La importancia de una sexualidad responsable

HIV: LOS ADULTOS MAYORES NO SE CONSIDERAN EN RIESGO

En los últimos años aumentó la incidencia de nuevos casos de HIV en personas mayores de 50 años. La comercialización de drogas contra la impotencia prolongó la vida sexual, pero aún los mayores se resisten al uso del preservativo.

POR NATALIA MUÑIZ
Diario Popular
16-12-2012

Dado el aumento de la expectativa de vida, los avances en la medicina que permiten un envejecimiento activo y saludable y la comercialización de drogas contra la impotencia, los adultos mayores prolongaron su vida sexual. Sin embargo, el uso del preservativo aún sigue siendo resistido por este grupo, se mantienen prejuicios y falta conciencia sobre la importancia de una sexualidad responsable.

“Es un gran desafío. Desde hace 10 años estamos viendo una incidencia en nuevos casos de personas que tienen diagnóstico de HIV después de los 50 años. Del 7 por ciento en 2004 subió al 12 por ciento en 2008, un 5 por ciento más entre los nuevos casos. Si bien es poco, es una tendencia que está aumentando. Y en Estados Unidos trepa al 20 por ciento”, señaló la médica infectóloga Patricia Patterson, de la Fundación Huésped, quien trabaja con adultos mayores.

En declaraciones a este diario señaló que en parte se debe a que “en el ’98 se autorizó el sildenafil como medicación que mejora la potencia sexual, por lo cual las personas mayores prolongaron la vida sexual pero no tienen la conducta del uso del preservativo y tampoco se consideran en riesgo”.

Al respecto la profesional destacó que “las personas mayores no tienen esa conducta porque en su juventud estaba mal visto usar condón, estaba asociado con las trabajadoras sexuales, incluso era de macho volver a casa con una sífilis”.

Además muchos mayores “todavía piensan que el riesgo está en las personas homosexuales, en las trabajadoras sexuales, en usuarios de drogas o en relaciones promiscuas y no es así, no importa con cuántas personas tengas relaciones, sino que se use el preservativo”.

En este marco, Patterson advirtió que “las mujeres de 50 años y más están en riesgo, por la misma biología, porque la escasa cantidad de hormonas reseca las mucosas, la fricción las irrita más, se generan pequeñas heridas y son más propensas” a contagiarse.

Sin embargo, señaló que “hay otro punto, hay mujeres mayores, con matrimonios de 30 años o más, que se enteran que tienen HIV cuando van a donar sangre, y se contagiaron porque sus maridos abrieron la pareja, pero como el hombre no se consideraba, no usó preservativo, y luego contagió a su esposa”.

“Esto genera un gran resentimiento. Muchas veces son mujeres que no salieron de sus casas, tuvieron una vida sana, nunca fumaron, no tomaron alcohol, se cuidan en las comidas, hacen actividad física, nunca tuvieron otra pareja, su marido fue su primer novio y se terminan enterando que tienen HIV cuando van a donar sangre. Cuestionan por qué no me cuidó, por qué no usó preservativo -al abrir la pareja-. Hay que tomar conciencia que se pone en riesgo la vida de una tercera persona”, manifestó.

Por otra parte, comentó que hay otros casos de mujeres que “se divorciaron y comienzan a tener relaciones sexuales con hombres con quienes van y vienen y tienen la certeza que no le es fiel, porque cada vez que se separan hace alarde que anduvo con otras mujeres, y sabiendo que están jugando con fuego no usan preservativo y cuando se infectaron lloran a mares porque sabían que les podía pasar”.

Recuadro: “Invisible ante la sociedad”

La médica infectólogoa Patricia Patterson sostuvo que “otro problema es que el HIV en adultos mayores está invisible ante la sociedad y los profesionales de la salud”.

“Es muy freucente que una persona mayor de 50 años o más que tiene HIV se enferme de neumonía, haya pasado por varios diagnósticos, vaya de médico en médico, y a nadie se le ocurrió pensar que puede estar teniendo enfermedades marcadoras de SIDA”, destacó.

