¿Quién dijo que después de los 65 años acaba todo?

El doctor Gerardo Fabre dictó el taller “Una mirada gerontológica desde los equipos de medicina general”. El adulto mayor necesita integración social y comunitaria, más allá de la atención médica. “La tercera edad es una condición humana muy compleja”, sostuvo.

La Gaceta
Lunes, 19 de Noviembre de 2012
(publicada por Mayores en Movimiento)

No se envejece igual en cualquier sociedad del mundo, en cualquier cultura. En países orientales y africanos los viejos son aún respetados y considerados sabios. En las sociedades industriales, de alto consumo, todo lo viejo debe ser renovado: se tira y se compra nuevo. A los adultos mayores no los tiran -claro está- pero los reemplazan por jóvenes recursos humanos valorando la fuerza y la vitalidad en desmedro de la sapiencia y de la serenidad que dan los años.

“Con los seres humanos no podemos hacer lo mismo que con las cosas viejas: no podemos abandonarlos o aislarlos porque los destruimos. Tenemos que integrarlos con los jóvenes, sobre todo a los que viven en ciudades, porque en la zona rural del país aún son respetados. Debemos darles una vida productiva, feliz, aprovechando sus capacidades y conocimientos aunque tengan algunas limitaciones propias de la edad”, aconsejó el doctor Gerardo Fabre. Él participó en el XXVII Congreso Nacional de Medicina General en Tucumán.

El santafesino Fabre es médico generalista, capacitado en gerontología y salud pública. Dirigió el taller para médicos y enfermeras “Una mirada gerontológica desde los equipos de medicina general”. Luego mantuvo una charla con LA GACETA.

¿Cómo debe abordarse la atención del adulto mayor desde la atención primaria de la salud?

– En la atención primaria de la salud (APS) el adulto mayor tiene que recibir una asistencia interdisciplinaria y multidimensional, con participación de la familia, la comunidad, los médicos, las enfermeras, las asistentes sociales y los agentes de salud. La tercera edad es una condición humana muy compleja y no hay una única receta para abordarla.

– Se avecina un futuro con poblaciones envejecidas.

– Nuestra población está envejeciendo: baja la tasa de natalidad y aumenta la de longevidad. Esto está ocurriendo en el Primer Mundo y en los países en transición epidemiológica y demográfica como el nuestro. Cada vez tenemos más jubilados y menos aportantes. Está en crisis la institución mundial del pensionado. Antes había un jubilado por cada nueve aportantes, pero esa relación va cambiando: uno a cinco, uno a cuatro, uno a tres… – ¿Cómo se sostendrá esta nueva estructura? – La gente mayor incrementa los costos de salud. La gente vive más años, llega a mayor edad con mejor calidad de vida pero también con grandes síntomas de dependencia: necesita de otras personas hasta para realizar las actividades mínimas de la vida cotidiana. Esto demandará un costo social importantísimo: más atención médica, de medicamentos, de especialistas, de alimentación, de personal capacitado en actividad física para la tercera edad, en laborterapia…

-¿En qué condiciones llegamos a la tercera edad?- El 50% de los sujetos llegaremos a los 85 años de vida, pero con deterioro cognitivo, con síntomas incipientes de demencia, con problemas de movilidad, de incontinencia, pero sobre todo con tristeza y muchísima depresión… – ¿Depresión en la gente mayor?- Sí. Vamos a ver morir muchos seres queridos. Podemos sufrir una de las pérdidas más grandes del ser humano: invertir la ley de la vida. Se morirán los jóvenes antes que los viejos. Y esto es destructivo para el ser humano…. – Y la causa es la crisis de este siglo… – Por supuesto. La crisis económica que vive el mundo desarrollado aumentó la tasa de suicidio, no solo por depresión sino también por infartos, ACV y otras enfermedades. Lo único que baja es la tasa de accidentes de tránsito: el sueldo no alcanza, la gente vende el auto y usa el transporte público. Europa está viviendo hoy lo que ya vivió nuestro país en 2001-2002, cuando la tasa de mortalidad por males cardiovasculares había aumentado un 30%. En Rusia pasó lo mismo: la Perestroika liberó el antiguo sistema y aumentaron las tasas de mortalidad y los rusos disminuyeron en siete años la expectativa de vida. Fue una crisis económica brutal… Europa sufre el fenómeno de los suicidios y pronto reemergerán enfermedades infecciosas que creíamos controladas (tuberculosis, paludismo, dengue, fiebre amarilla, sida y otras). También aumentará la desnutrición. -¿Cuál es la situación de nuestros jubilados? – En 2001, la violencia, el abandono y la falta de cobertura desestructuró toda la sociedad. Hoy tenemos 5,5 millones de jubilados y pensionados y todos reciben atención médica integral del PAMI. Se entrega ayuda alimentaria a los ancianos sin recursos, remedios gratis para las enfermedades crónicas y gozan de importantes descuentos en los demás fármacos. Los afiliados tienen hospital de día y centros de día, vacunación contra la gripe y la neumonía, un programa de prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes y de planes de ejercicios físicos, colonias de vacaciones, actividades recreativas (yoga, tango, artesanías, etc) y clases de nutrición. El gobierno destina muchos recursos y a diario vemos los resultados: mejoró la vida y la expectativa de vida de los pacientes añosos.

– ¿Qué necesitará el PAMI en un futuro cercano?

-Desde el punto vista gerontológico, los médicos generalistas observamos que hay que integrar la atención médica con todas las disciplinas paramédicas. El PAMI tendría que pensar en la financiación de un sistema de enfermería domiciliaria y comunitaria, de agentes de salud en terreno y de un plan de capacitación para cuidadores. No olvidemos que el viejo que vive solo y encima está desvalido es víctima de violencia familiar, de maltrato por parte de las personas que los cuidan y hasta de despojo de sus bienes económicos.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/521029/tucumanos/quien-dijo-despues-65-anos-acaba-todo.html