El cine, espejo de la mujer madura

El cine es un producto de la cultura de masas, que refleja la sociedad en la que vivimos a la vez que la cuestiona, aportándole, a su vez, nuevas ideas para su transformación y para contribuir a la aceptación de lo nuevo. Como vehículo de expresión de la realidad de cada región, es un buen parámetro que nos muestra lo que está pasando en cada sociedad. De esta manera, a través del cine podemos analizar cuáles son los modelos de representación de la mujer madura que existen en un grupo humano y que el cine refleja, a la vez que cuestiona.

Si analizamos algunas de las películas estrenadas durante los últimos años, veremos que en varias de las historias contadas aparecen diferentes representaciones de la mujer madura. Es decir, cómo es la mujer madura, qué busca, qué necesita y qué cambios operan en ella, entre otros cuestionamientos.

El modelo de la mujer madura tradicional, conocido por nuestras abuelas, cambió. En la actualidad, coexisten diferentes modelos, maneras de ser y comportarse como mujer madura y por supuesto el cine los muestra. Estos cambios se reflejan en las relaciones de la mujer en todos los niveles: dentro de su entorno familiar, en el contexto laboral, en el ámbito público y al nivel más personal e íntimo. Desde este punto de vista, el cine nos ayuda a cuestionarnos, plantearnos y preguntarnos qué modelo de mujer queremos encarnar y cómo elegimos ser. Nos ayuda a reflexionar sobre nuestras posibilidades y a creer que siempre se puede alcanzar la propia realización.

Para realizar un breve análisis de situación, podemos citar tres ejemplos concretos en el cine argentino: El nido vacío, Encarnación y Rompecabezas

En el caso de Rompecabezas, película del año 2009 de Natalia Smirnoff, la directora nos presenta a la protagonista ocupando el rol del ama de casa tradicional. Es la mujer adormecida que de pronto despierta a la realidad de su vida monótona. María del Carmen, interpretada por María Onetto, cocina, prepara meticulosamente las comidas a servir, mantiene la casa en orden y atiende con gran dedicación a sus dos hijos y a su marido. Proporciona a su familia una vida sin preocupación en cuanto al funcionamiento de la casa, ya que ella se ocupa. El conflicto surgirá cuando aparezca un nuevo foco de interés para María del Carmen que será para ella más relevante que los intereses del hogar. La pregunta es ¿La mujer tiene derecho a desarrollar otro aspecto de su vida además del servicio a su entorno familiar? ¿Puede tener una ocupación propia sin que en ella intervengan los miembros de su familia? Una vez iniciados los cambios ¿cómo se reacomodan las piezas del rompecabezas familiar?

Para saber qué decidirá la protagonista recomiendo ver esta excelente película, que nos brinda una pintura del ama de casa resignada, dormida, que de pronto despierta por un acontecimiento fortuito y siente deseos de sentirse valorada desde otro lugar. Para eso va detrás de algunos cambios a pesar de la resistencia familiar

En la película Encarnación del año 2007, la directora Anahí Berneri presenta la mujer autosuficiente. Es una mujer madura, vive sola, es independiente, no tiene hijos ni marido, ni ataduras. Solo está interesada en crecer en su carrera y se mantiene actualizada en cuanto a la moda, su imagen y el uso de las tecnologías. Esta mujer cuyo nombre es Encarnación, interpretada por Silvia Pérez ( ex-modelo que obtuvo fama en la década del 80 luego de ganar concursos de belleza en Argentina) será muy admirada y, en parte, también muy cuestionada por una mirada externa, pero a pesar de eso no renunciará a su libertad en todos los ámbitos de su vida.

La directora de esta película nos muestra que aunque a lo largo de su existencia la protagonista ha sumado años, también sumó la necesidad de no renunciar al deseo de mantenerse juvenil y activa.

Anahí Berneri nos presenta otro modelo posible de mujer del siglo XXI, que es muy diferente al modelo trabajado por Natalia Smirnoff. Estos dos modelos confrontan muy claramente al ver ambas película.

Por último, El nido vacío es una película del año 2008 dirigida por Daniel Burman que nos presenta la mujer madura realista y práctica que busca recuperar el tiempo perdido. Este realizador narra las diferentes circunstancias por las que pasa un matrimonio, interpretado por Cecilia Roth y Oscar Martínez, ante la partida de los hijos del hogar hacia distintos lugares del mundo por estudio, trabajo y matrimonio. La pareja deberá enfrentarse a la soledad ante el nido vacío, ya sin sus hijos, y su relación descuidada durante muchos años por privilegiar la armonía familiar y la crianza de los hijos. En este caso, es la mujer la que aborda el conflicto de lleno con interés en resolverlo y decide, entre otras cosas, reanudar y continuar sus estudios en la universidad, los que había abandonado para dedicarse a ser ama de casa y esposa ejemplar. Es una mujer madura práctica que con energía intenta recuperar el tiempo perdido.

Estos tres ejemplos nos muestran que en la actualidad la mujer madura se encuentra frente a la posibilidad de elegir múltiples opciones de vida, diferentes horizontes de desarrollo personal. Puede elegir continuar con sus rutinas, adecuarse a los otros o cambiar en la búsqueda de su realización, pero lo que no puede hacer es restarse. Es decir, no puede dejar de tomar decisiones porque aún sin decidir se decide, así sea mínimamente continuar siempre con lo mismo.

Entonces, teniendo en cuenta al cine como vehículo de reflexión personal, pensemos: ¿Qué rol queremos representar? ¿Cuál es el rol que adoptaremos en el escenario de la película de nuestra propia vida? ¿Queremos dedicarnos al cuidado de los otros, de la familia, por ejemplo? ¿Queremos trascender en nuestra profesión? ¿Queremos recuperar el tiempo perdido y empezar de nuevo? ¿Por qué no? Ese es nuestro desafío como mujeres. Buscar el camino de nuestra realización personal para vivir una vida plena.

Sandra Furelos

Periodista y docente
http://www.ellayelabanico.org/articulos/salud-emocional/749-el-cine-espejo-de-la-mujer-madura