Graciela Taquini

Esta pionera del videoarte trabaja junto con las nuevas generaciones y encara su propia vida como una obra

La Nación
Viernes 13 de septiembre de 2013

“Mi lugar de trabajo es la cama”, confiesa Graciela Taquini. Esta “vieja artista emergente”, como se presenta a los 71 años, explica que las mejores ideas se le ocurren cuando está más relajada: minutos antes de dormirse, en la ducha, mientras lee o habla con su analista. Sus obras, que unen la historia del arte con el cine, el video y la imagen en movimiento, nacen a partir de una intuición, crecen con un brainstorming de palabras en la computadora y se materializan gracias al trabajo en equipo.

Mientras supervisa en la galería Pasaje 17 el montaje de una de las tantas muestras que ha curado -a las que considera obras en sí mismas, cuando no son por encargo y con temas impuestos-, Taquini aclara que no necesita un taller. “No soy pintora ni escultora, sino artista conceptual -observa-. Trabajo con equipos que varían en función de proyectos específicos y estímulos externos. Mi creatividad no es efervescente ni fluida, sino bastante esporádica. Pero una vez que surge, es como un volcán.” Como demostró en Grata con otros, la exposición antológica que ocupó en 2011 la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, esa energía se expande gracias a la sinergia que logra con las nuevas generaciones. “Toda mi vida es una obra -dice- que tiene que ver con los links, con los vínculos.”

Esta pionera del videoarte, docente desde hace casi tres décadas y reconocida en 2012 con el Konex de Platino, que acaba de ser incorporada a la Academia Nacional de Bellas Artes, admite tener “buen ojo” para descubrir nuevos talentos. Aunque también confiesa que tardó en verse a sí misma como artista. Tras recibirse de licenciada en Historia del Arte, en 1971, partió hacia Barcelona para estudiar arte medieval. Recién en 1988 empezó a producir obras en video, y a partir del año 2000 amplió su potencial con el acceso a los nuevos medios. Ya estaba por cumplir sesenta años. “Vista en perspectiva, veo que mi obra tiene ejes recurrentes, como la ironía y el humor, que van apareciendo como agentes de disolución de cierta solemnidad, como experiencia de escucha. Son años de psicoanálisis.”.

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NOTA: Graciela Taquini es curadora de las muestras de arte digital de la Universidad Maimónides.