La memoria manipula nuestros recuerdos a su antojo

Ya lo decía Schopenhauer. “Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa”. Pero, ¿por qué diría esto? ¿Es que acaso la memoria puede ser manipulada a nuestro antojo? Pues nada menos alejado de la realidad. El estudio de neurociencia cognitiva ‘How Your Memory Rewrites the Past’ publicado recientemente en la revista Journal of Neuroscience revela que nuestra memoria es una gran manipuladora, y es que se encarga de integrar momentos de la actualidad en recuerdos del pasado para que encajen mejor en nuestro presente. Normalmente, con el fin de hacernos sentir mejor con nosotros mismos.

RuthFranco / 22.2.2014

Donna Jo Bridge, principal autora de este estudio, ha descubierto que el hipocampo es el responsable de este proceso. En este área del cerebro es donde los recuerdos originales son manipulados y distorsionados. Parece que hasta los momentos más emotivos que recordemos, como el primer encuentro con nuestro amor verdadero, han sido distorsionados por los sentimientos actuales de afecto y amor en el hipocampo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores sometieron a un experimento a 17 sujetos, quienes debían recordar la posición exacta de 168 objetos, que fueron mostrados sucesivamente en una pantalla de ordenador en distintos fondos de pantalla. Mientras tanto, un sistema de imagen por resonancia magnética medía su actividad cerebral para registrar las modificaciones que iba haciendo la memoria.

En la segunda fase del experimento, se les mostró los mismos objetos pero en fondos de pantalla distintos. El resultado fue que los sujetos no acertaron la posición de ninguno de los objetos. Por último, en la tercera y última fase, los investigadores mostraron de nuevo a los participantes las imágenes, pero esta vez debían escoger entre tres posiciones: la original, la que ellos seleccionaron en la segunda fase y una nueva. Los sujetos eligieron la posición de los objetos que ellos indicaron en la segunda parte del experimento.
Los investigadores culparon del error a la memoria de los individuos, responsable de modificar la localización inicial (recuerdo original) del objeto por la que ellos creyeron posteriormente que era verdadera tras cambiar el fondo de pantalla de los objetos. Un estudio que certifica que la memoria transcribe el pasado con la actualización de nuevas experiencias.

No lo recuerdo. Pero si lo dices, será cierto.

Algunas personas creen que pueden reproducir a la perfección un acontecimiento de su infancia. Incluso relatar detalles concretos de los primeros años de vida, como las primeras palabras habladas o su primer chupete. Sin embargo, es algo ficticio. Diversos neurocientíficos califican de improbable este hecho porque el área encargada de formar los recuerdos, el hipocampo, aún no ha madurado lo suficiente como para almacenar un recuerdo de larga duración, y que pueda ser recuperado alcanzada la edad adulta. En este caso, la fabricación del falso recuerdo se podría atribuir al relato de un suceso de nuestra infancia contado por un familiar. Y es que los recuerdos se forman en comunidad con los otros. Es decir, mediante la comunicación. Por eso, para el psicólogo Harald Welzer, los acontecimientos que recordamos “no son como sucedieron, sino como nos dijeron que fueron”.

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