Adultas mayores

Diario Popular, 8 de marzo de 2014

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

DESAFÍOS Y LOGROS DE LAS ADULTAS MAYORES

Derrumbados los modelos obsoletos de vejez, desarrollan proyectos educativos, deportivos y sociales. Y luchan contra la discriminación e inequidad de género
 
POR NATALIA MUÑIZ
  
El 10,2 por ciento de la población argentina tiene 65 años y más, dado el proceso de envejecimiento de la sociedad que se evidencia desde hace décadas y se profundizará en los próximos años. Asimismo se observa una feminización de la vejez: las adultas mayores son el 11,8 por ciento del total de la población, y los varones mayores, el 8,6 por ciento. En la Ciudad de Buenos Aires, ellas trepan al 19,3 por ciento; en Santa Fe, al 13,8 por ciento; Córdoba, al 12,9 por ciento; La Pampa, 12,6 por ciento; y en la provincia bonaerense, 12,4.
Con esta revolución demográfica también se derrumbaron los modelos obsoletos de vejez y se moldean nuevos, que los representen activos/as, con proyectos educativos, deportivos, sociales, entre otros, donde el empoderamiento es una de las claves.
En este marco, las nuevas generaciones de adultas mayores están rompiendo los moldes culturales -patriarcales- tradicionales que las encasillaban como cuidadoras familiares y las sometían al ámbito privado y logran cumplir metas, proyectos, sueños, como asistir a cursos y talleres en las universidades de la tercera edad, centros de jubilados, y a los programas socio recreativos de distintos organismos, como colonias de verano, entre otros.
Sin embargo, aún persiste discriminación e inequidad por género.

.-“Sometidas a decisiones de ellos”
Consultada por este diario, en el marco del Día Internacional de la Mujer, la Magíster Silvia Gascón, directora de la Maestría en Gestión de Servicios de Gerontología de la Universidad Isalud, sostuvo las inequidades de género que se presentan a lo largo de la vida “se cristalizan a mayor edad”. Se invisibilizan.
“La biografía de las mujeres ha demostrado que muchas veces estuvieron sometidas a decisiones de sus padres, después de sus esposos, hermanos, y finalmente, en la edad mayor, de sus hijos”, destacó la miembro del directorio de la Fundación HelpAge International.
Asimismo indicó que en una investigación de la Universidad Isalud sobre personas mayores viviendo en residencias geriátricas se concluyó que “ante la misma situación es más frecuente que se interne a las mujeres que a los varones, por lo que los hombres mayores son más cuidados por sus familias”.
Resaltó que “también está estudiado -y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) tiene muchas investigaciones- que la ayuda se recibe mejor cuando proviene de los varones que de las mujeres, y por el contrario, se requiere mucha más ayuda de las mujeres mayores que de ellos”.
Por una cuestión cultural patriarcal, afirmó, “la mujer tiene que ser la cuidadora y está tan naturalizado que cuando una mujer mayor no puede o no quiere es juzgada cruelmente: ‘no se ocupa’, ‘no me ayuda’”.
“La mujer mayor sigue brindando un apoyo incondicional a su familia, a sus hijos. A veces ese apoyo es el cuidado, otras veces económico -incluso sufren abuso financiero-, es un espacio de su propio hogar -muchas veces quedando relegada de su propia vivienda-. Y está naturalizado. De ahí la importancia del emporamiento pero también que la sociedad toda, que los hijos, la familia, entiendan que ese empoderamiento no debe significar fractura en las relaciones, sino canales de diálogo y comprensión”, manifestó.

.- Derecho a decidir
En este sentido resaltó que “se debe entender que los derechos no terminan con la edad. El derecho a decidir cómo se quiere vivir cada etapa de la vida no se pierde nunca. Una mujer mayor va a disfrutar de su red familiar pero también tiene derecho a compartir redes de amigos, derecho a seguir su vocación, armar una nueva pareja”, entre otros.
Por su parte, el Doctor en Psicología, especialista en Mediana Edad y Vejez, Ricardo Iacub, aseveró que las “injusticias” por género persisten en las adultas mayores, “una realidad social que aún sigue siendo negativa”, aunque destacó que las nuevas generaciones de mujeres mayores “están abriendo caminos”.
“Si hay un momento donde muchas mujeres logran independencia es en la vejez. Dicen ‘por primera vez en la vida puedo vivir para mí’, y esa es una experiencia más femenina que masculina” en la tercera y cuarta edad, aseguró.
“Son generaciones de mujeres que estuvieron muy limitadas al ámbito privado, al cuidado de los padres, del marido, de los hijos, y en la vejez -y muchas veces a partir de la viudez- aparece un margen de autonomía que no se imaginaban. Empiezan a vivir con mayor disfrute al participar de programas socio educativos”, manifestó.
“En ese sentido tenemos mucha ganancia porque uno ve todo lo que las nuevas generaciones de adultas mayores están logrando. Pero, por otra parte, tenemos una perspectiva menos feliz, porque aún hay mucha demanda de las mujeres para que asuman los cuidados de la pareja, de los nietos”.
También el profesional destacó que “si bien un gran porcentaje de mujeres se incluyeron en los programas jubilatorios aún la pobreza sigue siendo más femenina que masculina, porque más allá de las pensiones, en general, no estaban insertas en el mercado de trabajo o si lo hicieron no eran con empleos formales y no recibieron aportes, entonces las jubilaciones son más bajas respecto a la de los hombres”.
“Si bien tenemos una realidad social que aún sigue siendo más negativa para las mujeres, también hay otra realidad que es que ellas están abriendo caminos”, sostuvo.

.- Recuadro: ELLAS SON EL 54,9% DE LA POBLACIÓN MAYOR EN AMÉRICA LATINA

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indicó que la población de 60 años y más equivale al 9,9 por ciento de la población total de la región. Las mujeres representan el 54,9 por ciento de la población adulta mayor; los hombres, el 45,1 por ciento.
Asimismo se destacó que, en 2010, las adultas mayores constituían el 10,7 por ciento de la población femenina.
Los países en los que el porcentaje de mujeres mayores superaba el 10 por ciento de la población femenina eran Uruguay (21,2 por ciento), Cuba (18,1 por ciento), Argentina (16,7 por ciento), Chile (14,5 por ciento), Brasil, (11 por ciento).
Se detalló que la población de edad avanzada experimenta a su vez un notable proceso de envejecimiento interno: tres de cada diez mujeres mayores latinoamericanas tenían 75 años o más en 2010.
En Uruguay, el 40,6 por ciento de las mujeres mayores tenía 75 años o más en esa fecha; en Argentina la cifra alcanzaba el 35,9 por ciento; en Cuba, el 33,5 por ciento; y en Chile, el 32,1 por ciento.

CIFRA: 145 es el número de mujeres mayores de 65 años por cada 100 hombres de la misma edad, en Argentina.