Melanoma: diagnosticar a tiempo es cuestión de vida o muerte

Se trata de uno de los pocos tumores malignos cuyas tasas de incidencia y mortalidad están en aumento en muchas partes del mundo. La exposición al sol sigue siendo el principal factor de riesgo. La importancia de visitar al especialista para que el diagnóstico llegue en las etapas iniciales de la enfermedad

infobae.com
15-10-2012

El melanoma cutáneo es uno de los pocos tumores malignos cuyas tasas de incidencia y mortalidad están en aumento en muchas partes del mundo, particularmente en la población de raza blanca. El número de defunciones por melanoma cutáneo y la cantidad de casos nuevos que se diagnostican, dependen de la exposición a radiaciones ultravioletas (como principal factor de riesgo) y de las medidas de prevención existentes.
Tal como refiere el Consenso Nacional Inter-Sociedades sobre Melanoma Cutáneo, en nuestro país, la mortalidad por esta causa aumentó gradualmente, llegando para el período 2000-2004 a un promedio de 2.471 muertes/año (con una tasa de mortalidad de 1,3 defunciones /100.000 personas) con variaciones entre jurisdicciones.
Éste es una forma de cáncer de piel caracterizada por el crecimiento descontrolado de las células productoras del pigmento de la piel (melanocitos). Pese a que el melanoma en general es curable cuando es tratado en estadios tempranos, es de difícil tratamiento en etapas tardías.
Los principales factores de riesgo de desarrollar melanoma son ser de raza (piel blanca, cabellos rubios o rojizos y ojos claros), la edad y el sexo (adultos mayores, con ligero predominio por el sexo masculino), antecedentes familiares de melanoma, historia personal de melanoma u otros cánceres cutáneos no melanoma (carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular), fotosensibilidad, dificultad para broncearse, haber recibido exposiciones solares intensas de tipo intermitente, fotoprotección inadecuada, antecedentes de quemaduras solares (especialmente durante la niñez y la adolescencia), tratamientos fototerápicos previos (PUVA, UVB, etc.) o uso frecuente de gabinetes de bronceado (camas solares).
El doctor Fernando Stengel, jefe del Servicio de Dermatología del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic), manifestó que “el melanoma metastásico es la forma más grave de la enfermedad, y ocurre cuando el cáncer se extiende desde la superficie de la piel hasta alcanzar otros órganos, como los nódulos linfáticos, los pulmones, el cerebro y/u otras áreas del cuerpo. Algunas células malignas son capaces de evadir la vigilancia del sistema inmunológico, permitiendo así la proliferación de tumores”.
Durante décadas, el melanoma metastásico fue considerado de difícil tratamiento. Pese a que su detección precoz y las campañas de concientización llevaron a una mejora en el pronóstico en los últimos años, todavía existe un número significativo de pacientes que lamentablemente fallece por esta enfermedad. “El melanoma metastásico es una enfermedad muy agresiva y su tratamiento es un gran desafío”, agregó la doctora Gabriela Cinat, jefa del Área de Melanoma y Sarcoma del Servicio de Oncología Clínica del Inst. A. Roffo.
Novedad terapéutica para el melanoma metastásico
Recientemente, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó una nueva alternativa terapéutica para el tratamiento de pacientes con melanoma no extirpable o metastásico. Se trata del ipilimumab que demostró una mejoría significativa en la sobrevida global de los pacientes, según los resultados de un estudio clínico en fase 3, pivotal, aleatorio y a doble ciego3.
En opinión de la doctora Cinat, “es la primera vez que los oncólogos disponemos de una alternativa terapéutica para el tratamiento del melanoma no extirpable o metastásico probada en un estudio clínico aleatorio, en fase 3, capaz de prolongar significativamente la vida del paciente”.
Ipilimumab, que fue estudiado en un ensayo clínico pivotal, en fase 3, en pacientes con melanoma no extirpable o metastásico, logra activar y favorecer la proliferación de las células T del sistema inmunológico a través del bloqueo de la interacción entre el CTLA-4 (un regulador negativo de la actividad de las células T) y dos ligandos, el CD80 y CD86.
La aprobación se basa en un estudio en fase 3, a doble ciego, aleatorio, realizado sobre 676 pacientes con melanoma no extirpable o metastásico, que habían sido tratados con uno o más de los siguientes compuestos: interleukina-2, dacarbazina, temozolomida, fotemustina, o carboplatino .
Tal como se publicó en el New England Journal of Medicine, las curvas de sobrevida según el método de Kaplan-Meier, muestran una tasa de sobrevida al año del 44 y 46% en los grupos de pacientes tratados con ipilimumab versus un 25% en el grupo que recibió una vacuna con el péptido gp100. La tasa de sobrevida estimada en 2 años fue del 22 y 24% en los grupos tratados con ipilimumab versus un 14% en el grupo con gp1003.

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