Estudiar a los 50: por las exigencias de actualización y el retraso del retiro, ya nunca es tarde para empezar

Lejos de considerarlo “tiempo perdido”, las empresas apuestan a capacitar a sus ejecutivos de mayor trayectoria y estos están deseosos de aprovechar las oportunidades que se presentan. La opinión de los expertos sobre cómo pueden aprender esos que creen que “ya se las saben todas”

iprofesional.com
7/5/2013

Aunque el saber popular indica que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, en el actual mundo cambiante y globalizado la experiencia no lo es todo.
Las regulaciones se modifican, la tecnología ofrece nuevas posibilidades y deja otras obsoletas, al tiempo que se incrementa el período de actividad laboral de las personas. En ese marco, incluso ejecutivos exitosos con 20 o 30 años de trayectoria, pueden requerir una actualización de sus conocimientos.
Entre los objetivos más comunes de quienes elijen estudiar “de grandes” ya no figura tanto la búsqueda de un nuevo empleo, como suele suceder en las generaciones más jóvenes, sino el de aprovechar oportunidades que se presentan y para las cuales no los ha preparado ni su experiencia en compañías ni su formación académica.
Éste fue el caso de Marcelo Martin, CEO de la firma marplatense de software Agrosistemas, quien con 54 años realizó en 2012 el programa de Dirección de Pequeñas y Medianas Empresas de IAE Business School. “A medida que a mi firma le empezó a ir bien y fui asumiendo las funciones de CEO, me di cuenta de que tenía muchas habilidades técnicas pero me hacían falta otras herramientas en administración, en recursos humanos, y por eso decidí volver a estudiar”, contó a Campus-iProfesional.
Encarar este desafío no fue difícil para Martin, ingeniero agrónomo quien para desarrollar su compañía de sistemas continuó capacitándose de la mano de Microsoft.
“Soy un creyente de la formación contínua y de que es necesaria para progresar. Claro que para los que nos gusta estudiar es más sencillo que para otros. Y si no es posible realizar cursos, al menos hay que seguir leyendo”, contó Martin, quien tiene planeado hacer un mes de “inmersión” en inglés en la Universidad de Davis (California) en agosto, debido a que la exportación se está convirtiendo en una parte cada vez mayor de su negocio.
El deseo de continuar aprendiendo también fue el motor para el asesor financiero de Eco Sociedad de Bolsa, Arturo Ganly, quien con 59 años emprendió el Programa de Operador Profesional en Rofex. “La idea surgió de mi propio interés. Pero cuando lo comenté con los directivos de mi empresa se mostraron interesados y me estimularon a que lo realizara, además de ofrecerme colaborar en el costo de la capacitación”, contó a Campus-iProfesional.
“Este curso me abrió la cabeza, me ordeno una cantidad de conceptos que tenía incorporados y me permitió tener una visión más integral del mundo de las finanzas” dijo el estudiante que terminará sus últimas materias con seis décadas de edad. “Yo me siento jóven a los 60, así que imagino lo que deben ser las personas que tienen 50. Están en pleno desarrollo de toda su capacidad intelectual y productiva”, remarcó entusiasmado.
“En realidad nunca es tarde para capacitarse. Además, seguir estudiando es una forma de mantenerse joven”, completó.
Estos ejemplos ilustran la necesidad de actualización que enfrentan hoy los empresarios senior. Por eso Javier Marcus, gerente de desarrollo de Rofex, recomienda continuar perfeccionándose: “Con algunos cursos breves pueden cambiar de área de la empresa, inclusive a los 50 y sin que esto requiera 5 años de estudio cuando tienen 15 de carrera”.
“Con el aumento de la cantidad de años de trabajo y la incertidumbre del mercado laboral, una persona de 50 puede pensar que le quedan unos 15 o 20 años más para trabajar. Entonces, hacer un curso o una maestría tiene todo el sentido del mundo”, añadió.
En la misma línea, opinó Matías Ghidini, gerente General de la consultora Ghidini Rodil: “Los 50 años han dejado de ser una ‘edad de retiro’. Con el aumento de la expectativa de vida, la carrera laboral de los ejecutivos se ha extendido naturalmente. Y es habitual que se los entrene en nuevas herramientas o tecnologías que no existían cuando ellos se formaron académicamente”.
