El anciano de “Nebraska” no está demente

Después de recibir un premio por correo, Woody Grant, un anciano padre con síntomas de demencia, cree que se ha vuelto rico …¨ Así se difunde internacionalmente la película “Nebraska” y queda instalado su diagnóstico. Se busca que todos quienes vean el film puedan comparar a tantos viejos cascarrabias, malhumorados, irritables, ásperos, poco afectuosos y poco comunicativos con el protagonista y confirmarán así el rótulo de demencia, senilidad.

Sin embargo, está claro para la ciencia que esas características no alcanzan para diagnosticar una demencia. Quizás se pueda hablar de momentos de distracción del personaje, de ensimismamiento, de respuestas lentas, necesidad de que le reiteren las preguntas, pero esto se debe más a su problemática emocional, que arrastra de toda su vida, que a una demencia. En efecto, ¿cómo podemos calificar de demente a un hombre que, a lo largo del camino, presta atención a todas las señales, que no presenta importantes olvidos ni confusiones, que es capaz de sostener un diálogo coherente en todo momento, que describe detalles en los próceres esculpidos en el Monte Rushmore que su hijo no había detectado?

Es grave la rapidez con que se rotula como demente a toda persona mayor que está en problemas. El personaje es de ficción, pero los cientos de miles de personas mayores que sufren de este estigma en el mundo son reales y sus dramas conducen a maltratos diversos, internaciones forzadas e inconsultas, avasallamiento de derechos humanos.

Lo que muestra el director del film, con gran sutileza y sensibilidad, es lo que puede el amor, en este caso de un hijo que busca complacerlo y que, para lograrlo, él mismo se irá transformando.

En el viaje de vuelta al hogar ya no importa cuánto tiempo le queda de vida, porque lo que se abre es un nuevo hombre, con un proyecto activo, que recupera su sensación de potencia y el sentido de para qué vivir.

Con mejores vínculos familiares, padre e hijo regresan transformados.

Esto no sucede en la demencia. Esto sucede cuando una persona. mayor, en lugar de recibir esa etiqueta, es escuchada, recibe crédito su deseo y se le ayuda a realizarlo dentro de sus posibilidades.

Con estas intervenciones se consigue revertir –como en Woody- el camino de la vejez patológica y llevarlo hacia un envejecimiento más normal. Siempre se está a tiempo, cuando se lo ve como ser humano. La road movie simboliza el traslado de una vida estancada y en retroceso, a través de un arduo camino de ida hacia el develamiento de ciertas verdades ocultas y el regreso al hogar, el regreso a lo propio, a la restitución de la propia identidad.

Es que la vejez puede ser un camino hacia la sabiduría o hacia la anulación de lo humano. Ya es hora de revertir ciertos mensajes que contribuyen a la segunda opción.

POR GRACIELA ZAREBSKI DRA. EN PSICOLOGIA (UBA). DIRECTORA DE GERONTOLOGIA Y PSICOGERONTOLOGIA, UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES
Clarín
17.3.2014

http://www.clarin.com/cartas_al_pais/anciano-Nebraska-demente_0_1103289688.html