Sobre la película “Rigoletto en apuros”

Las posibilidades de vivir más años, merced a los adelantos que brindan la medicina y la tecnología en el comienzo del siglo XXI, posibilita que los adultos, como en este caso Dustin Hoffman, el director de esta nueva película, haya creado a los 75 años de edad su primer largometraje.

Este largometraje, justamente, nos habla sobre adultos mayores que a pesar de padecer algunos inconvenientes físicos tienen la posibilidad de sobrellevarlos y seguir adelante con sus vidas de manera plena. Por ejemplo el personaje que interpreta Maggie Smith está esperando el reemplazo de su cadera y mientras tanto usa un bastón, por su parte el personaje que interpreta Pauline Collins, con un deterioro por pérdida de memoria, posee la contención de su entorno, de sus amigos y quienes viven bajo el mismo techo, una red que la contiene y protege frente a su problema de salud. A su vez, la película nos muestra adultos mayores sanos como el personaje que interpreta Tom Courtenay, que sin necesitar vivir en un lugar donde le brinden cuidados, sin embargo, elige vivir en una residencia para adultos mayores con el fin de estar cerca de su amigo de toda la vida, interpretado por Billy Connolly.

En la residencia para músicos retirados donde viven, por cierto amplia, cómoda y rodeada de muy bellos paisajes naturales, cada uno posee cierto grado de libertad junto con atenciones que les brindan, en esta etapa de su vida, contar entre sus posibilidades con la realización personal por ejemplo dictando clases, concretando una pareja o repitiendo éxitos pasados, ya sin el peso de las decisiones que marcan la vida a fuego porque, en realidad, la vida ya pasó, ahora solo queda el disfrute de lo que quede por vivir.

Esta comedia dramática que entretiene, emociona y permite disfrutar de un muy buen ritmo narrativo, ofrece, además, una muy profunda mirada sobre la adultez y la existencia. Libera de todo peso excesivo las decisiones del pasado y pone en su justo medio el valor del presente para que podamos comprender que la vida se vive en el ahora, se vive hoy con los elementos que contamos aquí y ahora, y teniendo en cuenta que “todo pasa”, aprendamos a vivir en armonía con nuestras circunstancias y con nosotros mismos perdonando y perdonándonos.

Como bien dice uno de los personajes “Envejecer no es para cobardes” y sin duda envejecer puede ayudarnos a comprender las limitaciones humanas, a ser conscientes del paso del tiempo y de la cercanía del final de nuestra vida y en función de esto vivir plena y armoniosamente, todo lo que sea posible.

La película nos muestra adultos mayores activos, ávidos de vida, con ganas de de vivir, con ganas de reír, y compartir todo lo bello que puedan dar. Nos posibilita comprender que a partir de esta característica de nuestra especie, que ha logrado vivir más tiempo sobre el planeta, siempre se puede estar dispuesto al asombro, porque siempre podemos pensar que, tal vez, lo mejor es lo que vendrá.

Por Sandra Furelos, Profesora del Taller “Pensar el Cine Contemporáneo”, del Programa Integral para Adultos de la Universidad Maimónides.

http://www.abccultural.com.ar/nota.php?ID=1761