Crecen casos de VIH en mayores de 45

En la última década, se triplicaron las nuevas infeccciones en este grupo etario. Los médicos lo atribuyen a una mayor actividad sexual por el Viagra y a la negativa de usar preservativo.

Por R.P.
Perfil
01/12/12 –

“Fui a donar sangre y me dijeron que era VIH positivo. Fue como una bomba.” Andrea es una abuela de 63 años, que se casó joven y se dedicó a su familia. En su mente, el sida ni siquiera existía. “Me largué a llorar… no lo podía asimilar. Quería bajar los brazos, sentía que mi vida ya no valía nada”, relata. El diagnóstico llegó hace siete años, pero se nota que sigue siendo una herida abierta en la familia. “Quien me transmistió la enfermedad fue mi marido. Estamos casados desde hace 35 años”, dice, y agrega que lo perdonó y que están atravesando juntos el tratamiento.

Andrea habla de “ese problema”, nunca del sida, una pandemia que, aunque no se la nombre, avanza donde menos se la espera: entre los adultos mayores. Según el último informe del Ministerio de Salud de la Nación presentado ayer, en la última década se triplicaron los casos de VIH en personas mayores de 45 años. Pasaron de ser el 7% de los nuevos infectados en 2001, a representar el 20% en los últimos dos años.

“Se está infectando gente de más edad”, advirtió Carlos Falistocco, responsable de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual del Ministerio. Y este fenómeno no es local: la OMS viene alertando desde hace tiempo que las personas mayores de 50 años con VIH van en aumento, porque son “menos propensas a usar preservativos”.

“Si bien no se trata del grupo de mayor riesgo, está mostrando una incidencia cada vez más alta, año tras año”, subrayó la infectóloga Patricia Patterson, investigadora de Fundación Huésped.

Sexo inseguro. La revolución del Viagra mejoró y prolongó la vida sexual de los adultos mayores. “La gente vive cada vez más años, la calidad de vida es muy buena, ¡y tienen sexo!”, afirmó Patterson. Se casan, se separan, se juntan y mantienen relaciones sexuales hasta entrados los 80 años. El problema, según los especialistas, es que cuantos más años tienen menos se cuidan: “Descartan el preservativo porque creen que no están en riesgo, no se sienten jóvenes. Es una enfermedad que asocian a la promiscuidad, a la homosexualidad, a las drogas o a la prostitución”, describió Patterson. Las campañas de prevención dirigidas a los adolescentes no ayudan a contrarrestar esta creencia.

Los mitos que los mayores de 50 sostienen en torno al preservativo también influyen. “En su época, se usaba sólo para cuidarse del embarazo”, explicó Adrián Sapetti, miembro directivo de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Aparte, muchos admiten que los deserotiza colocárselo. “Creen que no van a tener una buena erección”, expresó Patterson. Por último, lo asocian a la desconfianza: usarlo está implicando que alguno de los miembros de la pareja está infectado. De esta forma, la mayoría de los adultos mayores llega tarde al diagnóstico. “La mitad no sabe que tiene sida y los que llegan al diagnóstico ya están enfermos”, indicó Patterson. Relató que en el Hospital Fernández está siguiendo un grupo de más de 500 pacientes y que la mayoría se enteró de que era VIH positivo al hacerse un estudio de sangre por un síntoma, como toxoplasmosis, meningitis, hongos o neumonía. Sucede, además, que las manifestaciones del sida en las personas más añosas se confunden con otros signos típicos de la vejez. “Pasan por tres o cuatro médicos distintos antes de llegar al diagnóstico. El VIH directamente se descarta, no se lo tiene en cuenta”, lamentó.

El diagnóstico suele vivirse como una tragedia. “La vergüenza es muy frecuente. No pueden entenderlo, porque siempre lo vincularon a la promiscuidad”, explicó Patterson. ¿Cómo revertir esta situación? “Primero, hay que insistir en el diagnóstico. Usar todas las herramientas a mano para ofrecer el test de VIH a estas personas. Que los médicos no esperen que el paciente se lo pida. Segundo, dirigir campañas específicas para este grupo, para que se sienta representado e identificado con la enfermedad. Es una población en la que rara vez se ha trabajado”, enumeró Falistocco. No están en la televisión, no están en las campañas… pero sí en la realidad de las estadísticas. Y eso preocupa.

Magic Johnson, a veinte años del anuncio

Hace veinte años, un anuncio sorprendía al mundo del deporte. El basquetbolista estadounidense Earvin “Magic” Johnson confesaba públicamente que era portador de VIH, justo en pleno auge de su carrera en los Lakers y en momentos en que la enfermedad era percibida como un flagelo de la comunidad masculina gay. Esa confesión es hoy el tema principal del documental El anuncio, estrenado en marzo por ESPN, donde el propio Johnson habla sobre el mal. “A partir del diagnóstico mi vida cambió”, confesó Magic. En el film relata que el momento más difícil fue el trayecto desde el consultorio médico hasta su casa, para contarle a su esposa, embarazada, la noticia. Más tarde, se confirmaría que ni ella ni el bebé estaban infectados. Magic nunca quiso ocultar su condición; insistía en que necesitaba “salvar la mayor cantidad posible de vidas”. Hoy tiene 52 años y es un exitoso hombre de negocios, que se dedica a concientizar acerca del VIH. En el film el deportista concluye: “En la vida se gana y se pierde, es inevitable que suceda. Lo que no es aceptable es renunciar”.

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