El sexo entre ancianos en el cine

POR NICOLÁS PARRILLA

La pantalla grande suele representar escenas de amor entre adultos mayores con una caricia o un abrazo, pero hay directores que se animaron a mostrar esos cuerpos tal como son

Clarín
8/7/13

“El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer”. La frase, una mezcla entre deseo y orden, pertenece al médico, psiquiatra y ensayista suizo Carl Gustav Jung, figura clave del psicoanálisis y fundador de la escuela de la psicología analítica, y debería ser una frase de cabecera para todas esas personas mayores de edad que se resisten a ubicarse en los lugares en que la sociedad desea posicionarlos. Ese amable anciano, que cuida de sus nietos y los lleva a pasear a una plaza, o sale de excursión con un centro de jubilados, también tiene el pleno derecho de llevar adelante su vida de la misma manera que lo hacía cuando tenía 50 o 60 años menos. Y eso también incluye el amor, las relaciones, y el sexo.Desde que el amor romántico fue inventado como concepto o construcción social, pareciera que sólo está destinado a los cuerpos jóvenes, quienes “se dejan llevar por el amor”, sueñan con relaciones que pueden ser correspondidas o no, fantasean con aventuras o incluso con infidelidades, pero parece ser un terreno vedado para los ancianos.

La falta de estímulo sexual en las personas de la tercera edad puede darse por varios motivos, como una vida monótona o rutinaria, un agotamiento físico o mental, o la tristeza como respuesta a una posible viudez. Sin embargo, existe un gran número de “abuelos” que no pierden los bríos juveniles de la adolescencia. Por ejemplo, según un estudio publicado a fines de 2012 por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, más del 62 por ciento de los hombres y del 37 en el caso de las mujeres mayores de 65 años se declararon como sexualmente activos.

La literatura, la televisión y el cine, han sabido abordar esta temática, aunque en la gran mayoría de los casos, las escenas de amor representadas por un encuentro sexual parecen estar reservadas sólo para las parejas más jóvenes, mientras que el amor en la vejez está retratado por un abrazo, una caricia o una simple mirada. Estrenada en 2003, la película “Alguien tiene que ceder”, de la directora Nancy Meyers, muestra a Harry, el personaje interpretado por Jack Nicholson, un solterón que sólo sale con mujeres menores de treinta años, e incluso toma viagra para tener relaciones con una joven. Finalmente se termina enamorando de Erica, madre de la joven, interpretada por Diane Keaton, pero su relación se basa en largas conversaciones, paseos por la playa o una cena romántica.

Sin embargo, existen algunos directores que se han animado a mostrar estas relaciones sin eufemismos. En 2008, el director alemán Andreas Dresen presentó su película “Nunca es tarde para amar” o “En el séptimo cielo”, según las distintas traducciones del original “Wolke 9” (“Nube 9”). En ella relata la historia de Inge, una costurera de sesenta años, que lleva más de treinta casada con su marido, Werner, y que tiene una aventura con Karl, un cliente, también de su misma edad. La relación entre ellos incluye imágenes explícitas de sexo furibundo y salvaje en el piso del departamento de Karl, escenas de sexo entre cuerpos que no esconden arrugas, ni celulitis, ni ningún rastro de su edad.

En “La vida empieza hoy”, película española de 2010, la directora Laura Mañá también aborda la temática del sexo en la tercera edad: buscando respuesta a preguntas relacionadas con la impotencia, los amantes y los deseos insatisfechos, un grupo de jubilados asisten a clases de sexo para descubrir que sus cuerpos siguen vivos y que todavía tienen sensaciones. Protagonizada por figuras consagradas del cine español como Pilar Bardem, María Barranco, Rosa María Sardá y Mariana Cordero, fue presentada con éxito en distintos festivales de cine europeo donde ganó varios premios. La ópera prima de la directora sevillana Ana Rosa Diego, “Siempre hay tiempo”, que resultó vencedora en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, narra la historia de Héctor, que se ve obligado a abandonar su entorno y cambiar su vida . En esta nueva vida conoce a Clara, con quien nacerá una relación de fascinación mutua, amor y sexo que lo hace sentirse revitalizado como nunca pensó que volvería a estar.

Al fin y al cabo, estas películas no deberían ser casos aislados, sino que reflejan nada más y nada menos que un costado de una vida, que no necesita tener veinte años y un físico estilizado para poder tener sexo.

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