Memoria

Es la herramienta cognitiva fundamental, nuestro manual y diccionario vital

Por Eduardo Chaktoura
La Nación
Domingo 30 de diciembre de 2012

Nuestro mayor tesoro. La biblioteca que alberga todos nuestros aprendizajes. La prueba más fiel de quiénes somos. El testigo directo de nuestras ideas y emociones.

Más allá de la atención, la percepción y otras facultades básicas, la memoria es la herramienta cognitiva fundamental, nuestro manual, nuestro diccionario vital.

Fue el psicólogo William James quien supo hacer una distinción formal entre memoria primaria y memoria secundaria.

Memoria de escritorio, de mediano y largo plazo. Respectivamente, lo que necesito para las tareas de mi vida cotidiana, nuestras evocaciones, así como todo aquello que conservamos en el núcleo más íntimo e, incluso, inconsciente.

La memoria no es sólo lo que recordamos sino el diseño, la arquitectura y el proceso de nuestra mente, de nuestra historia, de la historia de una relación, de la historia de los pueblos.

¿Qué y cómo hemos aprendido de nosotros y del mundo? ¿Qué y cómo habremos aprendido cada uno de nosotros frente a una misma historia o experiencia? ¿Quién recuerda más o mejor? ¿Qué somos capaces de recordar unos y otros?

La memoria es selectiva, cada quién sabrá (o podrá) qué quiere recordar.

Cierto es que, por más esfuerzo que hagamos, la memoria también es traicionera. Puede inhabilitarnos la llave o embarrarnos la cancha para llegar a encontrar lo que buscamos (memoria implícita), así como puede echarse a andar verborrágica y sin miedo (memoria explícita). Incluso, puede llegar al extremo de salir de paseo en escoba a ventilar aquello que intentamos guardar bajo siete candados.

¿Qué preferimos olvidar? ¿Qué recuerdos son capaces de escapársenos de debajo de la alfombra? ¿Cuáles son tus olvidos más frecuentes?

¿Qué escribiríamos a la hora de publicar nuestra autobiografía, nuestras memorias?

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