Consejos para vivir una vida más larga y saludable

Desde la BBC Mundo revelaron qué se puede hacer para “ayudar a los genes” y lograr ser más longevos. Ejercicio y alimentación, dos claves

iprofesional.com
12-7-2013

Algunos aspectos de la salud están en nuestros genes o en cómo nuestras madres se comportaron durante el embarazo. Pero esa no es excusa para quedarse de brazos cruzados.
Y es que -tal como señala una nota de la BBC Mundo- existen muchos factores en el estilo de vida que pueden tener un impacto en la posibilidad de tener una vida larga y sana.
En este sentido, el medio británico reconoció cinco factores que se deben tener en cuenta si la meta es estar en este planeta el mayor tiempo posible y disfrutando al máximo.
1. Empieza cuanto antes
Los hábitos que tengan las madres durante el embarazo son cruciales para el bebé. Incluso antes de nacer, nuestra salud puede estar afectada por las decisiones de estilo de vida que ellas toman.
Varios estudios indican que si una mujer embarazada está muy estresada puede tener un impacto en el bebé, dejándolo con menos capacidad de manejar la presión.
El abuso de alcohol puede ocasionar síndrome de alcohol fetal en bebés, el cual puede causar de por vida dificultades para el aprendizaje, así como problemas físicos. El cigarrillo también afecta el desarrollo.
Una investigación incluso sugiere que la dieta durante el embarazo puede aumentar el riesgo de obesidad en el niño, porque cambia el ADN del bebé por nacer.
Tener una infancia feliz puede estimular la longevidad, tal y como se sugiere en otro estudio que indica que aquellos que fueron infelices en su juventud tienen mayor riesgo de tener enfermedades cardíacas como adultos.
Salir y disfrutar del aire libre también es clave. Los rayos del sol son una fuente importante de vitamina D, siempre y cuando se use protector solar para evitar cáncer de piel.
Esta vitamina es clave para tener unos huesos fuertes y sanos, pues ayuda a nuestro cuerpo a absorber el calcio y el fósforo de las comidas.
2. Benefíciate del ejercicio
La presión del día a día puede dejar a las personas con la sensación de que no hay mucho tiempo para el ejercicio. Pero vale la pena tomar en consideración que, dejando de lado la pérdida de peso, es mucho lo que se puede ganar con él y puede significar una gran diferencia entre estar sano y no.
La gimnasia ayuda a tener un corazón más saludable porque reduce varios peligros cardiovasculares, incluyendo presión arterial y enfermedades cardíacas.
Mantenerse activo físicamente puede reforzar la salud mental y ayudar a manejar el estrés, la ansiedad e incluso la depresión.
El ejercicio frecuente puede ayudar a alcanzar y mantener el peso ideal que reduce los riesgos de diabetes.
En tanto, la actividad más pesada, como correr, es especialmente buena para mejorar la densidad ósea y proteger contra la osteoporosis, que es cuando los huesos se debilitan y rompen con facilidad.
3. Cuida la salud ósea
Durante la infancia nuestros huesos son fuertes y, si se rompen, normalmente se recuperan con facilidad. Pero en la medida que vamos acumulando años, este proceso se hace más lento y nuestras articulaciones se pueden hacer débiles y frágiles.
Empezamos a perder densidad ósea a partir de los 35 años, lo cual es un proceso normal del envejecimiento.
Factores del estilo de vida, como tener una dieta rica en calcio y ejercitar con frecuencia puede mantener los huesos sanos y minimizar el riesgo de fracturas.
4. Mantenerse socialmente activo
La amistad es importante para la felicidad, pero recientemente se descubrió que los amigos también pueden ayudar a vivir más.
Estudios sobre la soledad indican que el aislamiento social está asociado a una tasa alta de mortalidad en gente mayor y que la soledad es un “asesino oculto” para los ancianos.
En la misma línea, investigaciones han demostrado que la gente casada vive más que los solteros. Los especialistas creen que esto se debe a que los casados -o en pareja- tienen una mejor red de apoyo social, lo que minimiza el riesgo al aislamiento.
5. Evitar la comida basura y los “vicios”
Una buena dieta es básica para la buena salud, por lo que evitar ciertas comidas y bebidas puede ayudar a prolongar la vida. Ingerir demasiados alimentos de alto contenido calórico -como los dulces o la grasa- puede llevar a aumentar de peso y caer en la obesidad.
Algunas grasas son conocidas por ser particularmente malas para la salud. Los ácidos grasos trans, hechos de aceite vegetal de hidrogenación, pueden estar presentes en algunas margarinas, galletas, tortas y comida rápida.
Este ingrediente puede aumentar el nivel de nuestro colesterol “malo”, lo que incrementa significativamente el riesgo de tener arterioesclerosis, que bloquea las arterias y causa otras complicaciones.
Reducir la ingesta de sal también es importante para mantener el corazón sano, pues comer mucha sal puede llevar a la hipertensión, lo que a su vez podría ocasionar fallas cardíacas, accidente cerebrovascular y otras complicaciones.
Ingerir mucho alcohol también puede tener efectos devastadores en nuestra salud. No sólo puede dejarnos con una resaca el día siguiente, sino que también a largo plazo puede causar daños en los órganos del cuerpo. El abuso crónico es una de las principales causas de enfermedades del hígado.
Y no se puede olvidar el tabaco. Son muchos los estudios que advierten de lo perjudicial para la salud, pues fumar aumenta el riesgo a desarrollar unas 50 enfermedades serias: es la causa del 90% de los cáncer de pulmón, daña el corazón y la circulación arterial, empeora las enfermedades respiratorias y afecta la fertilidad.
¿En realidad está todo en nuestro ADN?
Si bien existen medidas que podemos tomar para ayudarnos a vivir una vida larga y saludable, puede haber un elemento de suerte en la ecuación: nuestro ADN.
Buena parte de las investigaciones sobre envejecimiento se han centrado en el papel de los telómeros. Estas son las tapas protectoras que se encuentran al final de los cromosomas, algunas veces parecidos a lo que vemos al final de la trenza de los zapatos. Su papel es proteger el extremo del cromosoma a fin de prevenir la pérdida de información genética durante la división celular.
Cada vez que se dividen nuestras células, la punta de los telómeros se hace más pequeña. Con el tiempo se achican tanto que detienen la división celular y lo que significa la muerte de la célula. Es así como envejecemos.
Estudios han revelado que unos telómeros más largos están relacionados a una vida más longeva, mientras que los más cortos están ligados a enfermedades cardiovasculares y demencia.
“Los telómeros largos se pueden heredar. Quizás algún día, en el futuro, podamos predecir cuánto vamos a vivir”, concluyó la nota de la BBC Mundo.

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