“Nebraska”: “Hay que conservar la dignidad”

Alexander Payne dirigió este filme, candidato al Oscar, sobre un anciano que cree haber ganado un millón de dólares. Por qué la filmó en blanco y negro, y por qué puede ser una de las sorpresas en la gala del domingo 2 de marzo.

Clarín
20.2.2014

A veces, aunque no muy a menudo, los directores en Hollywood que quieren algo, lo consiguen. Perseveran y triunfan. Alexander Payne dirigió a Jack Nicholson en Las confesiones del Sr. Schmidt. Lo mostró viejo, desalineado, y le puso -¡herejía!- como esposa a una mujer prácticamente de su misma edad. Y luego, cuando el viejo Jack le pidió coprotagonizar Entre copas, Payne le dijo que no. Que no, porque el guión requería otra cosa. Otro rostro. Otro actor.

Alexander Payne no sueña con tener una mansión en Mulholland Drive. No. Sólo le basta con que “mis películas devuelvan algunos dólares, para entonces sí, poder volver a dirigir. Me encantaría ser como Steven Soderbergh, que filma una película por año. Pero lo mío es otro proceso”, decía en el marco del Festival de Cannes a un puñado de periodistas de medios internacionales, luego de presentar Nebraska en la competencia por la Palma de Oro.

Nebraska se centra en Woody, un anciano que comienza a tener demencia senil, y que se ha puesto en la mira viajar al estado del título para cobrar lo que, él entiende, ganó: un millón de dólares. Tras muchos cabildeos, uno de sus dos hijos -interpretado por Will Forte, con más paso en la TV que en el cine; el otro es Bob Odenkirk, Saul Goodman en Breaking Bad- lo acompañará en el periplo.

“La de Nebraska es una historia humorística y melancólica a la vez, un poco como sucede en la vida. El guionista Bob Nelson ha vivido realmente la historia. Lo que hace es describir su experiencia personal”, decía el director que logró que George Clooney fuera cornudo… en Los descendientes.

“Nebraska” es la primera película que filmás sin basarte en un guión tuyo. ¿Cómo llegaste al proyecto?

Dos tipos amigos que habían estado en la producción de La elección me habían acercado el guión, preguntándome si yo conocía a alguien que pudiera dirigirlo. “¿Y qué tal si lo dirijo yo?”, les dije. Pero como fue justo después de Entre copas, que era otra road movie, una película del camino, decidí que ése no era el momento. No quería hacer dos películas del camino una después de la otra. Estaba cansado de filmar sobre coches. Y entonces me concentré en Los descendientes. Y la ventaja de esperar tanto tiempo es Bruce (por Dern, el actor protagonista). El no se hubiera visto tan bien hace nueve años. Lo tuvimos en el momento preciso, como Tatum O’Neal en Luna de papel, otro filme en blanco y negro.

¿Qué es lo que motiva a David, el hijo menor, a acompañar a su padre a buscar un premio que sabe no obtendrá, que es una estafa?

El hijo desea ofrecer a su padre, que ya es anciano, un momento de dignidad. Mis padres son mayores -mi padre tiene 98 años, y mi madre me mata si te digo su edad-, y ése es un tema que me afecta, porque me encantaría que también pudieran vivir de una forma digna. La edad, se sabe, puede disminuir las facultades mentales y hacernos perder la dignidad. Hay que hacer todo lo posible por conservarla.

Cuatro de tus seis películas transcurren en Nebraska. Y ésta, directamente lo tiene en el título.

Sí, sí, pero yo no trabajo para la Cámara de Comercio de Nebraska (risas). Crecí allí, y hoy paso la mitad de mi tiempo allí, y la otra en Los Angeles, y por eso filmo en Nebraska. Porque la conozco. No veo que a Woody Allen le pregunten todo el tiempo por qué filma en Nueva York, pero entiendo que Nebraska es menos cosmopolita que Nueva York.

Tu idea, ya de entrada, era rodar la película en blanco y negro y en Cinemascope. ¿Cómo reaccionó el estudio Paramount?

Estaban completamente en desacuerdo de filmarla en blanco y negro. Todos estabn en contra, salvo mi director de fotografía y yo. Pensaba abandonar el proyecto. Pero el nuestro era un presupuesto muy bajo, muy, muy reducido. No gastamos más de trece millones de dólares.

¿Qué es lo que te hizo pelear por mantener el formato y el blanco y negro?

Para serte sincero, el 90 % de la películas que yo veo son en blanco y negro. El cine dejó de filmarse en blanco y negro meramente por cuestiones comerciales. Fjate que el arte fotográfico sigue siendo en blanco y negro. ¡No puedo tener una carrera como realizador de cine, y no tener una película en blanco y negro! Pero tuve un argumento de peso a la hora de sentar mi necesidad del blanco y negro. Les pregunté ¿pueden acaso probarme que hubo poco público que vio en los cines Manhattan, El Toro salvaje y La lista de Schindler? Esta modesta historia parecía necesitar ser hecha en blanco y negro, un estilo visual que tal vez sea tan austero como el de las vidas de estas personas.

Payne es de modos entre refinados y ambles. Habla con la seguridad que le da un filme potente y que no ofrece flancos débiles.

El, parece, tiene la clave de por qué gusta tanto su película.

“Lo que sucede es que yo intento hacer películas como las que se hacían antes. Y hoy, en el cine en general y muy particularmente en el cine americano, no hay muchas historias como las de antes…”.

Te gustan los dramas con risas…

Me gusta divertirme, sí… Igual, nunca me olvido de que los espectadores son más inteligentes que yo.

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