“Este tiempo de la vejez me gusta”

POR SUSANA REINOSO

Fue la última compañera de Ernesto Sabato. Dice que él no la alentaba a escribir, pero asegura: “me cuidaba”

Clarín
03/12/13

“Este tiempo de la vejez me gusta. No quiero fingir que no tengo 71 años”, dice una Elvira González Fraga serena, sin las tensiones que un escritor que está a punto de presentar públicamente su primera novela tendría con toda razón.

Quizá sea porque La ofrenda (Losada), su obra de iniciación, fue escrita durante 20 años. En esas dos décadas crió a sus hijos, disfrutó a sus nietos, compartió muchas horas con Ernesto Sabato y ahora, sin expectativas –dice– pero con entusiasmo, viene a ofrecer una historia poética y lúcida.

Cuando el original estuvo listo se lo mandó a los escritores españoles Carme Riera y Juan Cruz. “Tienes un estilo bárbaro, hay pasajes de gran poesía”, le dijo Riera. “Tu libro es una carta de amor desesperada y sensual”, comentó Juan Cruz. El libro –que se presenta hoy a las 19 en Thames 1762–se trata de una mujer de vida acomodada y anodina en el campo que un día rompe con todo.

-¿Cómo surgió “La ofrenda”?

–Escribir para mí es más la búsqueda de un clima que de unos hechos. Diferentes circunstancias lo interrumpieron durante 20 años y tuve que empezar varias veces. Esta novela no es lo único ni lo mejor en mi vida. Hoy sé que lo mejor es “cuidar”. Cuidar la vida, a otros, cocinar para ellos. Cada generación cree que va a cambiar el mundo, la mía está llamada a evitar que se destruya. Por eso creo que “cuidar” es hoy el verbo por excelencia.

–¿Cómo definirías a Martina, tu personaje central?

–Es una mujer habitada por ensueños. El momento central es el viaje en tren, cuando deja una vida confortable y de bienestar. ¿Por qué el tren? Esto viene de la literatura rusa. Con Ernesto hablábamos de hacer un viaje en el tren que une San Petersburgo con Moscú, a la manera de Anna Karenina. Martina tiene un afortunado encuentro con el amor. El libro también rinde homenaje al padre Carlos Mugica, con quien trabajé. Me interesaba que Martina fuera vulnerable, obediente y sumisa y que en un momento se atreviera a perder, cuando parte en ese tren. Allí empieza a cruzarse con perdedores. Entre ellos renace, porque se nace del dolor de perder.

-¿Cuánto de la vida de Martina es autobiográfico?

–Soy socióloga e hija de una matemática, pero pocas veces se me da lo razonable. Me dejo llevar por las circunstancias y he vivido envuelta en ensoñaciones. En ese sentido Martina participa de mi manera de ser. Otra cosa autobiográfica es esa obediencia inicial de Martina. En eso me parezco un poco.

-¿Cuánto te influyeron los años junto a Ernesto Sabato? ¿Te alentó a escribir?

–Ernesto sólo aparece fugazmente en este libro. En su honor escribí la frase “ detener el tiempo, que este momento exista para siempre” , que él usaba. El no me alentaba a escribir. El me cuidaba. Esta novela era un sueño y luego de 20 años todo se acomodó para que la terminara.

–¿Qué te hace feliz hoy?

–Todos los días veo amanecer mientras tomo mate. Es apasionante ese instante, forma parte del nacimiento de la vida. Tengo gusto por la gente, he andado a caballo al lado del mar y he vivido plenamente. Soy un poco barroca y pudorosa, eso también se ve en la novela. Este tiempo de la vejez me gusta. No quiero fingir que no tengo 71 años.

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