Ya no es “para toda la vida”: cada vez se separan más abuelos

La tendencia aún genera rechazo: muchos lo viven como un atentado contra la familia

Clarín

28-9-2012

Aferrados a viejos paradigmas y a la idea de que “uno se casa para toda la vida”, el divorcio entre mayores de 60 años nunca fue algo frecuente. En ese momento de la vida, en cambio, cuando la pareja flaquea suele aparecer atravesada por la resignación: “Ya está, ¿40 años de matrimonio y me voy a separar a esta edad?”. Pero algo de eso comenzó a cambiar . En las estadísticas sobre divorcios en la Ciudad es visible: entre los hombres, el pico más alto de divorcios por partida doble aparece después de los 60 años (representan casi el 30% del total de reincidentes). Las doblemente divorciadas post 60, en cambio, son el 15% del total.

“Las estadísticas internacionales sobre divorcios muestran que existen tres picos en diferentes momentos de la relación . Alrededor de los 5 años de matrimonio –cuando aparecen diferencias en la organización familiar vinculadas a la crianza del primer hijo–, a los 20 años de casados, y cuando los hijos crecen y se van y la pareja se queda sola”, describe Enrique Rozitchner, psiquiatra, psicoanalista y autor del libro La vejez no pensada . Esta última etapa, ya sin hijos que motorizan la dinámica del hogar y llenan los espacios, puede ser crítica. “Cuando la pareja vuelve a convivir sola tras la partida de los hijos, suelen aparecer las incompatibilidades y agudizarse las diferencias . Si el modelo de esa pareja fue sólo ‘pareja reproductora familiar’ pierden aquello que los ha unido. Si no se renuevan los vínculos sexuales, los intereses y los proyectos, pueden terminar tomando caminos diferentes”, explica. Si a eso se suma la llegada de la jubilación, la ausencia de nuevas actividades y la condena a quedarse todo el tiempo en casa, el terreno está fértil para batallas.

Pero lo interesante es que “ahora hay menos hipocresía ante los malos matrimonios ”, señala el psiquiatra. El aumento de la expectativa de vida es un dato central: si antes a los 60 o 65 años muchas parejas se resignaban a envejecer juntas aún cuando sostenían amantes o habían dejado de elegirse, hoy la expectativa de vida de la mujer porteña es de 80 años y la del hombre, de 76 años. Entonces, a los 60 sobra vida para animarse a terminar para volver a empezar .

Así, el fenómeno de divorcios entre mayores es mundial: se los llama silver divorcees , es decir, “divorciados de plata” (como las bodas de plata, sí, pero todo lo contrario). Y son parte de un grupo decidido a tomar una decisión dura. Dice Rozitchner: “Si bien el divorcio entre mayores genera rechazo –que los abuelos se separen se vive como un atentado contra la familia – hay quienes deciden romper con el modelo tradicional de casarse para toda la vida y afrontar esa realidad. Es, de alguna manera, una forma de salir del closet ”

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