Envejecimiento gay, fuera del armario

Que la edad es mucho más una cuestión de percepción que de posesión, o que es más un estado del alma individual que expresa otro estado del alma colectiva y de la organización social, es una hipótesis que manejan los sociólogos de las generaciones. Estudiar el envejecimiento gay implica una perspectiva subjetiva y otra objetiva: la forma en que se ven a sí mismos los homosexuales mayores, requiere argumentos que incorporen el entramado estructural de la homosexualidad y sus transformaciones. De lo contrario no podría comprenderse por qué la gente se siente vieja antes de tiempo, o por qué logra sentirse vieja mucho después (o nunca), más allá de mirar su cuerpo en la intimidad.

POR ERNESTO MECCIA PROFESOR E INVESTIGADOR, UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES, UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL
Clarín
13-3-2013

A fines de los 70, un investigador publicó en un medio comunitario un aviso solicitando entrevistar gays mayores. Se sorprendió al recibir contestaciones de individuos que aún no habían superado los 40 años. En 2006 recibí un mail firmado por una persona que sostenía que le había llegado la hora del coming in, noción que contraponía a la del coming out .

Si lo último era necesario para afirmar la identidad (“pasar afuera, salir, exponerse”, aclaraba), lo primero (“pasar adentro, entrar, ocultarse en cuarteles de invierno”) era la contracara del “estilo de vida gay”, decía.

Hoy, en algunos saunas de la ciudad de Buenos Aires abiertos para el público homosexual, puede apreciarse que la principal concurrencia está conformada por personas mayores, una postal sin duda nueva, que podría ser sintomática de que está pasando a cuarteles de invierno la idea de que, llegado un cierto momento, se debe pasar a cuarteles de invierno. En efecto, para estas personas acosadas por las imágenes negativas de la vejez, atreverse a poner en el armario esa idea (auto) segregacionista es una promisoria señal de que se aventuran a un coming out sin fin, proceso en el cual las facetas avanzadas de la vida podrían mostrarse en público tanto como las anteriores. Si ello lograra multiplicarse estaríamos ante una real instancia de ampliación de ciudadanía, complementaria de otras que hemos visto, ya que se estaría dando visibilidad a quienes la anterior organización social de la homosexualidad reducía a fantasmas comunitarios, de tan preocupada que estaba por el coming out de los jóvenes, de quienes tenían la vida por delante.

En general, el coming out de los y las mayores del arco iris es un tema de una trascendencia apenas descifrada. Las organizaciones LGTB tendrían que abordarlo con constancia y profundidad, accionando desde la concepción de que el porvenir siempre es largo. Se trata de un trabajo urgente porque, en paralelo, según me dijera un entrevistado la semana pasada, otros gays mayores siguen sintiendo que, como a los relojes viejos, “se les termina la cuerda” y que tienen que hacer el coming in .

http://www.clarin.com/opinion/Envejecimiento-gay-armario_0_881911857.html