Historias de otoño

Al contrario de la TV, el teatro pone el foco cada vez más seguido en las obras que hablan de la tercera edad; muchas de ellas, éxitos

Por Laura Ventura | Para LA NACION
Martes 25 de febrero de 2014

Una hoja seca cae de un frondoso árbol ni bien comienza la acción de Parque Lezama . Hay un detalle sutil en la dirección de Juan José Campanella, una imagen que habla de una estación del año -el otoño-, metáfora del momento por el que atraviesan sus protagonistas. Esta y otras historias similares sobre la tercera edad se representan en los escenarios argentinos. La laguna dorada (Neptuno, Mar del Plata), Forever Young (Metropolitan Citi), Chau, papá (Cervantes) y las recientes Póstumos y Una vida mejor (Multiteatro) son algunos ejemplos de la vigencia de esta temática.

Desde Fausto hasta El retrato de Dorian Gray , conservar la juventud, y todas las virtudes que van de su mano, ha sido un anhelo. La ciencia logró bastante para alcanzar este deseo. La vida se prolonga y así surge una nueva realidad. Mientras algunos luchan por mantener con dignidad su independencia, otros ven cómo su rol se invierte y sus propios hijos se transforman en custodios, ángeles o carceleros.

Con una temática universal, y bien local, como se manifiesta en Chau, papá , de Alberto Adellach, escrita en 1971. El teatro debate sobre los ancianos, una vez más, pero ya no se trata de esa imagen poderosa y caricaturizada, casi caníbal, de La nona , genial creación de Roberto “Tito” Cossa. La diferencia con las piezas más recientes es que en éstas se les oye su nítida voz.

En residencias -eufemismo de geriátricos (como es el caso de Forever Young , ver recuadro)-, en hospitales, con sus achaques y enfermedades, con todo su tiempo libre, así como también con esa precariedad física (y a veces económica) y la solidez que da la experiencia, este segmento, el de los viejos (adjetivo considerado a veces peyorativo por la carga negativa que le imprime la sociedad) tiene su espacio en el teatro. Por el contrario, la televisión niega desde hace tiempo esta temática, y hasta sus ficciones carecen de viejos.

Dos ancianos, interpretados por Luis Brandoni y Eduardo Blanco, en Parque Lezama , le dan rienda a su destreza en la piel de estos dos hombres que luchan por mantener su independencia mientras su ingenio conserva lucidez, pero el cuerpo les juega una mala pasada. Blanco confiesa que cada noche de función se reencuentra con su abuelo (“cabrón y tierno a la vez”), que, además, se llamaba como su personaje, Antonio: “La sociedad no está preparada para esta etapa de la vida. Parque Lezama te invita a seguir viviendo la aventura de la vida hasta el último minuto de nuestra existencia”. El actor, quien también protagonizó en cine Conversaciones con mamá , junto con China Zorrilla, agrega: “Somos bastante tontos los miembros de la sociedad occidental. Preparamos todo para poder llegar a la vejez, pero no preparamos aún ese lugar donde viviremos, por eso el anciano es un peso, un estorbo a quien se lo deposita en un lugar”.

“Nosotros no somos de mediana edad, eso es la mitad de la vida. ¡Nosotros tenemos 150 años!”, bromea el personaje de Pepe Soriano con Charo López en La laguna dorada , con dirección de Manuel González Gil. Cascarrabias y adorable, sus dolencias desaparecen ante el encuentro con un joven, un nieto del corazón. El actor demuestra ser un adolescente en el cuerpo de un anciano. Soriano, dirigido por Santiago Doria, protagonizó las recientes Conversaciones con mamá y Visitando al Sr. Green , que abordan también esta temática. El director a su vez llevó a escena Una vida mejor , con Claudio García Satur y Claudia Lapacó, sobre un hombre mayor que necesita ciertos cuidados. “Se han ido modificando las características de la tercera edad: antes eran personas más pasivas; ahora, al contrario, son muy activas. Entre la tecnología y los avances de la medicina se mejora la calidad de vida y se extiende la cantidad de vida. Lo que antes era algo excepcional ahora es algo común. Que hoy se aborde esta temática les da trabajo a los actores de esta edad, algo que antes no ocurría.”

“La experiencia te vuelve poderoso”, comienza José María Muscari, director y autor de Póstumos , la obra que estuvo el año pasado en cartel y fue representada en el marco de la escena oficial, en el Regio, primero, y en La Ribera, después. Edda Díaz, Luisa Albinoni, Ricardo Bauleo, Max Berliner, Hilda Bernard, Tito Mendoza, Nelly Prince, Pablo Rinaldi, Gogó Rojo y Erika Walner integraban este alegre y emotivo espectáculo. ” Póstumos era un show filosófico, pero feliz, único, muy contundente sobre la vida, la muerte y la experiencia vivida. Póstumos no jugaba con los ancianos, sino que ellos interrogaban a los jóvenes desde el escenario.”

El teatro muestra y hace eco de una problemática vigente, de una realidad. Ahora es el turno de la tercera edad, de retratar un universo particular, con sus leyes y obstáculos, pero también con sus virtudes, algunas de ellas, inmortales, porque “más sabe el diablo por viejo, que por diablo”..

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