La encrucijada de la seguridad social en América latina

En América Latina y el Caribe más de 70% de la población en edad de trabajar no contribuye con ningún sistema de pensión. Es un dato abrumador en una región donde las tasas de natalidad se desploman y el envejecimiento de la sociedad no tiene precedentes. En este escenario, tenemos el reto de avanzar hacia un cambio de paradigmas cuando hablamos de la seguridad social.

POR ELIZABETH TINOCO DIRECTORA REGIONAL DE LA OIT PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Clarín
16-10-2012

Las últimas estimaciones de la OIT indican que solamente 27,6% de las personas entre 15 y 64 años cotizan para su pensión en la región. Pero la verdad es que todos envejecemos, y todos necesitaremos un ingreso para esquivar la pobreza a una edad avanzada. Por otra parte la brecha de cobertura en la protección es significativa, pues 40% de los mayores de 65 años no reciben ningún tipo de pensión. La proporción es similar para los servicios de salud de la seguridad social. Además, debemos considerar que los sistemas de protección social deben apuntar a otros grupos vulnerables de la población. En este contexto, la seguridad social debe ser una herramienta para luchar contra la pobreza y la exclusión social.

La baja proporción de personas que logran contribuir una parte de sus ingresos nos indica que será imposible financiar los sistemas de seguridad social solamente con cotizaciones personales, más aún si habrá cada vez más adultos mayores y menos jóvenes. Es indudable que corresponde un papel al Estado así como a la sociedad en su conjunto. Los sistemas de seguridad social basados exclusivamente en regímenes contributivos son ideales pero pertenecen al pasado, y ahora es necesario generar opciones no contributivas también.

Desde las Naciones Unidas se ha abordado el desafío de la brecha en seguridad social con una propuesta que busca maximizar la cobertura hasta hacerla universal, mediante un uso eficiente y creativo de los recursos disponibles. Se llama la iniciativa del Piso de Protección Social , y busca combinar la garantía de un ingreso básico para todas las personas con la prestación de servicios esenciales , por ejemplo en salud.

Durante la crisis internacional, en los países donde se sintieron efectos más moderados y donde la recuperación fue más rápida, las medidas de protección social tuvieron un efecto positivo, pues permitieron mantener la demanda y contribuyeron a la productividad laboral.

La seguridad social beneficia a las personas, a las comunidades, a los lugares donde trabajan o viven y por lo tanto actúan como estabilizadores económicos.

En cierto sentido estamos en una encrucijada. Enfrentamos el dilema de parchar sistemas que no han funcionado bien nunca y que serán sobrepasados , o seguir el camino de iniciativas que contribuyan al bienestar ciudadano como base de sociedades económicamente más competitivas y socialmente más inclusivas.

Sin protección social adecuada será imposible tener sociedades de calidad capaces de plantearse con éxito la globalización.

http://www.clarin.com/opinion/encrucijada-seguridad-social-America-latina_0_793120722.html