Adultos mayores: derechos antes que asistencia

La Dirección Nacional para Adultos Mayores (DINAPAM) antepone los derechos a la asistencia para hablar de personas de cierta edad. Desarrollan a tal fin acciones como incorporar la voz de las y los adultos en las notas, no asexuar (presuponer que no ejercen su sexualidad) e incorporar el género.

Durante este mes, DINAPAM y organismos provinciales y municipales distribuyeron folletos, pegaron afiches, organizaron charlas, caminatas, proyecciones, seminarios y talleres en diferentes ciudades de todo el país con el objetivo de sensibilizar sobre la temática.

En Argentina residen actualmente 5.725.838 personas mayores de 60 años, lo que significa un 14,3% de la población general y convierte al país en uno de los más envejecidos de toda la región de Latinoamérica y el Caribe.

Las comunicadoras Paula Chinellato y Mariana Rodríguez, a cargo del taller para periodistas que brindó la Dirección Nacional para Adultos Mayores (DINAPAM), destacaron la necesidad de “incorporar en la comunicación un enfoque de derechos”, a fin de contrarrestar la desinformación que campea en la cuestión.

“Esto implica construir e interpelar al adulto mayor como sujeto de derecho y no como sujeto de asistencia”, señalaron, y detallaron acciones concretas para este fin como incorporar la voz de las y los adultos en las notas, no asexuar (presuponer que no ejercen su sexualidad) e incorporar el tema del género.

También destacaron la importancia de informar datos y contextos acerca de la vejez, para evitar las notas que refieran a “fenómenos” como un adulto que corre maratones o que escribe.

“Una persona no tiene por qué perder la capacidad de escribir porque tenga 70 años, ni es un superhéroe por correr; hay muchos adultos que hacen estas actividades y a veces brindar cifras permite contextualizar que no son casos aislados”, explicaron.

Presente en la capacitación, la directora nacional de Adultos Mayores, Mónica Roqué, señaló un error común que se comete en los medios: denominar a los adultos como “abuelos”.

“Decirle abuelo o abuela a una persona es limitarlo a su rol familiar privado, es despersonalizarlo, excluirlo de cualquier otro lugar como ser pareja, trabajador o amigo. Por eso es importante cuidar las palabras, a pesar de que en éstas pueda haber una buena intención”, indicó Roqué.

La capacitación a periodistas y comunicadores, que incluyó un completo panorama de la situación de los mayores en Argentina y una exposición de Iacub acerca de las formas más comunes de prejuicios, fue parte de las acciones que la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia realizó dentro de la Campaña Nacional del Buen Trato hacia los Mayores.

“Generar un buen trato tiene un gran sentido para los adultos mayores porque mejora su eficacia, confianza y promueve el desarrollo de metas”, detalló Iacub.

E indicó que en un estudio realizado en Estados Unidos en cuatro universidades diferentes se determinó que “los adultos que tienen una mejor concepción sobre su propio envejecimiento viven siete años y medio más que aquellos que tiene una idea negativa”.

“Encaramos esta campaña del buen trato en lugar de la prevención del abuso y maltrato porque queríamos involucrar a toda la sociedad”, explicó el secretario de Infancia, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner.

Y añadió: “No todas las personas perciben que pueden realizar malos tratos porque la mayor parte de estos son prejuicios que están implícitos, es decir, todavía no se leen como tales; por eso la campaña fue por lo positivo e intenta ser un pequeño aporte para un cambio cultural”.

Prejuicios sobre la vejez

El psicogerontólogo Ricardo Iacub explicó que la vejez “es una construcción social porque es lo que una sociedad determina acerca de quiénes son los viejos y sobre esto actúan prejuicios preformativos”.

La asociación de vejez con enfermedad es uno de estos prejuicios más comunes y, según Iacub, “solo un ínfimo porcentaje de los adultos mayores poseen enfermedades que les impiden ser autoválidos, como la demencia senil o alzheimer”.

Docente de la cátedra de “Psicología de la Tercera Edad y Vejez” de la Facultad de Psicología de la UBA, Iacub describió: “Cuando uno pregunta en clase qué porcentaje de mayores vive en residencias de larga estadía, los alumnos responden cifras cercanas al 50% y en la Argentina sólo el 1,5% de los mayores están institucionalizados”.

“Las representaciones sociales a veces son más fuertes que la realidad; es decir, existen prejuicios como que la persona mayor es enferma, débil, senil o depresiva y nada de esto tiene correlato con la realidad. Los medios, sin embargo, reproducen estos estereotipos”, señala.

http://www.prensa.argentina.ar/2012/10/28/35409-adultos-mayores-derechos-antes-que-asistencia.php