El valor de la experiencia
Generalmente, son los individuos los que se deciden a retomar los estudios. Pero también en muchos casos las empresas invierten para formar a quienes parecen estar “más cerca de la salida”.
Sucede que estas personas, a diferencia de las generaciones posteriores que son “adictas” al cambio, piensan en cómo terminar su carrera en la compañía en la que están en lugar de cómo hacer el salto hacia otro lado.
Asimismo, “dada su vasta experiencia laboral, los trabajadores mayores de 50 años cuentan con una visión estratégica del negocio en donde están inmersos, son buenos mentores y poseen la cualidad de saber trasferir desde su conocimiento histórico a las generaciones más jóvenes”, es por eso que las firmas tratan de retenerlos, remarcó Vanesa Alé, directora de Capacitación & Consultoría de Adecco.
“Cuando se tiene un ejecutivo de 50 años valioso, porque posee un conocimiento técnico muy específico o una muy rica experiencia, lo que se busca es adicionarle aquellos skills que le pueden faltar. Además, para este grupo es una muy interesante manera de mantenerse activos”, agregó Ghidini.
Qué pueden aprender los que “ya se las saben todas”
¿Quiénes son estos alumnos de más de medio siglo? “Generalmente, son personas con un estudio previo pero que se recibieron hace más de 30 años. Entonces, cuando les llega un cambio de puesto o de empresa, vienen a capacitarse”, contó Marcus a Campus-iProfesional.com.
En otros casos, la formación que necesitan los más senior tiene que ver con herramientas que otras generaciones conocen “por default”. Por ejemplo, en 2012 Adecco Argentina capacitó a mayores de 45 años en las jornadas “Desarrollando mi perfil laboral 2.0” donde los asistentes fueron instruidos en el manejo de las planillas de cálculo, diseño de presentaciones en PowerPoint, utilización de redes de contactos y nuevos canales de empleo.
“Las personas de más de 50 años tienen las mismas inquietudes de capacitación que los jóvenes, sencillamente porque utilizan las mismas herramientas de trabajo. Se forman en temáticas requeridas por las empresas que permiten el desarrollo junto al aprendizaje e incorporación de nuevas competencias y conocimientos”, dio Alé al respecto.
Según el ejecutivo de Rofex, también se suman a estos dos grupos los mayores de 50 que por cuestiones de tiempo, de dinero o diversos compromisos, cursan más tarde los programas que desearían haber hecho antes y no pudieron.
Pero una vez que las costumbres y conocimientos se han arraigado, ¿pueden estos profesionales aprender algo que desconocen? “El foco no reside tanto en qué es lo que más cuesta incorporar, sino en vencer la barrera del miedo y la incertidumbre que implica enfrentarse a un nuevo conocimiento”, explicó Alé. “Pero una vez que comprenden las herramientas, tienen muy claro cómo las van a aplicar en su tarea diaria”, añadió Marcus desde Rofex.
“El aprendizaje adulto está basado en la experiencia, es decir, no llega a un proceso de enseñanza-aprendizaje como una tabla rasa. Viene con una serie de vivencias educativas y sociales. En este sentido, este bagaje va a condicionar desde un principio la totalidad del proceso. Por eso, la metodología empleada para este colectivo de personas debe poner en relación lo ya aprendido en el pasado con lo nuevo”, explicó la directiva de Adecco.
Al margen de las posibilidades de cada uno de incorporar nuevos conocimientos, “hay una clara necesidad de actualizarte para seguir delante del mercado y ser competitivo”, explicó Marcus. Y lo que sucede precisamente es que, si antes quienes estudiaban de adultos lo hacían porque “nunca es tarde para aprender”, la presión por la renovación permanente lo convierten en una demanda ineludible.
No hay que perder de vista, subrayó Alé, “que la exigencia de estar constantemente actualizados afecta a esta generación ya que la absorción de conocimientos y adaptación a los constantes cambios pueden darse a un ritmo diferente que en los más jóvenes que están acostumbrados a renovarse constantemente de acuerdo con las necesidades y el contexto”.

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