Al respecto indicó que “la mayoría de los diagnósticos de HIV en personas mayores son tardíos, se hacen cuando enferman o internan, y es grave porque el médico no habló de sexualidad con su paciente, quién no se consideraba en riesgo, pudo haber contagiado a la pareja y a otras personas”.

“El profesional en cuanto el paciente viene y le dice que quiere usar viagra, tiene que hablar de sexualidad, preguntar qué hace para protegerse, si usa preservativo. Y también en las familias hay que empezar a hablar de sexualidad, no solo con los jóvenes, sino con los mayores también, porque los mayores jamás hablaron de sexualidad ni en su casa, ni en la escuela”, señaló la profesional de la Fundación Huésped.

En tanto, advirtió que “muchas veces abren la pareja, pero no se consideran en riesgo porque ellos están casados, como si el hecho de estar casados quitara el riesgo, y son pautas culturales, hay que insistir con el uso del preservativo”.

Tasa de HIV por 100 mil habitantes por sexo y grupo de edad a partir de los 50 años, Argentina. Años 2001-200 y 2009-2010

Años 2001-2002

Edad Varones Mujeres
50-54 15,8 5,4
55-59 10,9 3,1
60-64 7,7 1,4
65-69 3,3 1,1
70 o más 2 0,1

Años 2009-2010

Edad Varones Mujeres
50-54 20,6 7,6
55-59 15,6 6
60-64 11,4 2,7
65-69 4,6 1,1
70 ó más 1,8 0,2

Fuente: Boletín N° 29 sobre VIH-SIDA en Argentina, diciembre 2012, Dirección Nacional de SIDA y ETS, Ministerio de Salud de la Nación.

Recuadro: Los datos en Argentina

En el último boletín sobre HIV-Sida en Argentina, la Dirección Nacional de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual señaló que la epidemia en el país “se estabilizó” desde hace al menos cinco años:

Se siguen diagnosticando anualmente alrededor de 5.500 personas con VIH.
Se infectan alrededor de 100 niños/as por transmisión vertical.
Fallecen aproximadamente 1.400 personas por Sida al año.
Pese al “amesetamiento” de los indicadores, el análisis de las notificación epidemiológicas advierte algunos cambios en la distribución de los nuevos casos de VIH: ascenso de la razón hombre/mujer, incremento de la proporción de diagnósticos de varones que se infectaron por relaciones sexuales con otros varones y aumento de los diagnósticos tardíos.
Se estima que en el país viven alrededor de 110.000 personas con VIH, 4 de cada 1.000 jóvenes y adultos están infectados con el virus y el 40% desconoce su condición.
De las 5.000 personas en promedio diagnosticadas con VIH cada año, el 90% de las mujeres y el 88% de los varones se infectaron durante una relación sexual sin protección. Entre los hombres, el 48% se infectó durante una práctica con una mujer y el 40%, con otro varón.
El 27% de los varones y el 25% de las mujeres acceden al diagnóstico en estadios avanzados de la infección.
Al comparar los períodos de 2001-2001 y 2010-2011, se observa un aumento en la proporción de los diagnósticos en las personas de más de 40 años para ambos sexos.
En los últimos dos años, la mediana edad de diagnóstico fue de 34 años para los varones y de 31 para las mujeres.
La razón hombre/mujer va en aumento a medida que crece la edad de las personas que reciben el diagnóstico de VIH.
Los grupos de 15-24 años y de 25-34 años se mantienen por debajo de 2 varones por cada mujer con diagnóstico de VIH, a diferencia de los grupos de 35-44 años y de 45-54, que se encuentran por encima.
En Argentina, se distribuye en forma gratuita el Tratamiento Antirretroviral (TARV) para aproximadamente 50 mil personas. De éstas, el 69% recibe los medicamentos de parte del sistema público de salud.

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