“El tango es mi vida, y la milonga es pueblo, nene”

POR LUIS SARTORI

Mítica. Del conventillo y la pista de Atlanta llegó con su talento innato a París, Londres y la Casa Blanca. Junto a Copes conquistó el mundo. Es una leyenda. Y a los 78 aún deslumbra

Clarín
28-1-13

La dama, elegante, abre la puerta de calle de su departamento y recibe con una sonrisa luminosa. Fuma. Fuma en boquilla blanca. Fuma mucho: dos atados de Jóckey diarios. Sus míticas piernas –que jamás aseguró porque “yo sabía que nunca me iba a pasar nada” – escondidas por pantalones. Su caminar, distinto, único. Estilizada y pelirroja a sus 78, María Nieves Rego es una leyenda del tango: la más grande bailarina de la historia.

Hija de inmigrantes gallegos, nació en el Fernández, vivió en un conventillo, limpió casas desde los 9 años, nunca estudió baile… y formó con Juan Carlos Copes, tal vez el amor de su vida, la pareja tanguera del siglo XX. Con él bailó después de 15 años en la fiesta del Bicentenario: se habían separado profesionalmente en 1995, el punto final a un recorrido común que empezó a fines de los 40 –ellos, dos pichones– en la milonga de Atlanta, y que no paró hasta la cumbre del éxito y la fama. Juntos enhebraron hitos históricos: teatro de revistas (con Adolfo Stray); Caño 14 (con Troilo y Goyeneche); Las Vegas y Broadway; la Casa Blanca (estaba Reagan)… más París, Londres y Tokio una y otra vez, y cinco películas. Con “Tango Argentino” deslumbraron al mundo con su talento en los 80 y les abrieron una puerta gigante a los bailarines de tango que llegaron más tarde.

Entonces sobrevino el fin del matrimonio y, algo después, el de la pareja artística. Definitivamente en el Olimpo tanguero, ya sola, ella brilló en María de Buenos Aires en Brasil y acá en Tanguera.

Y en agosto último bailó “Patético” por Osvaldo Pugliese (del 48; hoy, su canción favorita) y fue a la vez homenajeada en el Mundial de Tango en el Luna Park, donde con Copes habían salido segundos en un concurso entre 300 parejas en el 51, aunque la gente igual los sacó en andas por la calle Corrientes. Aquel día empezaron a levantarse la estatua.

Decís que aprendiste mirando.

Lógicamente. Cuando yo era una muchachita joven no había maestros, no había academias. No sabés cómo se bailaba. Daba gusto. ¡Había cada milonguero que mama mía! Y lo lindo de esa época era que cada uno bailaba diferente. Nadie imitaba al otro. ¿Viste como los cantantes de las orquestas de antes, que los distinguías? Así era el bailarín. Buscaba su estilo.

¿Por qué se habrá perdido eso?

Porque después nos rajaron de las milongas.

¿Quién los rajó?

Y… cuando vino el rock a joder un poco. En los 60, un poquito antes… Entonces les convenía el rock para hacer plata. Nos fueron como barriendo.

¿Por qué creeé que la gente te tiene tanto cariño?

No lo puedo entender. Yo sé que salgo al escenario y la gente me aplaude. Parada, sin bailar. Cuando aparezco ya me aplauden. Y eso me transforma.

Te brillan los ojos.

Sí. Porque medio me emociono porque yo no me la creo. Una simple bailarina de tango, y que la gente te quiera tanto. Eso es ma-ra-vi-llo-so para mí… Te quería decir: yo estoy en bambalinas para salir, vos podés venir y tocarme la cola, y no me doy cuenta. Ya me transformé. Y pienso que esa transformación que me sube, de decir yo soy la mejor, y aparezco, eso parece que se lo doy al público. Porque hay una afinidad del público conmigo impresionante.

¿Te divertís al bailar?

Ahora sí, antes no. Cuando bailaba con Juan no, porque Juan era jodido, era muy exigente, no aceptaba que te equivocaras. El bailaba muy serio, todo contraído. Pero cuando me largué sola dije: soy más jovata que el muchacho que baila conmigo, entonces me voy a divertir. Y ahora como que me mofo de mí. Me río, me río…

¿Cómo aguantaste tantos años?

Tantos años… ahora lo pienso… ahora que soy grande digo: puta, qué boluda que fui. Bueno, todo lo que me pasó en la vida, la única culpable soy yo. Eso lo tengo claro. Porque todo me pasó por tonta, por no avivarme.

¿Qué no hubieras hecho?

Y… si volviera atrás no sería Juan Carlos Copes “con” María Nieves. Va a ser Copes-Nieves. Yo respeto mucho a Copes, para mí fue el mejor bailarín de tango, el que más cosas hizo por el tango en toda la trayectoria, muy innovador… Pero tal vez tuvo un gran error en no haberme explotado un poco más. En el sentido de darme más cosas para hacer. Otra cosa, si volviera para atrás: no le hubiera perdonado nunca un cuerno. Y le perdoné millones, porque era pintón como la puta madre. Y lo buscaban… yo reconozco que las minas lo buscaban.

¿Y a vos no te buscaban ellos?

Bueno, a mí también. Pero yo siempre iba atrás de él. Por boluda me pasó. No quería probar otras cosas. Fue mi decisión. Igual no me arrepiento. No importa: fui muy feliz también.

¿Te definirías exitosa o feliz?

Hoy día, te digo, exitosa. Porque adonde me presento yo, se viene todo abajo. ¿Eso no es éxito? La gente me ama. Me quieren cuando salgo, me tocan, me dicen no te mueras nunca. Y cuando yo les digo no voy a bailar más, (me dicen) no, María, aunque no bailés tenés que estar arriba del escenario. Y caminar…

En el último Mundial recomendaste menos aire y más piso.

Menos aire: menos circo. ¿Vos viste cómo bailan los chicos? Mamalo al piso. El tango es al piso. Es sentimiento, no acrobacia. Tenés que gastar mucha suela. Todo al piso, pero con el corazón así (hace gesto de un corazón grande con las dos manos) abierto. El tango de salón no tiene figuras, es caminando.

¿Qué te enoja?

Cuando las cosas me salen mal. Hablo del baile o de cualquier otra cosa.

¿Escuchás tango electrónico?

No me gusta al oído. No es tango.

¿Escuchaste a Los Beatles?

No me gustan. Me gustaban Los Bee Gees más que Los Beatles.

¿Qué es el tango?

Para mí es mi vida.

¿La milonga?

De ahí salí yo. Es pueblo, nene. Era la diversión de los pobres. Te hablo de mi época. Tal vez ahora no.

¿El pucho?

Riquísimo.

¿La felicidad?

Ohhh… el estar viva.

¿Amor?

…amor… no me sale nada.

Ahora voy por las personas. ¿Beba Bidart?

Una grande. Gran amiga mía, y gran bailarina de tango y actriz.

¿Tita Merello?

Mi ídola. La amo. La conocí, no la traté mucho pero… una divina.

¿Y Copes?

Un grande. Y un gran hombre también. Con sus virtudes y sus defectos, que todos los tenemos.

¿Añorás algo de otros tiempos?

Añoro muchas cosas. La forma de vida, la libertad de ir adonde quieras aunque seas mujer… ¿cómo negarle al corazón un poco de nostalgia?
http://www.clarin.com/sociedad/Maria-Nieves-milonguera-nacional_0_855514510.html