Hora pico: un enemigo que impacta en la salud

POR VALERIA ROMÁN

Diferentes estudios afirman que el riesgo de padecer infartos, ACV y otras dolencias aumenta en el momento de ir y volver del trabajo. Cómo mantenerse a salvo

Clarín
2.9.12

Sabe que tiene que llegar a las 9 en punto al trabajo, pero debido a las horas trasnochadas por ver televisión, el despertar fue tardío. Toma el desayuno a las apuradas y sale con su auto desde Martínez recién a las 7.50. Pone la radio a todo volumen. Enciende el celular, un cigarrillo y se queda manejando con una sola mano hacia Capital. Al rato, escribe un mensaje de texto. Percibe que su carril no avanza tan rápido como quisiera y se cambia al otro. Hasta que se da cuenta que todo avanza muy lento, a 20 por hora, siente que cae –una vez más– atrapado en el agujero negro de la hora pico, y no tiene escapatoria.

Millones de conductores enfrentan todos los días el mal momento de la hora pico en el ingreso y el egreso a Buenos Aires. A su manera, también lo sufren los que viajan como pasajeros en colectivos, trenes y subtes (con servicios cada vez peores). Todos se encuentran con que para trabajar y sobrevivir pagan no sólo el peaje en las autopistas, sino también un costo en sus cuerpos, confirmado científicamente. Vivir embotellamientos y soportar los ruidos del tránsito durante la llamada hora pico –según la socióloga Sakia Sassen, “la hora en que la ciudad habla”– aumenta el riesgo de padecer diferentes trastornos físicos y mentales.

Por empezar, el tránsito afecta al sistema cardiovascular. “Puede aumentar la frecuencia cardíaca, causar arritmia y elevar la presión arterial en personas con predisposición”, afirma Jorge Lerman, jefe de cardiología del Hospital de Clínicas de la UBA y presidente de la Fundación Cardiológica Argentina. Varios estudios científicos asocian el tránsito con problemas del corazón. Uno de ellos, realizado por la institución Helmholtz Zentrum München de Alemania, reveló en 2009 que las personas que conducen o viajan tienen 3,2 veces más riesgo de sufrir un infarto a largo plazo en comparación con las que no se exponen al tránsito. Otro trabajo que se llevó a cabo en Dinamarca con 57.000 personas y se dio a conocer recientemente en la revista PLOS también señaló que la exposición al ruido del tránsito estaba asociada a un aumento del 10% en el riesgo de padecer infartos.

También el cerebro puede pagar: otro estudio realizado en Dinamarca y publicado en la revista European Heart Journal vincula al ruido que se experimenta en el tránsito desbordado con el riesgo de sufrir un ACV a largo plazo. Cada 10 decibeles adicionales de ruido, el riesgo de un ACV sube 14%, según un trabajo de la Sociedad Danesa del Cáncer. En Canadá, otro estudio identificó que por cada hora de más en el auto, sube 6 por ciento la probabilidad de ser obeso.

La salud mental también puede verse afectada. “Vivir la hora pico del tránsito es una de las situaciones más mencionadas en las consultas por estrés”, advierte Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés. “Ser conductor o pasajero pone a la persona en una situación difícil en esta época: el mal manejo del estrés puede causar gastritis e hipertensión. “Es mejor pensar que siempre habrá demoras y prepararse. Si no las hay, hay que alegrarse”, explica.

En tanto, Diego Demare, psiquiatra especializado en conducta del tránsito y jefe del servicio de salud mental del Hospital Santa Rosa en Vicente López sostiene que “la exposición al tránsito genera microtraumatismos que se hacen crónicos: malhumor, cansancio, irritabilidad, desgano, contracturas y ataques de pánico”.

Demare también pone énfasis en la manera de enfrentar el momento. “Hay conductores –dice– que creen adueñarse del tiempo y el espacio cuando van al trabajo, que salen con tiempo justo, que ven al peatón o a los demás conductores como obstáculos, que privilegian ganar más y dormir menos. Esa actitud tiene consecuencias en la salud, incluyendo choques que pueden llevar a la muerte. Muchos sienten que no tienen escapatoria a los embotellamientos diarios y se sienten despersonalizados. Por eso, es interesante recuperar la actitud creativa, incluyendo una actividad recreativa antes o después del trabajo: ir al gimnasio, tomar clases de baile, un café, leer un libro”.

Querer llegar a tiempo y no poder conseguirlo “puede precipitar crisis de ansiedad, angustia, fobia al encierro, fobia al espacio abierto, crisis en personas con trastornos de personalidad obsesivos por el hecho de que se interrumpen sus rutinas y dejan de tener el control de la situación”, resaltó Roberto Sivak, especialista en estrés y trauma. ¿Cómo evitar tantos problemas? Los especialistas consultados sugieren que el problema es un asunto de salud pública que obliga a que los diferentes niveles de gobierno hagan cambios integrales en el sistema de transporte. A nivel individual, López Rosetti aconseja, “hay que pensar que uno no va a cambiar el tránsito, pero sí se puede modificar la respuesta emocional ante la hora pico”.

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