.

Un principal factor de riesgo para el ACV es la hipertensión arterial, que, contra lo que suele suponerse, es mayor entre las mujeres que entre los hombres. El documento señala que cerca del 70 por ciento de las mujeres mayores de 60 son hipertensas. Huerín observó que “cuando una mujer viene a la consulta y se le encuentra hipertensión, es típico que se sorprenda: ‘Pero no…, si yo siempre tuve baja presión’. Muchas mujeres tienen baja presión de jóvenes pero, a partir del climaterio, se hacen hipertensas”.

Y la presión arterial también crece entre las jóvenes: el documento advierte que “la hipertensión es una preocupación creciente respecto de la población de mujeres jóvenes, y es un fuerte factor de riesgo de ACV”. ¿Por qué crece así? Una causa reside en una combinación que puede ser mortal: las píldoras anticonceptivas y el tabaco: “Las mujeres que fuman no deben tomar anticonceptivos orales (hormonales)”, sostiene el documento. Huerín comentó que “el tabaquismo, que ha empezado a controlarse entre los hombres de toda edad y entre las mujeres mayores, sigue fuera de control entre las mujeres jóvenes. Una chica de 20 años que fuma y empieza a tomar anticonceptivos está ingresando a un grupo con riesgo cardiovascular aumentado, especialmente para el ACV”.

En cuanto a la píldora, el documento señala que, si bien “el riesgo de ACV es bajo para los anticonceptivos hormonales, se torna alto en mujeres que tienen hipertensión, o que son de más edad o que padecen diabetes, obesidad o tienen colesterol alto”, por lo cual “esta guía recomienda evaluar la presión arterial antes de empezar a usar anticonceptivos”, además de “tratar los factores de riesgo”.

Otro factor específico para las mujeres es la hipertensión durante el embarazo, que se expresa como pre-eclampsia (con hinchazón de las piernas) o eclampsia (convulsiones), y la diabetes gestacional. El documento sugiere que “para todas las mujeres, de cualquier edad, se evalúe su historia en los embarazos” y destaca que “es particularmente importante que esto sea tomado en cuenta por los proveedores habituales de salud a las mujeres, como los médicos clínicos y ginecólogos”.

“Desde 2011 –puntualizó Huerín–, hay consenso en que la hipertensión o diabetes del embarazo predice riesgo cardiovascular, aunque después del embarazo la mujer haya estado bien. Antes, a una mujer de 60 años el médico no le iba a preguntar cómo fueron sus embarazos; hoy sí se pregunta, porque es un marcador de riesgo anticipado que sugiere tomar medidas de prevención. Esto la gente no lo sabe y hay que decir que muchos médicos tampoco lo saben todavía.”

Otro factor que incrementa el riesgo de ACV es el uso de terapia hormonal de reemplazo (THR) después de la menopausia. Según la “Guía…”, “es discutible el uso de THR en prevención primaria (en mujeres sanas) y en las mujeres que ya tuvieron enfermedad cardiovascular o ACV”. Huerín comentó que “hace años, cuando se impulsaba la THR, la idea era que suministrar las hormonas que la mujer ya no produce podría bajar el riesgo cardiovascular, pero los estudios mostraron, no sólo que no bajó, sino que el riesgo, particularmente de ACV, aumenta, por lo menos durante el primero y hasta el segundo año de aplicación de la THR”.

Otros factores de riesgo que están más presentes en la mujer son “la migraña con aura, la fibrilación atrial, la diabetes, la depresión y el estrés psicosocial” (ver aparte), señala el documento.

La revista Stroke incluye un comentario editorial firmado por Lynne Braun, de la Universidad de Chicago, que señala: “Los autores de la ‘Guía…’ no sólo procuran mejorar la capacitación de los médicos, sino también otorgar poder a las mujeres para que aprendan cuáles son sus riesgos y cómo reducir la probabilidad de tener un ACV”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-241930-2014-03-16.html