“Nunca nos fuimos a dormir enojados”

“Papi, vení”, le dice Maria Luisa a su esposo Armando y lo abraza con ternura: un cariño que parece nuevo y relanzado, pero que tomó forma y se volvió sólido con el paso de los años. El matrimonio mendocino cumplió 70 años de casados y asegura que la clave para tanto tiempo ininterrumpido de convivencia ha sido mantenerse unidos, en primer lugar, y cuando hubo alguna pelea, reconciliarse cada noche.

Clarín
14/2/13

Armando Pizolatto (91) y María Luisa Musso (88) se casaron en Luján de Cuyo. Entonces el tenía 22 años y ella 19. Se conocieron a comienzos de los años ‘40, en un baile en un club. Tuvieron tres hijos y luego siete nietos y nueve bisnietos. Fueron de boda de oro, de plata, de platino y… de titanio.

“¿De qué se sorprenden?”, indaga María Luisa, como si fuera protagonista de una historia común, que no llama para nada la atención. La receta para permanecer juntos dice ha sido: “El amor, la unión y el respeto”.

Armando agrega un condimento, una pequeña clave: “Jamás nos fuimos enojados a dormir. Nos deseábamos las buenas noches y al momento nos reconciliábamos”.

Armando trabajaba para YPF y el matrimonio ha viajado mucho por el país y también por Chile. “Siempre nos mantuvimos juntos”, recuerda.

Hoy siguen codo a codo: comparten un monoambiente en una residencia para jubilados. “Cada día vamos a almorzar juntos y dormimos en la misma cama”, cuenta María Luisa, mientras teje crochet en un banco de madera y su esposo le hace compañía.

De su juventud, extrañan los bailes de los sábados por la noche. “A los dos nos gustaba mucho bailar, aunque ahora las reuniones son sólo para comer”, ironiza Armando. Sus hijos les han prometido una fiesta para celebrar las bodas de titanio. Esperan que haya baile.

Roxana Badaloni, corresponsal en Mendoza

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